Flow, perdón por el barbarismo.La fluidez de pase, el ritmo acompasado de ataque, eso es lo que viene a significar en términos de nuestro deporte. Es lo que busca el equipo que tiene el balón, conseguir ese fluir, con pocos botes y muchos pases. Se considera flow cuando además el quinteto en cancha es capaz de hacerlo sentir en muchos ataques seguidos.

Y es lo que la defensa trabaja para romper, sabiendo que si el balón llega a muchos jugadores distintos en buenas situaciones de tiro y son tres o cuatro jugadores los que se enchufan en anotación, la empresa de ganar va a ser mucho más difícil. Por eso el uso de faltas personales o «faltitas» que no te llevan a la línea de tiros libres son tan preciadas por nosotros, los «aburridos» entrenadores.

Pero la defensa puede ser el inicio de todo si tienes jugadores como Marcus Slaughter que ayudan a masacrar el flow. ¿O de dónde creen que partía el ‘Real Madrid de los Prodigios’ del otoño del 2013?

De una defensa fuerte, arriesgada que robaba, reboteaba malos tiros en defensa y volaba. En baloncesto el equipo que más corre es el que menos tiempo tiene el balón en ataque y pasa más porcentaje de los cuartos defendiendo. Por eso toda comparación con estilos y contrastes de entrenadores futboleros es bastante frágil.

Lo que es evidente y fuera de debate es lo importanten que resulta para todos los equipos la existencia de jugadores que necesiten poco balón en ataque y que sean líderes en defensa. Slaughter es un rematador en ataque, termina los pick and roll de Sergio Rodríguez teniendo el balón en sus manos menos de dos segundos, termina las salidas de indirecto de Carroll cuando le doblan marcaje al pistolero de la misma forma, tratando de empotrar el aro.

Pero en defensa le da al Real Madrid algo que no le da ningún otro jugador. Por patas, sí, pero por actitud también. Salta a todos los bloqueos directos con limpieza, con timing y con agresividad, suele parar el balón en un 90% de las ocasiones. Pero eso no es suficiente, Felipe Reyes puede hacerlo también, la calidad defensiva de ‘Masacre’ viene dada cuando recupera, con velocidad, con ganas de tapar huecos y líneas de pase.

Su generosidad en las rotaciones incluso cuando no le toca y cubre a un compañero. La ambición de querer estar cerca del balón para dificultar la circulación de balón, la ventaja temprana. No es un especialista a la hora de robar balones, no tiene la habilidad que tenía Draper. Pero consigue hacer rotaciones y ayuda mucho a que los ataques se alarguen y se acerquen a los últimos segundos donde las prisas reducen los porcentajes. Y también es bueno tocando balones, desviándolos, deflections, otro anglicismo…

La defensa puede ser divertida pero hay que explicarla, hay que convencerse de que se puede disfrutar. Vas a estar como jugador muchos minutos sin la pelota y has de querer mejorar para conseguirla defendiendo mejor. Así harás mejores a tus compañeros y te harás mejor a ti mismo.

Jugadores del Real Madrid como Slaughter, Pepe (fútbol) y en otra época García Coll son referentes del anterior párrafo. García Coll fue titular en la última Copa de Europa que ganó el Real Madrid, jugó muchos minutos. Hizo mejores a Arlauckas y a Sabonis, que no tenían ese trofeo hasta ese momento, porque entre él e Isma Santos defendieron muy bien a Eddie Johnson, el killer de aquel Olympiakos del año 95 (al loro, un tipo de 16 puntos de media en tropecientas temporadas NBA).

Masacrar el flow es lo que hace muy bien Slaughter y es una función muy importante en el actual Real Madrid.