Llegó con la etiqueta de ser el sustituto de Tremmell Darden, por lo que no sería fácil agradar desde el primer día al madridismo visto el buen rendimiento que tuvo en la capital de España el alero americano. Su objetivo en realidad no era hacer olvidar a nadie, sino ser importante en un Real Madrid que aspira y desea levantar todos los títulos en la presente temporada. Sin Rudy Fernández (lesionado), este domingo Jonas Maciulis asumió galones en ataque y disfrutó de su mejor día desde que el pasado verano fichase por el conjunto blanco.

Procedente del Panathinaikos, el Real Madrid distinguía al alero lituano de 1.98 metros en su presentación como «un jugador capaz de hacer muchas cosas sobre la pista, que posee un tiro efectivo de media y larga distancia y cuenta con recursos técnicos para postear. Además, se distingue por su inteligencia en el juego y su intensidad defensiva. Es un buen reboteador y uno de los mejores recuperadores de balón de Europa».

Desde el primer día dejó sellos de su intensidad defensiva pero había pasado desapercibido en ataque… hasta que el UCAM Murcia llegó al Barclaycard Center. Ha sido su día, su partido. Desde los primeros instantes hasta el final, Maciulis sonrió sobre el parqué y ello era porque todo le salía, tuvo un día redondo tanto en ataque como en defensa y firmó su mejor actuación como blanco: 20 puntos (4/4 desde la larga distancia), 6 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperaciones y 29 de valoración en algo más de 23 minutos. Verdaderamente espectacular.

El báltico guió a los de Pablo Laso hacía su séptima victoria en competición doméstica, una victoria importante a nivel psicológico tras el (inesperado) tropiezo en tierras otomanas en la Euroliga. El Madrid venció 90-65 a un UCAM Murcia que le compitió muy bien de ‘tú a tú’ a los blancos durante los primeros veinte minutos de partido pero tras el paso por los vestuarios el transcurso del encuentro dio un cambio rádical.