Antoine Wright

Luis Flores

Willie Dean

Chris Lofton

Louis Bullock

James Nunnally

Zach Graham

Tony Mitchell

Brandon Thomas

Americano, anotador y con tiro de tres.

¿Cumples esas tres facetas? Pues no tendrás éxito en el Movistar Estudiantes. Fuera de bromas, esa ha sido justo la realidad en los últimos años, desde que el equipo descendió deportivamente en la temporada 2011-2012. En ese curso se encontraban en plantilla Antoine Wright (que protagonizó el peor encuentro estadísticamente hablando de la historia de la ACB) y Luis Flores. Ambos fueron relevados por Willie Dean, Chris Lofton… e incluso Louis Bullock. Y es que uno de los símbolos del madridismo reciente… también jugó en el equipo del Ramiro.

De toda la nómina de nombres el único con rendimiento salvable ha sido un Chris Lofton que, por desgracia y problemas de salud, no terminó nunca de encajar en el Estu. Salvo Flores (dominicano), todos ellos norteamericanos, negros y con fama de anotadores. Sin embargo paradójicamente uno de los mejores tiradores recientes del Estu fue Tariq Kirksay, que jugando solo 13 partidos mostró un 42% en triples. Pero Tariq no era ese tipo de jugador, simplemente adoptó perfectamente el rol que otros no supieron.

Al Estu le molan los blancos

No, no se trata del Real Madrid. Tras el ‘no descenso’ llegó una nueva etapa en la que no se querían cometer los errores del año anterior. Con Himar Ojeda llegaron los fichajes de Carl English y Kyle Kuric. El canadiense, experimentado, que explotó en el Estudiantes hasta la Copa. En el caso de Kuric, todos sabemos su recorrido. En mayor o menor medida, los dos, en la temporada 2012/2013 fueron esos tiradores que todo equipo necesita en el baloncesto actual (39% en triples ambos).

Al siguiente año English salió y Kuric tomó su papel. Mejor o peor, pero lo asumió, con un 40% en triples. Se puede decir que fue la época dorada del equipo en este sentido.

Sin tiradores, no hay paraíso

Nunnally, Zach Graham, Tony Mitchell y Brandon Thomas. Todos ellos venían con ese objetivo, anotar, ser el norteamericano referente del equipo. Se marchó Himar Ojeda, junto a él English, posteriormente Kuric y llegó Eduardo Pascual como director deportivo. Desde entonces, el Estu no ha encontrado ese tirador-anotador para su perímetro. Rabaseda lo intentó pero no era su papel y Aradori fue una novia de verano, duro lo que tenía que durar, unos meses.

El Estu ha ido notando esa ausencia, ese jugador que no tenga miedo a lanzar, a coger la pelota en momentos decisivos y marcar diferencias en ataque. Esa ausencia es uno de los grandes males del equipo, uno de los traumas que propicia que en esta temporada el cuadro colegial tenga el peor porcentaje de triples de toda la Liga Endesa, con un 30%. Ha anotado 131 triples de los 429 intentados.

Ese porcentaje, en un juego cada vez más dominado por el tiro de tres, es un hándicap gigantesco para competir. El Estu necesita lanzamiento exterior. Como el oxígeno para vivir.

Y de momento no encuentra aire.