Joel Parra, una de las grandes promesas del baloncesto nacional en los últimos años, sigue dando pequeños pasos en su evolución como jugador. Debutó en ACB en 2017 y, tres temporadas con el primer equipo del Joventut combinadas con experiencias en EBA y LEB Oro más tarde, parece que su consolidación en la Liga Endesa está más cerca. En KIA en Zona hemos querido repasar su trayectoria y adaptación a la élite con el joven de 20 años.

Joventut, Liga Endesa, todo parado y en casa… ¿Cómo estás viviendo la situación actual?

Es extraño el estar tanto tiempo parado sin hacer lo que te gusta. Yo tengo la suerte de estar en la casa de mis padres y aquí puedo hacer algo más de deporte, ya que es una casa, pero se echa de menos el poder entrenar, jugar y estar con los compañeros. Dentro de lo que cabe, también aprovecho para estar con la familia, ya que durante la temporada con viajes e historias, no puedo estar con ellos.

Además de entrenar como puedes, ¿en qué estás ocupando tu tiempo?

Me estoy sacando el carné de conducir y estoy apuntado a un curso de inglés, para aprovechar el tiempo. Compagino el carné por las mañanas y el curso por las tardes.

¿Por casualidad no te habrás creado un equipo en el SuperManager Mítico…?

No, no, nunca he sido de jugar al Supermanager porque siempre he sido bastante malo cuando jugaba.

Entonces te pregunto, ¿qué jugadores te han marcado en tu crecimiento profesional?

Para mí, que desde los 5 años años he estado en el Joventut, mis grandes referentes han sido Pau Ribas, Rudy Fernández y Ricky Rubio. Me acuerdo de que, cuando acababa mis entrenamientos de pequeño, iba a la pista central corriendo a verlos a ellos entrenar por la rejilla. A mí me llenaba mucho y era una cosa muy especial. Han sido parte de la historia del Joventut.

Te has ido consolidando en los últimos tres años en el primer equipo del Joventut. Dentro de la plantilla actual, ¿con qué jugador te has sentido más identificado o cuál te ha ayudado más en tu adaptación al baloncesto profesional?

Desde el primer día que subí, con el capitán Albert Ventura y con Xabi, que son de la casa, además de Neno Dimitrijevic, pero ellos dos son los que me han ido guiando y ayudándome a adaptarme a la Liga Endesa y a los entrenamientos.

Además de tu crecimiento en la cantera del Joventut, has estado también en muchos torneos internacionales con España. El último, la plata del Europeo Sub-20 en 2019. Por la lesión, por el ambiente en la final… fue un torneo complicado, ¿no?

Sí, tengo un sabor agridulce por no haber podido ayudar al equipo en las semifinales y la final. Como tú dices, he jugado muchos torneos y después valoras una plata, porque es muy difícil conseguirla. Recuerdo el Europeo Sub-18 de dos años antes, en el que quedamos eliminados en octavos de final y eso te hace valorar lo difícil que son estos campeonatos. Tienes que estar al 100% en cada partido, cualquier rival puede ponértelo complicado. Y ahora, con toda esta situación actual y la suspensión de los campeonatos en verano, me quedo con las ganas del año pasado que, al caer lesionado, no pude ayudarles y las de este año de tampoco poder representar a mi país, que es una cosa muy bonita.

Te lesionaste en cuartos y te perdiste lo que quedaba de torneo, pero tus compañeros te mantearon en silla de ruedas al pasar a la final. Entiendo que la unión de ese grupo, visible en aquel momento, fue vital para alcanzar la plata.

Recuerdo aquel momento, lo voy a recordar siempre, fue muy especial. Somos un grupo que llevamos muchos años juntos, aunque éramos de las generaciones del 1999 y del 2000. Mantenemos una amistad muy bonita con todos los componentes del grupo y del staff. El estar tan unidos en todo momento fue una de las claves, en las malas y en las buenas. Esto marca diferencias como equipo.

Hablando de categorías de formación y profesionalismo… ¿Es demasiado grande el escalón existente entre ambos mundos? Y ya no digo Liga Endesa, puede ser LEB también. 

