Iba a ser el gran fichaje de la vuelta del Cafés Candelas Breogán a la Liga Endesa. Un referente interior recién elegido en el mejor quinteto de la temporada y sobre el que iba a orbitar el proyecto lucense. Una ilusión que iba a durar poco.

La historia de Henk Norel y las lesiones ha escrito ya varios capítulos en la carrera del talentoso pívot. En 2011 sería la rodilla izquierda con la Penya, en 2013 la derecha con el Tecnyconta Zaragoza. Pero nada como lo que le viene ocurriendo desde abril de 2018 cuando disputó con el Delteco GBC la jornada 26 de la Liga Endesa frente al Valencia Basket.

Su balance desde aquel 8 de abril lo dice todo: ha jugado 1 minuto y 39 segundos en un año. Más de 365 días sin volver a sentirse jugador castigado por las lesiones. Con el Delteco GBC fue una rotura de fibras que le dejó fuera del último mes y medio de competición; con el Cafés Candelas Breogán algo bastante más grave.

En plena pretemporada iba a empezar su calvario. Un golpe durante un entrenamiento le provocaría dolores que en primera instancia le iban a hacer parar para seguir un tratamiento conservador pero al poco tiempo se vería que el quirófano debía ser la solución para solucionar sus molestias en la articulación.

Lo que en principio iban a ser «no menos de 3 meses» haya por septiembre se terminarían convirtiendo en 6 hasta que el 24 de marzo saltaría a la cancha frente al Montakit Fuenlabrada. Lo que parecía ser el final de la pesadilla y la llegada de un refuerzo muy valioso en busca de la salvación se convirtió en un capítulo más ya que la falta de ritmo y confianza van a hacer que no le veamos hasta la 2019/2020.