Humildad, trabajo y sacrificio. No habría tres mejores palabras para definir a Fran Cárdenas, actual jugador del Rio Natura Monbus, formado en las categorías inferiores del Baloncesto Sevilla y con pasado en el Club Ourense Baloncesto y Oviedo Club Baloncesto. Su vida ha sido dura, ha tenido que ir superando grandes obstáculos para finalmente poder cumplir su sueño. El 4 de octubre, en el partido que enfrentaba al Obradoiro y a la Bruixa d’Or Manresa, lo cumplió: debutó en la Liga Endesa a sus 24 años recién cumplidos.

Su entorno más cercano nos comenta que de niño hacía diabluras con el pie jugando a fútbol junto al resto de sus amigos pero aquello le aburría en cierta parte, y es que lo que le entusiasmaba era la pelota naranja. Con 8 años inició su aventura baloncentística dando sus primeros pasos en el mundo de la canasta en el equipo de su pequeña ciudad, La Palma del Condado. Allí no tardó en deslumbrar con su excepcional manejo de balón y eficacia en el lanzamiento que le convertía en un jugador superdotado para la categoría pero que pecaba en muchas ocasiones de falta de altura, y es que con 11 años (cuando se quedó fuera de la selección andaluza para el Campeonato de España) apenas alcanzaba el 1.50 m. de altura.

Precisamente la altura hacía pensar en su entorno que se convertiría en el gran problema en el deporte de la canasta. En mini-basquet asombró y en infantil, a pesar de que la altura de las canastas crecía 46 centímetros, continuó haciéndolo, llegando a cuajar una primera temporada en dicha categoría que animaba al Baloncesto Sevilla a apostar por él. Un base llamado a grandes metas, pues no era alto pero sí rápido, versátil, intenso e inteligente sobre el parqué.

Cárdenas, Cajasol

Con 12 años recién cumplidos marchó de casa con la intención de abrirse un hueco en el complicado mundo del baloncesto. «Los primeros meses en Sevilla fueron duros, muy complicados a nivel personal. Me costó acostumbrarme a mi nueva vida y la verdad que no lo llevé nada bien desde el principio. Noté en falta la cercanía de la gente con la que me había críado pero al fin y al cabo uno termina por acostumbrarse», nos relata el propio Fran Cárdenas.

Nueva vida, nuevos retos, misma sonrisa que siempre y con un durísimo contratiempo que le marcó su infancia y etapa con el entonces llamado Caja San Fernando. En el segundo año que Fran estaba becado con el conjunto hispalense fallecía su padre, lo que obviamente supuso un bajón importante debido a su estado anímico. Siguió en Sevilla y con la ayuda de sus compañeros, entrenadores, amigos y -sobre todo- el tiempo volvió a sentirse importante sobre la pista, cuando Cárdenas estaba cómodo era imparable y allí aguantó hasta que finalizó su etapa de formación y después de haber pasado por el filial que por aquel entonces competía en la Adecco Plata. Acabada su etapa junior el base onubense decidió volver a hacer las maletas para iniciar su primera aventura profesional, ésta le llevaba hasta tierras gallegas para jugar en Ourense.

Cárdenas Ourense

«Mi gran objetivo siempre ha sido el de jugar en la Liga Endesa y en aquella época el Baloncesto Sevilla no confiaba demasiado con ‘gente de la casa’. Decidí irme hacía Ourense porque la oportunidad que se me presentó era única, y es que tendría en la Adecco Oro una liga donde poder seguir creciendo. Progresar era el único objetivo que me marqué cuando aterricé allí», recuerda Cárdenas, al que de nuevo la vida le volvía a dar dos duros palos.

En la primera temporada como jugador del Club Ourense Baloncesto no terminó de asentarse en la categoría y la muerte de su abuelo le hizo -de nuevo- perder el ánimo. Fue una temporada dura por allí, y es que el equipo no disfrutó de buenos resultados y terminó descendiendo a la Adecco Plata.

En su segundo año, más cómodo y más importante en la dinámica del equipo, Cárdenas vuelve a sufrir una grave importante pérdida. Su mejor amigo, Juan Moreno, no logró superar el cáncer que sufría y murió a los 22 años, lo que hundió a un Fran que en su temprana edad ya había perdido a tres de sus seres más queridos. El Ourense consigue ascender de categoría pero él, en búsqueda de la felicidad y regresar a la normalidad, decide quedarse en la Adecco Plata y acepta la interesante propuesta que se le presentó desde Asturias.

