“No puedo sentirme más contento. Sólo puedo dar las gracias a todos los que me han ayudado a estar aquí. A todos los que han hecho que esté aquí. Aún no estoy preparado, tengo que trabajar mucho, pero el coach Plaza me ha dado la oportunidad. Tengo que mejorar técnicamente muchas cosas, trabajo con cada entrenador, con Francis Tomé, y trato de dar un paso adelante”, declaraba (a la Opinión de Málaga) un sonriente y feliz Romaric Belemene el domingo 19 de octubre de 2014, tras la victoria de su Unicaja de Málaga ante la Bruixa d’Or Manresa.

Fecha para el recuerdo y que el protagonista jamás olvidará, pues a sus 17 años, 8 meses y 2 días debutó en la máxima categoría del baloncesto español después de haber ayudado al equipo de Joan Plaza en la preparación del nuevo curso. “Cuando el coach Plaza me dijo que iba a jugar… No sabía dónde me metía. Todo era negro, lo vi todo negro. Creo que si hubiese tirado no habría tocado ni aro. Era demasiado”, comenta este alero de 2.02 metros nacido en la República del Congo y que disfrutaba con la pelota naranja después de aterrizar en la Costa del Sol hacía ya cuatro años.

Dos años más tarde es el propio rival entonces, el ICL Manresa, el que le dará la oportunidad de jugar en ACB la próxima campaña 2016-17.

¿Su historia? Él nació en Brazzaville (República del Congo) y empezó a jugar a baloncesto por el principal motivo de ser alto, nada más. En su país de origen el fútbol es junto al balonmano el deporte que más gusta a la población pero gracias al internacional con España Serge Ibaka algo está cambiando en los últimos años. Precisamente el ala-pívot de los Oklahoma City Thunder es una persona importante en la vida de Romaric, así lo explica el ‘andaluz’: Ibaka es para mí una persona muy importante, como un hermano, porque yo salí de mi país gracias a su campus. Estuvo pendiente de mí, fui a Treviso con él hace dos años, me ayudó y tenemos los mismos agentes. Es como un hermano, pero no es familia mía ni nada”.

Mediante el campus de Serge Ibaka se pudo exhibir y a Anicet Lavodrama logró convencer. La leyenda del Club Baloncesto Ferrol cuando colgó las botas tras la temporada 1998 y brillar en Valladolid decidió seguir unido al mundo del baloncesto y se hizo agente de jugadores. Anicet fue importante a la hora de traer a España a Romaric, que recaló en Málaga par formarse académica y deportivamente en las categorías inferiores del Unicaja de Málaga, un club que está apostando en los últimos años por incorporar a su entidad a jóvenes talentos llamados a ser importantes en el día de maána, véase los casos de Andrej Magdevski, Kenan Karahodzic o Morayo Soluade.

Cuando llegó a España era un interior físicamente superdotado para tener (por aquel entonces) 13 años. Con la ayuda de los buenos entrenadores que cuenta el Unicaja consiguió rápidamente hacerse un jugador importante en la zona pero conforme han pasado los años ha ido jugando más por el perímetro hasta convertirse en la actualidad en un escolta-alero de garantías. Romaric, además del buen físico que tiene para ser un jugador importante en el mundo del baloncesto, es técnicamente cada vez mejor y temporada tras temporada ha ido aumentando su porcentaje en tiros desde la media y larga distancia. Defensivamente es un jugador muy intenso, rápido e inteligente. En sus manos está el poder ser en el día de mañana un jugador desequilibrante en la máxima categoría del baloncesto nacional pero por el momento ya puede presumir a su temprana edad de haber debutado en la Liga Endesa.

Los Belemene: uno hace frotarse las manos a Málaga y el otro, tras deslumbrar en Marín, se marcha a Estados Unidos.

En más de una ocasión hemos hablado de Cedric Belemene, el último MVP del Campeonato de España y que tras debutar en la liga Adecco Plata a los servicios del Peixegalego decidió afrontar (junto a su familia) su primer año senior al otro lado del Atlántico, concretamente en Estados Unidos para seguir los pasos de los españoles Sebas Saiz y Rubén Guerrero.

El objetivo prioritario de Cedric, MVP del Campeonato de España Junior 2013-14, era poder mejorar académicamente y mantenerse a un buen nivel baloncentísticamente para poder seguir progresando en la pista. El de Romaric, por su parte, era el de hacer lo que está logrando en los últimos dos-tres años: ir paso a paso. A pesar de ser junior de segundo año, esa temporada la jugaría al completo en la competitiva Adecco Oro a los servicios del Clínicas Rincón, equipo vinculado al Unicaja y que dirije Francis Tome.

Ahora le llega la oportunidad de soñar con la máxima categoría del baloncesto español. En Manresa apuestan por él y Romaric tiene justo delante ese deseo de tener minutos en Liga Endesa.