De vivir en la calle a jugar en la Liga Endesa: La tremenda historia de Karvel Anderson

ACB Photo/Albert Martín

«Mi madre estuvo en la cárcel, no conozco a mi padre, viví solo en las calles durante mucho tiempo. Y no estoy seguro de cómo ni por qué, pero siempre había algo dentro de mí que me decía ‘nunca te rindas’. Aunque las cosas fueran difíciles, siempre supe que quería ser jugador de baloncesto profesional, que quería cambiar mi vida». Es una de las frases más duras que deja Karvel Anderson, jugador del Baloncesto Fuenlabrada, en una entrevista con la Agencia EFE.

En ella el estadounidense, clave en el tremendo final entre Montakit Fuenlabrada y UCAM Murcia de la quinta jornada de la Liga Endesa, relata su traumática infancia, en la que no conoció a su padre y tuvo que recurrir a hurtos para sobrevivir, mientras vivía en la calle. «No conocí a mi padre, ni un nombre, ni una foto. Cuando tenía 13 años, mi madre fue a prisión por seis años y me encontré solo. Tenía dos hermanas, pero eran de otro padre diferente que las acogió, él no me quería a mí. No tuve otra opción», explicaba.

«Hice cosas de las que no estoy orgulloso para sobrevivir, pero las hice con el mejor corazón, con la idea de ser mejor», ahondaba el jugador, sobre su forma de vida durante una época que le marcó.

Anderson cuenta que solo encontró salida en el baloncesto, lo único que le hacía sentir bien. Su dedicación con el mundo de la canasta encontró recompensa, especialmente a través de la figura de un técnico que le tuteló y llevó por el buen camino. «Él no había podido tener hijos y fue como un padre para mí. Yo fui como un hijo para él, y tanto él como su mujer me acogieron y me ayudaron a ser un mejor jugador y una buena persona, a preocuparme por los demás«, explica.

El jugador llegó a la universidad y pese a no llegar a debutar en la NBA, encontró su sitio en Europa. Primero en Italia, luego en Alemania y después en Francia. Ahora ha llegado a España, donde dejó su selló en el estreno liguero, con 25 puntos ante el San Pablo Burgos.

«Ahora soy Karvel, el jugador de baloncesto, pero algún día dejaré de serlo y quiero ser alguien al que los niños vean como un modelo, por mi historia y por las enseñanzas que les puedo aportar», apunta un jugador con ganas de hacerse un hueco en la Liga Endesa y servir como ejemplo de persona que supera enormes adversidades hasta conseguir sus sueños.