La celebración del Kirolbet Baskonia tenía muchos focos de alegría: el regreso triunfal de Ivanovic, el MVP de Vildoza, la superación de Granger… pero había un jugador que había deseado este título con más fuerza incluso que el resto de sus compañeros. La guinda a una evolución de 6 años que le han convertido en uno de los mejores ala-pívots de Europa. La consagración de Tornike Shengelia.

Tras dos años sin demasiadas oportunidades en Estados Unidos y con las experiencias previas en el Valencia Basket y el Charleroi, Shengelia llegaba a Vitoria con 23 años y desde entonces no ha parado de progresar, especialmente desde la 17/18. Las dos últimas temporadas se había quedado a las puertas de su primer título como baskonista. En la 17/18 fue La Liga Endesa, en la 18/19 la Supercopa. Dos finales perdidas ante el Real Madrid y una espina clavada que por fin ha podido sacarse en la fase final excepcional.

Porque Shengelia, a pesar de no haber tenido un torneo sencillo con sus molestias en la espalda, ha seguido siendo el líder del Baskonia. Ha promediado 13.2 puntos y 5.5 rebotes, números muy similares a los de la final (14 puntos y 4 rebotes) en los que también fue decisivo con su intensidad en los dos lados de la cancha. Colocó 2 tapones, recuperó 2 balones y sacó la quinta falta de Mirotic con 5 minutos por jugarse.

«Teníamos que ganar por Toko«. Fueron palabras de Dusko Ivanovic en la rueda de prensa posterior al encuentro. Shengelia solo había levantado un título con el Valencia Basket en 2010 (Eurocup) y en una competición en la que solo jugó 3 partidos de la fase de grupos. Su impacto en este título es mucho mayor y su emoción tras el encuentro es fiel reflejo de lo que ha representado Shengelia para el carácter baskonia las últimas 6 temporadas.

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