Ocurrió en ese mercado persa del baloncesto que es la Liga de Verano de Las Vegas. Allí estaban representando al Joventut su entrenador, Carles Durán, y su director deportivo, Jordi Martí. Y fue allí donde algo llamó su atención en uno de los larguísimos cuerpos técnicos que las franquicias americanas utilizan incluso en las ligas de verano. Junto a Becky Hammon, entrenadora jefe, en el banquillo de San Antonio había no pocas caras conocidas. No solo la española Lorena Infantes, sino además ex jugadores con gran carrera europea como el estadounidense ex de Estudiantes Blake Ahearn, el ala-pívot australiano que pasara por Valencia, Matt Nielsen… y Nikos Zisis.

¿Qué hacía allí el veterano base griego? Con 36 años recién cumplidos, y pese a que aún su intención era seguir jugando, Zisis, vez cumplido su ciclo en el Brose Bamberg tras cuatro años en Alemania, empezaba a pensar en el medio plazo. En un posible futuro como entrenador. Así que, un poco a semejanza de lo que hizo Jason Kidd en su día en la estructura de USA Basketball, el griego aceptó la invitación del scout internacional de San Antonio, Claudio Crippa, para unirse al cuerpo técnico de Hammon. Durán y Martí, a la búsqueda en el estado de Nevada de talento joven pero desde luego también de tutores para la nueva camada de la Penya, no desaprovecharon la ocasión.

Surgió pues una cena con Zisis donde se fraguó un fichaje trascendental para entender el actual momento del Joventut de Badalona. Tras un preocupante 0-4 inicial en la Liga Endesa, han llegado cinco victorias seguidas que ya sitúan a los verdinegros octavos. El resultado de un proceso y de la confianza en dos jóvenes irreverentes, ¡qué osadía!, para llevar su timón: Neno Dimitrijevic y Arturs Zagars, bajo la tutela de Zisis, crucial en el fogueo de ambos, como también resulta Luke Harangody en el resto de cachorros verdinegros.

En los nueve partidos celebrados hasta la fecha en ACB, los números del internacional griego no impresionan. En algo más de 21 minutos, aporta 5’7 puntos y 5’7 asistencias. Pero en Zisis, la Penya ha encontrado un filón para madurar a sus dos diamantes. Una espalda en la que resguardar al vestuario con esas cuatro derrotas iniciales, pues pocas mochilas pesan más en esta Liga Endesa que la suya. El base ya ha declarado que el Joventut será con total probabilidad el último equipo de su carrera y su adaptación ha sido rapidísima. No es inhabitual verle, por ejemplo, en entrenamientos de cantera, pues sus hijos forman ya parte de esa inagotable factoría de talento que es el club de Badalona.

Casualidad o no, no lo parece, la paciencia de momento da fruto a los verdinegros, fieles a un plan. Han pasado de anotar 74 puntos y encajar 85’5 en las cuatro primeras jornadas a sumar 85’4 y recibir 77’2 en las cinco posteriores. Y, como muestra de madurez, ni siquiera han necesitado del mejor Klemen Prepelic para comenzar a ganar. Los 23’75 puntos de media del esloveno en las derrotas han sido 19’2 por partido en la racha de cinco triunfos. No resulta extraño entender que, cuando han empezado a aportar todos algo más, la Penya se ha hecho más peligrosa y ya vuelve a ocupar zona de playoffs. Incluso capaz de evitar la dramática lesión de una pieza clave como Shawn Dawson, cuyo tendón de Aquiles saltó por los aires ante el Cedevita Olimpija el mismo día que volvía a las canchas tras muchos meses ausente por otra grave lesión de cruzado en la rodilla. Para entonces el Joventut ya estaba 2-4 en ACB y ni ese mazazo descomunal ha evitado tres triunfos más.

A todo esto, el macedonio Dimitrijevic se curte a toda velocidad. ‘Neno’, uno de esos jugadores especiales con la virtud de encontrarse cómodo cuando más pesa el balón, ha pasado de algo más de 7 puntos y 2 asistencias a estar por encima de los 9 tantos y 4 pases de canasta en las cinco últimas fechas de la Liga Endesa. Y hasta se ha permitido ganar un partido de Eurocup ante el Nanterre por puro talento. En su debe aún está el mejorar su porcentaje de 3, apenas en un 29% en ACB, por más que este fin de semana nos dejara otra joya ante Iberostar Tenerife. Con el reloj apretando otra vez. No, no parece casualidad.

Y por detrás llega el letón Zagars, otra joya cultivada en verdinegro. “La Penya no es un club como los demás, y es por eso hay tantos jóvenes que apuestan por venir. Saben que aquí se demuestra con hechos y no con palabras que apuestan por los jóvenes”, señaló el talentoso letón en una entrevista en Ara este verano. Efectivamente, con apenas 19 años y tras descender a LEB Plata el curso pasado en el Prat, esta perla del Báltico ya promedia 9 minutos por partido en Liga Endesa.

Cinco victorias seguidas como resultado de mantener una idea. Por encima de acumular derrotas de inicio y de lesiones que duelen casi más en el alma que en el físico. Un proyecto en el que Nikos Zisis sonríe cuando, desde el banquillo, ve la consolidación de dos huracanes de nombre Dimitrijevic y Zagars, por más que en el triunfo ante Iberostar Tenerife fuera el griego el que pasara los minutos decisivos en la cancha para cortar la remontada aurinegra, en ese duelo de cabezas privilegiadas del balón naranja con Marcelinho Huertas.

Permítanme el atrevimiento de terminar emulando al genio Rubén Darío. Y, con una licencia periodística, decir aquello de, “Joventut, divino tesoro… el de Zagars y Dimitrijevic”.

Pero qué importante fue aquella cena en Las Vegas para hoy escribir esto.

Foto: ACB Photo / E. Casas