Cárdenas Oviedo

De Ourense a Oviedo, para crecer y terminar de explotar. Por fin la vida le hizo un guiño a un chico que a pesar de todos los obstáculos que se le presentaron en su día a día jamás dejó de trabajar, sonreír y ayudar a su entorno a superar cada duro e inesperado bache que hizo más dura su vida. ‘Quien la sigue, la consigue’, dice el refrán. Él luchó, siguió un objetivo y lo consiguió. En la temporada 2012-13 Fran Cárdenas brilla con el conjunto asturiano y guía a los de Guillermo Arenas hacía la Adecco Plata convirtiéndose en el mejor base de la división de bronce del baloncesto español y confirmando su mejoría tras pasar por Ourense.

Su buena temporada fue premiada y desde la entidad ovetense no dudaron en seguir confiando en él para disfrutar de su primera temporada en la liga Adecco Oro. La 2013-14 fue una temporada histórica, especial, justa en alguien que no había tenido una vida sencilla y que fue premiada con una inesperada llamada al final del curso. El objetivo, como siempre, era crecer y progresar. Cárdenas se asentó rápidamente a la categoría y no tardó en deslumbrar en ella hasta convertirse en uno de los nombres propios de la temporada, siendo uno de los referentes del sorprendente y ‘descarado’ Oviedo, que en su primer año en la división de plata del baloncesto nacional ya había conseguido clasificarse para los playoffs por el ascenso a la Liga Endesa.

9.9 puntos (56.6% en tiros de dos y 43.6 en triples), 2.5 rebotes, 4.4 asistencias, 1.2 recuperaciones, 3.1 faltas recibidas y 13.8 de valoración en 26:36 minutos por encuentro. Fran aprovechó su oportunidad y con el OCB alcanzó las ‘semis’ de los playoffs, lo que le permitió agradarse más y llamar de forma contundente las puertas de la Liga Endesa.

Fran Cardenas entreno

De jugar en la Adecco Plata a fichar por el Rio Natura Monbus en catorce meses y después de haber sido el director de juego más valorado en la liga Adecco Oro. Sorpredente e increíble. Al finalizar el curso, antes de llegar al mes de julio, Moncho Fernández y José Luis Mateo le llamaron para comunicarle sus intenciones de cara al siguiente curso y éste, eternamente agradecido a la familia del Oviedo Club Baloncesto, no se lo pensó dos veces. «Cuando se pone en contacto contigo un equipo de la Liga Endesa no hay mucho que pensar, son oportunidades que no se pueden dejar escapar, y si el que te llama es Rio Natura Monbus, creo que no se puede ni dudar», afirma el jugador.

Abandonaba Oviedo y lo hacía por la puera grande y con su eterna sonrisa que le ayudó a superar los constantes malos momentos de su pasado. Llegaba a Santiago de Compostela y lo hacía para tener un rol secundario (casi terciario) y cumplir su sueño, el de estar en la Liga Endesa. Él desde el primer día lo tuvo claro: «Voy a aportar lo que el cuerpo técnico me pida, sobre todo en dirección de equipo, buscar las mejores opciones para mis compañeros, o defender toda la pista».

Rafa Luz se lesionó durante la pretemporada y eso ‘motivó’ a Moncho Fernández a ceder más protagonismo al base onubense, que aprovechó aquella oportunidad para demostrar estar capacitado y jugar en la exigente categoría. Se recuperó el brasileño pero éste, sin hacer ruído en los partidos amistosos, se había ganado un protagonismo gracias al trabajo diario y a pesar de ser considerado el tercer base del Rio Natura Monbus ha sabido esperar su momento para aprovechar su oportunidad y para ello ha tenido que -insistimos- superar muchas desgracias e inesperadas y duras pérdidas en su vida.

No quería jugar al fútbol pese a su talento, quería jugar a la pelotita naranja y se fue de casa con 12 años para iniciar un sueño. Un sueño que ha cumplido y por el que pelea para poder disfrutar de él durante muchos años. ‘Todos tus sueños pueden hacerse realidad si tienes el coraje de perseguirlos’, dijo Walt Disney. Cárdenas, el jugador más bajito de la Liga Endesa (1.77 metros de altura), ha cumplido su sueño, cosa de la que no todo el mundo puede presumir.