1. “La Generación Dorada” nunca desayunó. Mantuvo el hambre todo el día, toda su carrera profesional como grupo y como individuos. Era un concepto nutricional ampliamente discutido por las más experimentadas voces dentro de la materia de la dietética: las madres.

Pero les fue bien a nivel deportivo y lo legaron a quién ellos quisieron incluir en su testamentaría y dentro de estos pocos, a los que les hicieron caso. Y si hay un heredero universal de esa forma famélica de vivir la competición ese es Facundo Campazzo. Él también se va al entrenamiento de la mañana con el estómago vacío. Y parece que tiene más apetito que nunca. Antes de verano, en China, en la Supercopa y en el arranque de la Euroliga. Muestra superioridad en las acciones ofensivas del juego que piden de velocidad gestual para generar ventaja, vamos, que te gana porque llega antes.Y es tremendo en las acciones defensivas relacionadas con la concentración y el espacio a reducir (¿casi todas?).

Una de la parte que Pesic calificó como “trucos” son el aparecer delante del atacante que gira con el balón y por mor de su estatura parecer que se mete debajo. No hay nada más incómodo que un niño ajeno de entre 1 y 3 años cuando lo tienes pegado a tus pies y no te distes cuenta. Si es tu hijo o similar, lo cogerás o le regañarás. Si es de otro, le tocarás la cabeza, harás un movimiendo “chiquitocalzadesco” para no tumbarlo pero no saldrás con dignidad de ese momento. Ese es Campazzo, juega las acciones en otra dimensión física y saca ventaja de ello. Y actualmente está muy en forma. Bandejas de aro pasado ganando el espacio al tapón, personalidad para jugarse y anotar los mismatchs de final de partido, la gama de pases sobre bote y la velocidad del balón para que llegue al compañero. Confianza basada en rendimiento pasado y presente más otro pilar imprescindible que es el contrato renovado hasta 2024.

2. Brian Weiss no es hermano de Bob Weiss, ni pariente de Frederic Weis, el estanquero que saltó Vinsanity, sino que es un psiquiatra norteamericano defensor de la teoría de las reencarnaciones. En un momento de la carrera de Campazzo, Sergio Hernández le recomendó la lectura de “Muchas vidas, muchos maestros”, donde bajo la terapia de la regresión, la protagonista afronta sus desasosiegos presentes en base a saber quién fue presuntamente en el pasado. “El Facu” en 28 años de vida se ha reencarnado ya en un deportista de super élite al cual su estatura no le condiciona, en el hombre invisible que se zafó de la tupida red de scouters NBA y en Napoleón sin su complejo, general republicano que ha tomado a sus tropas para acometer todos las victorias posibles.
No hubo mejor sitio para la epifanía alimenticia que Murcia, allí vació la alacena y la nevera de huevos kínder y de azúcares agregados para dejar espacio a los productos de la huerta. También dejó un poco de espacio al lado del pescado para un “tupper” lleno de determinación ganadora de conseguir los logros en los mejores equipos FIBA a los que pudiera acceder, el Madrid y su selección. Ningún atajo.

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3. María Elena estará sentada en el “living” de la casa en Barrio Cofico de la capital cordobesa, esa pieza-museo lleno de diplomas, camisetas enmarcadas y firmadas por los compañeros de Peñarol, acreditaciones de grandes eventos, trofeos y medallas de su hijo. Y mientras bebe mate espera el trofeo mejor, la confirmación, la llamada desde Madrid del futuro nacimiento de su primera nieta, la hija de Consuelo y Facundo. Y de esa reencarnación de padre primerizo ya no sales, nadie te explica, ni podrás entrenar, solo rendir con el partido en juego y aprender sobre la marcha. A Campazzo lo que le hará eterno no será la reencarnación, sino seguir en este estado de forma mientras escucha esos llantos desgarrados de pura necesidad. Sarah si que desayunará.

Photo by Angel Martinez/Euroleague Basketball via Getty Images)