Que el Basquet Manresa, desde sus tiempos como TDK incluso, ha sido un equipo con un gen competitivo especial en muchas temporadas es algo que es más que sabido. Baste recordar que se habla de un club que, en una población con apenas 75.000 habitantes, se las ha apañado a lo largo de su historia para tener en sus vitrinas, ahí es nada, una Liga ACB (1998) y una Copa del Rey (1996), cosa que apenas unos cuantos más pueden decir en España.

Esta temporada sus aspiraciones son menores. No era un curso fácil, tras la marcha de Joan Peñarroya del banquillo y figuras importantes en la cancha como Iffe Lundberg o Álvaro Muñoz, más el hecho de tener que doblar competición con la FIBA Champions League. Pero la realidad es que se las está volviendo a apañar para sacar a relucir lo mejor de su capacidad de aferrarse a los partidos. “Este es un equipo que tiene corazón”, decía Pedro Martínez tras la victoria la semana pasada ante el Coosur Betis. No le falta razón. De las siete victorias de los del Bages en este curso, que de momento les mantienen alejados de la zona de descenso, seis han tenido un componente altamente dramático, con los catalanes remontando situaciones harto complejas en muchos casos. Y seguramente el punto más álgido de la épica se produjo precisamente en ese partido en Sevilla.

Repasando los triunfos manresanos hasta la fecha, sólo el primero, en la jornada inaugural de la Liga Endesa ante el Unicaja, se produjo sin excesivo riesgo para el corazón. 79-69, exhibición mediante del debutante Frankie Ferrari, con los locales siempre por delante. A partir de ahí, lo del Baxi Manresa es no apto para los más sensibles. En la jornada 7 se impuso al Retabet Bilbao tras dos prórrogas (101-97), habiendo de levantar dos momentos críticos, con un 73-78 a un minuto del final del tiempo reglamentario o un 92-95 ya bien avanzada la segunda prórroga. El esfuerzo se habría de redoblar de nuevo en el Nou Congost en la jornada 11. UCAM Murcia llegó a tener una ventaja de 16 puntos mediado el tercer cuarto (42-58), pero la cosa terminó cayendo del lado local tras un triple del sueco Magarity (93-92).

Más épica en la 13ª fecha, ganando en otra prórroga en Badalona, de nuevo con canasta agónica, ahora de Kravish. 104-106, dejando atrás un 57-46 en el tercer cuarto y un aún más peliagudo 102-95 bien entrado el tiempo extra.

Esperen, que hay más. Jornada 14, Nou Congost ante Valencia Basket. De nuevo, otro final de infarto. Empate a 76 tras un duelo repleto de alternativas. Apenas 2’7 segundos en el reloj. Y el triunfo, otra vez, del lado del Baxi Manresa. Toolson erigido en héroe, pero todo sigue un patrón común. Las canastas decisivas de Magarity, Kravish y el escolta de Arizona proceden, en última instancia, de las manos de Dani Pérez, asistente en todas ellas. Y entre bambalinas, la pizarra de Pedro Martínez, capaz de generar una circulación exterior portentosa para el triple del sueco a UCAM, dejar solo a Kravish en la zona en el Olímpic de Badalona y liberar a Toolson para un tiro franco en la esquina, letal para Valencia Basket.

Es un hecho que las victorias dan confianza, alegría. Y hacen ver el aro más grande cuando a los demás el balón les pesa un poco más de lo normal. No hay mejor ejemplo de ello que el último triunfo del Baxi en Sevilla, ante un Betis mucho más presionado. Los verdiblancos llevaron todo el partido encarrilado sin demasiados apuros. Apenas una exigua ventaja visitante, justo antes del descanso, pero todo olía a la cuarta victoria sevillana del curso. 73-62 a poco más de 6 minutos del final. Y es entonces cuando el gen de superviviente manresano salió a relucir. Allí tocó Ryan Toolson a rebato, con dos canastas consecutivas, que supusieron el inicio de una racha portentosa. Desde la canasta del veterano escolta para el 73-64, los de Pedro Martínez consiguieron anotar en 11 de sus 12 siguientes ataques. Una dato descollante que explica el momento de confianza del equipo incluso en las situaciones más complejas. Un Baxi Manresa que además tiene muy claros sus referentes a la hora de la verdad. De nuevo, protagonistas habituales anotando en San Pablo. Magarity, Kravish, Toolson y Cvetkovic, que jugó los minutos decisivos por la lesión de un Dani Pérez que estará varias semanas de baja. Tan solo una pérdida del serbio emborrona un tanto una fase ofensiva portentosa, que llevó a los del Bages a anotar 27 puntos en seis minutos y pasar del citado 73-62 al 88-89 final con dos tiros libres del propio Cvetkovic a 39 segundos de la conclusión.

Y de nuevo, Martínez decisivo desde el banquillo, en esta ocasión con dos decisiones defensivas cruciales. La primera, duplicar un tiempo muerto de Curro Segura a menos de 5 segundos del final. El catalán compartió temporada en Baskonia hace un año con el granadino y quiso buscarle las cosquillas por ahí. A la salida del tiempo muerto bético, y con todos los jugadores colocados ya, el entrenador visitante pidió otro, logrando aumentar la agonía del atacante. Y del mismo salió con otra decisión táctica que no lograron superar los locales. Defensa en caja y uno con Dulkys sobre Slaughter, que recibiría de inmediato un dos contra uno de Cvetkovic para apagarle la luz definitivamente. El Coosur Betis no logró sacar un buen tiro y el triunfo, otra vez, de camino a la provincia de Barcelona.

Todo ello se ha vuelto a ratificar en esta decimosexta jornada de la Liga Endesa. Otra victoria más. La cuarta consecutiva, la quinta en seis partidos. Y con más agonía en la mochila. La propia, por lo exiguo del triunfo (79-80) y la rival, con Kirolbet Baskonia quedándose en el Buesa Arena sin opciones de jugar la Copa del Rey. De nuevo el santo y seña catalán, agarrándose a un partido complejísimo, con solo un base efectivo por las bajas de Ferrari y Pérez. Y otra vez Martínez llevando la iniciativa desde la banda, con un cambio defensivo en la recta final que terminó de desajustar a los vascos, víctimas estos de la ansiedad por la presencia del fracaso a la vuelta de la esquina.

Ya lo ven. No hay nada de casualidad en que Baxi Manresa sume triunfos de esa forma. Sabe competir en los momentos delicados y tiene jugadores que responden a la presión y un banquillo que les respalda tomando decisiones de alto nivel. He ahí el secreto de un equipo cuya idiosincrasia competitiva se muestra, una vez más, a prueba de bombas. O de desventajas en el marcador. Apuntó en buena dirección su entrenador con lo del corazón. No le falta de eso. Ni pizarra tampoco.

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