Sin respuesta para Campazzo: los duelos entre Madrid y Barça parecen marcados por el dominio del argentino, MVP blanco en sus cuatro últimos títulos. Pese a que no cuajó un partido perfecto y a que sus porcentajes fueron mejorables (6/15 en tiros de campo), su último cuarto es de los de guardar en vídeo. Da la sensación de que mientras no dé el paso de volver al otro lado del Atlántico, seguirá dominando como pocos han hecho desde sus escasos 180 centímetros. Su última canasta es de esas que solo puede lograr quien alcanza una madurez física y mental plena.

La vida sin el cordobés puede ser muy dura: pero claro, esto es como el yin y el yang. Todo lo bueno tiene algo malo, y en clave blanca cuesta imaginar un futuro sin su base, que ahora mismo es alfa y omega. La desconfianza en Laprovittola es patente, y las buenas sensaciones de Alocén en la semifinal son una gran noticia, pero no tanto como para cargarle semejante responsabilidad encima con apenas unos meses de blanco. En un escenario ideal, Laso iría preparando ya la vida sin el Facu, pero la torticera realidad no parece permitir experimentos (el argentino no se sentó en toda la segunda parte), especialmente en partidos de tanta valía como el del domingo. Complicado escenario a medio plazo para los merengues.

Rudy, Llull y el arte de reinventarse: tras anotar 18 puntos en la semifinal, Fernández reconoció en los micrófonos de Movistar que no era “lo normal”. Su versión más anotadora ya solo aparecerá con cuentagotas, y probablemente en partidos de calado, cuando más se necesita el blasón de la experiencia. Sin embargo, su colosal último cuarto en defensa resultó crucial para tumbar al Barça. En lo que se vio y también en lo que no. En lo palpable y en lo intangible. El mallorquín sigue acrecentando un currículo impactante manteniendo una importancia capital. Un proceso que bien podría comenzar a seguir Sergio Llull, al que se ve con confianza física pero lógicamente sin el punto de explosividad de otrora. En este Madrid de Campazzo, su nivel defensivo y de desgaste en la segunda parte también fue digno de elogio. Mucho mérito en los dos, pues reinventarse con los años es un arte del que no todos (ni mucho menos) pueden presumir.

Abalde y Alocén, preparados: el gallego directamente ha tirado la puerta abajo, pasando por la izquierda en la rotación a dos pilares recientes como Causeur y Taylor. Su tercer cuarto en la final, cuando peor estaban los blancos en ataque, es una enorme muestra de carácter. Ocho puntos en la espesura cuando se sucedían los triples de Mirotic y el Madrid zozobraba en ataque que fueron determinantes para que el Barça no abriera mayor distancia. Sin ellos, muy probablemente este artículo se habría escrito en otra línea. En cuanto al maño, su impacto en la semifinal ante Iberostar también fue notable, dejando claro que no le pesa la camiseta. Tanto, que sorprendió verle quedarse fuera de la final, pero la sensación es que va por buen camino para dar minutos de descanso a Campazzo y que, especialmente en Liga Endesa, jugará muchísimo. Su instinto para el juego es excelente, es de esos que van media décima de segundo por delante. Será decisivo cómo se gestionen los roles (y sobre todo, las prisas) cuando Campazzo acabe por hacer las maletas.

A Tavares volvió a dolerle la cabeza con Davies: no es la primera vez que el estadounidense hace sufrir al gigante de Mao. Desde el poste alto o atacando el rebote ofensivo, la mejor versión de Davies (que bien podría aparecer en su reencuentro con Jasikevicius) hace sufrir a Tavares. Doce puntos y ocho rebotes sumó el americano, por apenas dos tantos (desde el tiro libre) y siete rechaces del africano, que jugó algo más de cinco minutos más. Aunque inicialmente parecía que Pustovyi podría tener algún peso más en los que esquemas azulgranas con el nuevo técnico, parece claro que no será así en los partidos relevantes y que, mientras Madrid y Barça sigan sin fichar pívots, muchos de los ajustes de los técnicos vendrán en este emparejamiento. En el primer asalto, la guerra la ganó el Madrid, pero la batalla en el ‘5’ fue para Davies.