En mi caso, tuve la suerte de que cuando era junior el Joventut estaba vinculado con el Arenys en EBA. El estar ese año combinando junior y EBA y después compaginar el LEB Oro del Prat con mi vinculación al primer equipo, me ha ayudado mucho a crecer como jugador. El año pasado no fue una buena temporada en LEB Oro, pero al final también aprendes de ello. Aprendes cuando todo es positivo, pero si es negativo yo creo que aprendes más. Me sirvió mucho para darme cuenta de que, en junior, los partidos no te los tomas tan en serio a no ser que sea un Campeonato de Cataluña o de España. Al dar este salto a senior, todos los partidos son importantes, tienes que dar el 100% y no es lo mismo jugar con los de tu edad que contra jugadores que te sacan 5 o 10 años.

«Al final, cada uno tiene su proceso. No importa el llegar antes o después, eso no marca nada, es el cómo llegas de preparado a esta ACB»

Año muy complicado con gente muy joven: Zagars, Didac, Busquets, tú… Sensación de que, a pesar del resultado final, de ese grupo de jugadores podéis acabar jugando varios en ACB.

Sí, sí. Esa temporada, por desgracia, por lesiones… también porque Zagars y yo, los vinculados, no podíamos ir a casi todos los entrenamientos… se nota. Y sobre lo segundo, también, Arturs y yo estamos en el primer equipo, Didac está haciendo una temporada espectacular en Melilla, promediando 15-20 minutos por partido y jugando a un buen nivel, y Pep también, evolucionando en Alicante. Al final, cada uno tiene su proceso. No importa el llegar antes o después, eso no marca nada, es el cómo llegas de preparado a esta ACB.

Hacer todo este recorrido con la Penya debe ser muy especial.

Estar desde los 5 años en el mismo club, poder debutar y estar jugando en el equipo que llevas desde pequeño, es un orgullo y dice mucho del club. De cómo apuesta por la cantera y del trabajo que hacen todos los entrenadores para que jugadores que desde tan pequeños están en el Joventut, y trabajan, al final tengan su recompensa. Creo que eso también es una motivación para los jugadores de la cantera: que si han llegado Joel, Arturs o Ventura, ¿por qué no puedo llegar yo y ser importante en el primer equipo del club que me ha formado toda la vida?

Debutaste con Diego Ocampo y ahora estás con Carles Durán. ¿De qué manera te han ayudado ellos y su staff en este proceso de adaptación a la ACB?

Diego me enseñó lo que era la liga profesional y lo que es ser un profesional. Yo empecé a subir con él cuando era junior y no sabía qué era todo esto. Él me lo enseñó y estoy agradecido por el debut y por todo lo que hizo por mí. En el caso de Carles, él ha sido el que ha confiado en mí, estando el año pasado como vinculado y este año ya como jugador del primer equipo, y también estoy muy agradecido. A Carles lo tuve yo cuando era infantil como director de cantera y nos conocemos desde entonces. Me está ayudando a poder mejorar e intentar ser más importante en el primer equipo.

¿Qué te has encontrado en ACB en estas tres temporadas? ¿La esperabas así?

Es una liga muy competitiva, una de las que más en Europa. Es muy exigente, te exige estar cada entrenamiento y partido al 100% para ser el mejor jugador posible para poder ayudar al equipo.

¿Te ha sorprendido algún aspecto de la liga?

Más físicamente. Aún se nota que soy un jugador de 20 años al que le falta mucho por hacerse. Tácticamente, desde ya bien abajo y en los dos años que he estado vinculado, el Joventut me ha ayudado mucho para poder ser bueno en este aspecto.

¿Y cuál es el siguiente paso en tu trayectoria?

Consolidarme en la ACB, ser un jugador importante dentro de este club. Coger más confianza e intentar ayudar al equipo a ganar los máximos partidos posibles. Además, consolidarme como un alero en la ACB. Poco a poco, con los entrenadores, lo voy intentando pulir.

¿Qué es lo que te falta para completar esa evolución del 4 al 3?

En defensa, al perseguir jugadores más rápidos que yo, es cuando más sufro. Una cosa de la que sí me he dado cuenta es que lo importante es la defensa. El entrenador prefiere a un jugador que se muere en la pista defendiendo… a uno que sea muy bueno atacando. Creo que lo principal es la defensa y es lo que te hace ser un jugador especial.

 

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