¿Quién les ha visto y quién les ve? Desde que Luis Casimiro llegó a Sevilla todo son sonrisas en San Pablo y ello gracias a las victorias que ha conseguido el conjunto hispalense. El Baloncesto Sevilla se ha reencontrado con su mejor versión tras una pésima primera vuelta que terminó como colista de la Liga Endesa. Y ahora va hacia arriba.

Entre los presentes destaca un hombre, el joven Nikola Radicevic, de solamente 20 años. Cosecha de 1994, el director de juego balcánico parece haber explotado desde la llegada del técnico de Ciudad Real y suya ha sido una parte importante de las últimas victorias conseguidas por los sevillanos. Él es el perfecto ejemplo de las dos versiones que hemos visto en apenas un mes por Sevilla.

De la constante decepción a la bendita ilusión:

Situémonos. Acababa la primera vuelta, el Baloncesto Sevilla era colista y una derrota en Lituania les alejaba de los octavos de final de la Eurocup. Todo parecía perdido, ahí pasaba algo y nadie sabía por qué no se tomaban las decisiones desde arriba. Daba la sensación de que jugadores y entrenador (Scott Roth) no tenían sintonía, el rendimiento no era nada positivo y la afición cada vez se cansaba más de contar los partidos por derrotas.

No obstante, llegó el cambio. Aquella derrota en Lituania fue el ‘no va más’ y la directiva decidió prescindir de Scott Roth.

El conjunto sevillano perdía 82-61 en Tenerife y a los pocos días llegaría el nuevo entrenador. La entidad hacia oficial a través de un comunicado la llegada de Luis Casimiro, que aterrizaba en Sevilla después de haber sido destituido un mes antes de Fuenlabrada, tras un negativo balance que condujo a los del sur de Madrid hasta el penúltimo lugar de la clasificación.

Situación curiosa. El Baloncesto Sevilla, colista, fichaba a Luis Casimiro, entrenador hasta hace poco del penúltimo clasificado.

No obstante, el fichaje del experimentado técnico de Ciudad Real ha sido el cambio idóneo y que necesitaba el equipo para despertar tras la irregular primera vuelta de competición. Con la llegada de Casimiro se terminó la tormenta en San Pablo y llegó la calma con victorias ante Valencia Basket, Oostende y CAI Zaragoza.

Radicevic, el mejor ejemplo de las dos versiones del Baloncesto Sevilla:

Un cambio rádical de imagen que se ve perfectamente reflejado en uno de los cerebros del equipo, Nikola Radicevic.

El joven base formado en las categorías inferiores del Partizan de Belgrado ha dejado marchar la irregularidad con Scott Roth y desde la marcha del estadounidense está desatado, convirtiéndose en una de las gratas sorpresas en este tramo de la temporada en la competición doméstica.

De ser un base irregular a convertirse en un seguro de vida y una solución ofensiva para un equipo al que le costaba anotar. Difícil de explicar el pasado más reciente y el presente de Radicevic en Sevilla, considerado uno de los mayores proyectos de Serbia y fichado en 2012 por el equipo hispalense con la intención de que fuera el futuro base del Baloncesto Sevilla. El llamado sustituto de Tomas Satoransky parece, por fin, adaptado en la élite y todo gracias a haber sabido esperar su momento tras dos temporadas anteriores en las que apenas había contado con protagonismo con Aíto García-Reneses.

Nikola con Scott Roth jugaba 19.2 minutos por partido y con Casimiro, tras tres partidos (incluído el de Zaragoza con dos prórrogas), disputa 27.6 minutos. Ocho minutos más que se ha ganado a base de buenas actuaciones que siempre han venido partiendo desde una buena e intensa defensa.

Radicevic ha pasado en un mes de promediar 5 puntos, 1.6 rebotes, 2.4 asistencias y 3.5 de valoración con el antiguo entrenador a 13.3 puntos, 5.3 rebotes, 4.3 asistencias y 16.6 de valoración con el nuevo. Siguiendo la estadística, con Luis Casimiro el talentoso base zurdo aporta cinco veces más que con Scott Roth. Una auténtica barbaridad.

Pasado borrado y un futuro que aspira a bordar:

Le costó madurar y en 2013 -mientras preparaba el Mundial sub-19 de Praga con la selección de Serbia- su vida deportiva cambió para mejor, visto donde está hoy en la actualidad.

A consecuencia de una mala disciplina Nikola Radicevic fue cortado por Dejan Mijatovic para jugar uno de los torneos más importantes a nivel de selecciones en lo que a baloncesto de formación se refiere. El base era y es uno de los mejores jugadores de la generación de 1994 en Serbia y lo sucedido aquel verano le sirvió para reflexionar, madurar y empezar de cero.

No lo pudo hacer mejor. Ahora en Sevilla se frotan las manos con el balcánico, que a sus 20 años ya alimenta la ilusión en la Liga Endesa desde la dirección del juego hispalense con casi dos metros de altura. ¿Lo mejor de todo? Esto no ha hecho nada más que empezar y aunque acaba contrato el próximo mes de junio existe la posibilidad de ampliarlo para dos temporadas más.

Radicevic es uno de los jugadores a seguir actualmente en la máxima competición del baloncesto nacional.