La de 1997 es una de las generaciones de moda y más prometedoras del baloncesto español. El pasado verano, sin el lesionado Jonathan Barreiro, consiguieron conquistar Ucrania y proclamarse campeones de Europa. Ahora, solamente unos meses después de conseguir aquella hazaña, ya ha habido hasta tres jugadores españoles nacidos en 1997 en debutar en la Liga Endesa, algo que demuestra el potencial del baloncesto de formación en España.

El primero en debutar como profesional fue el manchego Pablo Pérez. Tras un año en el Ramiro del Maeztu fichó por el Valencia Basket, equipo que a consecuencia de las lesiones sufridas a comienzos de temporada le dio la oportunidad de alternar el primer equipo con el filial, que compite en liga EBA. Tras él, otro base y que alterna la Liga Endesa con la EBA. Sergi García, último español en acudir al Jordan Brand Classic, está deslumbrando en su primer año como jugador del CAI Zaragoza después de haber seguido los pasos correctos en su formación en las Islas Baleares con el Centre de Tecnificació. Y por último, Jonathan Barreiro, que está señalado como uno de los mejores jugadores europeos de esta generación. Además, debutó con el Real Madrid. Algo impensable hasta hace solamente unos años, cuando eran pocos los canteranos a los que les llegaba la oportunidad de estar en el que es considerado uno de los mejores clubs del viejo continente.

Bien, ¿y ahora qué? Tras haber debutado ya tres jugadores con apenas 16 años (Barreiro ya cumplió los 17), el aficionado está deseando que salgan más jugadores de esta generación. Una generación, que insistimos es prometedora, en la que encontramos a jugadores como Ramón Vila, Albert Real, Pedro Fanjul, Daniel de la Rua, Jaume Sorolla, Alex Mazaira o José Antonio Blázquez. Aún así, si hay que elegir a posibles candidatos nos decantaríamos por cuatro, ya que el club donde te formas influye en el objetivo de llegar a la élite. De Tomeu Rigo (Cajasol) a Santiago Yusta (Real Madrid) pasando por las dos últimas perlas verdinegras.  Esto son los jugadores que vienen.

  • Tomeu Rigo: Otro balear. Rigo, de 16 años, se está formando en las categorías inferiores del Cajasol de Sevilla, equipo que ha dejado demostrado en las última temporadas (desde la llegada de Aito García-Reneses) su confianza con los jóvenes jugadores. Rigo es una de las mayores promesas del conjunto sevillano y su progresión está siendo ascendiente conforme transcurren las jornadas. El competir en liga EBA y tener de compañeros a jugadores de la calidad de Guillermo Corrales (1995) o Maxim Salash (1996) le están ayudando a crecer en pasos gigantescos. Sus números con el filial cajista: 9’4 puntos y 2 asistencias en 26:54 minutos por encuentro.
  • Santiago Yusta: Pese a jugar en el Real Madrid, es un jugador al que conviene tener muy en cuenta, ya que si hubiera una lesión más en el perímetro del equipo de  la capital de España sería él quien la cubriese. Lo dijo Pablo Laso, que afirmó tenerle en la recámara. Campeón de Europa con España, es considerado junto a Barreiro uno de los mejores exteriores de la generación. Físicamente y técnicamente es una pasada, por lo que de seguir progresando en la misma línea no sería extraño verle entre los mejores jugadores de la máxima competición del baloncesto nacional en un futuro. Compite en liga EBA con el Real Madrid «B» de Paco Redondo y obtiene unas medias de 9’1 puntos, 3’2 rebotes y 7 de valoración.
  • Las perlas de la ‘Penya’ con poco sabor catalán: Es curioso, las dos mayores promesas en esta generación para el FIATC Joventut son nacidas lejos de Catalunya, probablemente también son los mejores jugadores en su posición de España. En primer lugar señalamos la figura de Xabi López-Arostegi, escolta muy difícil de defender en los 1 contra 1 a consecuencia de un magnífica técnica individual. En segunda lugar un canario, Samu Rodríguez, ala-pívot que fue el héroe en el pasado Europeo U-16 anotando una canasta que valió un oro. Garra, carácter e intensidad, tres palabras que definen al interior verdinegro. Ambos son pieza clave en el equipo júnior de la ‘Penya’.