‘Strongs never quit’

No estaba siendo (ni está siendo) una temporada fácil para el Delteco GBC que se aproximaba al parón de la Copa del Rey con tan solo 3 victorias en su casillero. El peor ataque de la competición, una de las peores defensas y muy pocas noticias o tendencias positivas para un equipo que parecía abocado a la liga LEB.

Y sin embargo todo iba a cambiar en esos momentos. El Delteco GBC ganó en Las Palmas ante un rival directo como el Herbalife en la J20 y desde entonces han sido capaz de vencer a Breogán, Iberostar Tenerife y Estudiantes. Más victorias en 7 partidos que en los 19 anteriores, algunas de ellas ante rivales directos por la permanencia. La llegada de Rebec Zeisloft hizo mejorar al equipo en alguna de sus asignaturas pendientes (dirección y tiro exterior) pero lo que realmente cambiaría su tendencia sería un líder, el faro que alumbrase ante la oscuridad del descenso: Beka Burjanadze.

El pívot georgiano ha sido un martillo pilón durante el último mes y medio de competición. Sin bajar de 11 de valoración en ninguno de los partidos ha liderado al GBC a un balance de 4-3 con 17.1 puntos, 7.1 rebotes y 21.7 de valoración. Sus números asustan todavía más si cogemos solo las victorias: 21.7 puntos y 25.2 de valoración a los que añadir un +11.5 de media con él en pista.

Para comparar el momento por el que pasa Burjanadze con otros jugadores de la ACB se puede hablar de su consistencia a un nivel difícil de alcanzar y, sobre todo, de mantener. Ningún jugador de la Liga Endesa había conseguido encadenar 5 o más partidos alcanzando los 20 de valoración como Burjanadze ha hecho en los 5 últimos (20, 37, 20, 20 y 27). Referentes de la liga como Todorovic (4), Iverson (4), Sutton (4) o Laprovittola (3) se quedan cerca pero no alcanzan registros tan superlativos.

Cuando el Delteco GBC incorporaba al pívot georgiano ya sabían que el riesgo que estaban corriendo podía deparar una gran recompensa. Beqa explotó en la 16/17 con el MoraBanc Andorra en la que saca una gran rentabilidad a los 21 minutos de juego que le concedía Peñarroya a sus 22 años. Pero una inoportuna lesión de rodilla alejó su futuro del Principado. Después de intentar un tratamiento conservador tuvo que pasar por el quirófano y se terminaría pasando todo el año en blanco. Una situación que desgraciadamente ya le era conocida.

Desde muy niño tuvo que convivir con las lesiones. Con apenas 6 años Burjanadze ya había comenzado a jugar al baloncesto en Tiblisi y con 8 sufrió su primera gran lesión, una rotura en el talón que podía dejarle sin volver a andar con normalidad. Su familia tuvo que venderlo todo para que le pudiesen operar en Alemania y a pesar de ello su dolor no remitía. Solo un curandero al que le llevaba su madre (que tenía que cargar con su hijo todo el camino) consiguió cesar ese dolor y volver a reconducir su vida.

La pérdida de su padre a los 14 años, su llegada a un Baloncesto Sevilla que a los 20 años dejó de contar con él, su explosión en Coruña antes de llegar a Andorra… un camino lleno de dificultades y que corona con su lema de vida: ‘Los fuertes nunca se rinden‘.

Y el Delteco GBC tampoco se ha rendido en la búsqueda de la permanencia.

ACB Photo – Á Pérez