A falta de Zizic, ¿Tavares – Garuba?: ante el impasse con Campazzo, el Madrid dejó escapar como refuerzo interior a Ante Zizic, hoy jugador del Maccabi de Tel-Aviv. El croata estaba llamado a ser el complemento de Tavares en el puesto de ‘5’, rol que ahora no estará tan definido. Los blancos alternaron minutos con dos ‘4’, Randolph y Thompkins, pero también con una pareja que pinta a que se usará cada vez más: Tavares-Garuba. El de Azuqueca aporta movilidad y potencia física y ha ido trabajando poco a poco en la ampliación de su rango de tiro, prodigándose incluso en el triple durante la pretemporada. Si encuentra una mínima amenaza ahí, Laso habrá encontrado un maná. Será interesante ver esa evolución para saber si el técnico puede entregarse muchos minutos a esa pareja o si apuesta por una estructura más clásica con Randolph o Thompkins generando espacios para el caboverdiano. Lo que también queda claro es que Felipe Reyes parte de momento como el quinto pívot en la rotación blanca.

Calathes pinta a capitán general… ¿Y Heurtel?: no ha tardado en hacerse notorio lo que parecía un secreto a voces. Jasikevicius le ha dado a Calathes las llaves del equipo. Ciertamente, es complicado pensar en que si tienes en plantilla a un jugador con el impacto del griego no vaya a ser así. Por la cabeza del heleno el juego transcurre más rápido que en la mayoría del resto, tanto en ataque como en defensa. No sorprendió que el Madrid le pasara todos los bloqueos por detrás, retándole a lanzar desde fuera, pero, como los buenos, hizo del problema virtud. Su tiro flotante en penetración hizo daño a los blancos, amén de su portentosa visión de juego. La duda estriba ahora en el rol de Thomas Heurtel. El galo necesita balón para crear e inventar, y eso es muy complicado con Calathes al lado. En la final, ‘Saras’ apostó por jugar con ambos de inicio, pero no debe olvidarse la ausencia de Kuric y Higgins en el escolta. De momento, la sensación es que la manija será indiscutiblemente para el griego, y que será Heurtel el que deba adaptarse a una situación poco conocida para él. El manejo que de ello haga Jasikevicius será crucial en el futuro blaugrana.

El ‘nuevo’ Mirotic y Abrines vivirán felices con Calathes: aunque su momento de más brillo fue en el tercer cuarto, cuando los triples se sucedieron, el fin de semana deja la sensación de que el rol de Mirotic va a ser más interior que el curso pasado y que casi nunca antes. Tendrá mucho balón en la pintura buscando también atacar el rebote ofensivo, con a priori algo menos de volumen de lanzamiento exterior. Quizá menos generador que con Pesic, pero tanto o más finalizador. Calathes será su mejor aliado y el de Podgorica sumará muchos puntos de balones procedentes de las manos de su nuevo compañero. No es difícil vaticinar que esa sociedad va a grandes beneficios al Barça. Mención aparte merece Abrines, que en la semifinal cuajó probablemente uno de sus mejores partidos como culé. “Nunca había tenido tantos tiros abiertos”, reconoció posteriormente. Otro ejemplo más de la felicidad que le puede dar a alguien como él la pizarra de ‘Saras’ y la manija de Calathes.

TD Systems dejó buenas sensaciones, pero un pensamiento inevitable: el remozado campeón de liga jugó bien, en muchos momentos probablemente mejor que el Barça, pero es inevitable tener la percepción de que la de Shengelia es una sombra demasiado alargada. No hay generador desde poste bajo ni capacidad de jugar de espaldas al aro, por lo que el techo del equipo ahora mismo parece más bajo y no es muy difícil pensar que en algún momento, más tras la salida de Carrington, llegarán uno o dos fichajes más. Giedraitis, Jekiri y Peters están bien fichados y son otra muestra de la ingeniería naval que Baskonia hace cada año para mantenerse en el primer nivel. Vildoza sigue creciendo y esta apunta a ser la temporada de su explosión final. Pero Toko es mucho Toko y adaptarse a su marcha va a ser muy complicado.

Déjà vu aurinegro: a Iberostar no le dio para competirle al Real Madrid. Shermadini, habitual tormento para los de Laso, estuvo lejos de su portentoso nivel del curso anterior. El georgiano solo anotó una canasta en juego, dato muy revelador. Y en los de Vidorreta se despertó algún viejo fantasma: vienen de una temporada donde el gran problema estuvo en el ‘4’, con lesión de Pablo Aguilar, pobre rendimiento de Darion Atkins y decepción total con Aaron White. Obviamente solo es un partido, pero ni Doornekamp ni Cavanaugh tuvieron el día y eso dejó sin espacios e incómodo a Shermadini. Sus tiros serán trascendentales en el éxito del Canarias. Eso sí, se confirmó el acierto en el fichaje de Fitipaldo. Junto a Marcelinho Huertas, el uruguayo puede formar una de las mejores parejas de bases de la Liga Endesa.