El verano del Barça fue tan ambicioso que Brandon Davies seguramente no haya sido siquiera uno de sus dos fichajes más importantes, honores que se llevarían las llegadas de Nikola Mirotic y Cory Higgins. Sin embargo la llegada del interior estadounidense puede acabar siendo decisiva para el equipo, sobre todo a la hora de competir ante rivales del máximo nivel tanto en Liga Endesa como en Euroliga.

Con una plantilla espectacular a los mandos de Svetislav Pesic, los objetivos del Barça pasan por conquistarlo todo. Y a pesar de contar con otro interior de prestigio europeo como Ante Tomic, el aterrizaje de Davis puede marcar diferencias para el bloque. Y las causas, variadas, se resumen en su capacidad de ejercer como interior moderno y flexibilizar todas las estructuras de juego en las que se encuentre. De ser, dicho de otro modo, un comodín táctico.

En primer lugar, defensivamente Davies es un perfil que pese a tener tamaño (2.08) y fuerza, no destaca por ser un gran protector de aro. Es atlético, de buen salto y timing pero no es un gran taponador. Su principal cualidad es otra: abarca mucho espacio atrás gracias a su explosividad, agilidad y lectura defensiva.

Incluso ejerciendo como cinco, estando emparejado con el jugador más grande rival, Davies puede ser usado (y de hecho ya estamos empezando a ver cómo sucede) en defensas agresivas a toda pista. Además, en acciones de bloqueo directo no duda en ser agresivo y molestar a los jugadores pequeños del oponente.

Esto le convierte en un jugador que ya no es que no pueda ser atacando por el manejador de balón rival desde el bote, es decir capaz de sobrevivir al tan temido ‘mismatch’, sino que de hecho permite que su equipo pueda cambiar asignaciones defensivas con total confianza. Porque lo defiende prácticamente todo, también pequeños que le ataquen desde fuera.

En esta acción, primero queda emparejado con el manejador de balón en el bloqueo y le aguanta; segundo, recupera rápidamente hacia atrás para volver con su par (Eric), y tercero, es capaz poco después de prepararse para la ayuda ante la penetración de Shengelia:

 

En este otro ejemplo, acude agresivo al ‘trap’ (2 contra 1) muy lejos del aro y su actividad de manos acaba, de hecho, recuperando el balón para su equipo. Sale él mismo lanzando el contraataque y acaba dando un pase para un tiro liberado de un compañero:

 

Davies no es un tremendo intimidador pero sí entiende muy bien cómo moverse atrás. No solo lejos del aro, gracias a su perfil físico, sino también en las inmediaciones de la canasta. Es muy inteligente acudiendo a las ayudas. En esta acción entiende que Shengelia puede castigar al poste y llega puntual para molestarle cuando trata de ganar la ventaja:

 

Ante interiores grandes tiene la fuerza para luchar por la posición y evitar que reciban. Pero, si lo acaban haciendo, también el salto para molestarles el tiro. Pero más allá de poder sobrevivir ante pívots de mucho tamaño, Davies es un comodín defensivo de primer nivel: defiende cualquier perfil cerca y sobre todo lejos del aro, recupera distancias muy rápido y alimenta la sensación de contribuir a una tela de araña. Es un jugador de gran impacto atrás, sin necesidad de ser un excelente taponador.

En ataque completa la baraja. Davies es un interior moderno, capaz de castigar cerca o lejos del aro. Su capacidad física, sobre todo su primer paso y potencia cuando ya ha arrancando, le convierten en dinamita en el juego de pick&roll. Si tiene un buen socio que le nutra con pases adecuados (y en el Barça los tendrá), el rival debe poblar la zona de cuerpos para impedir que ataque el aro.

Porque si no lo hace…

 

También es un jugador capaz de generar sus puntos en poste bajo, ante rivales de no demasiado tamaño. En esta jugada, ante Eric, resuelve con un magnífico reverso para finalizar con su mano izquierda:

 

Pero también tiene condiciones para atacar hombres mucho más grandes. Y aquí es donde su valor se multiplica, porque puede ejercer como factor que condiciona la presencia de jugadores rivales que dominan la zona y la defensa desde su acción al lado del aro.

No es que Davies sea un ‘anti-Tavares’, por ejemplo, ya que seguramente tal perfil no exista en FIBA, donde el interior madridista es tremendamente dominante. Pero sí es un jugador que puede acentuar carencias de ese tipo de perfiles (sufren defensivamente lejos del aro) pudiendo sobrevivir del mismo modo atrás ante ellos (es alto y fuerte, para competir en el plano físico). Es un recurso valioso a plantear para entrar en una batalla táctica en la zona.

Davies es capaz de atacar interiores rivales más lentos desde el bote. Suele ser mucho más rápido y buen finalizador con ambas manos:

 

Pero también aporta lo más obvio: espacio. Puede anotar tiros de media distancia y extiende su rango puntualmente al triple, lo que obliga a su par a salir de la pintura para molestarle el tiro. Davies es, por tanto, capaz de alejar del aro a interiores que viven mucho más cómodos cerca de él.

 

Todo ello le convierte en un jugador que, sin estar llamado a ser primera espada en un Barça plagado de armas de primer nivel, puede marcar las diferencias facilitando que su equipo se adapte y compita en muchos tipos diferentes de partido. Y si bien por ejemplo Tomic puede ser devastador ante ciertos rivales, Davies ofrece una carta extremadamente versátil a Pesic, que le hace muy útil potencialmente ante cualquier rival.

Y es esa clase de adaptabilidad al entorno lo que convierte a Davies en el ‘Factor X’ de este Barça. Un conjunto rebosante de talento y desequilibrio pero en el que su papel como cinco podría resultar diferencial. No tanto por lo que él pueda directamente hacer, que también, sino sobre todo por cómo puede ser capaz de tapar agujeros para su equipo y descubrirlos en el adversario.