Todo parece lo mismo. Pero no lo es.

Porque el baloncesto sigue, la competición empieza, la rutina cobra protagonismo y la mente sugiere, de repente e irónicamente, reducir su espacio para lo verdaderamente importante.

Pero no.

No nos hemos olvidado, José Luis. Ni nos vamos a olvidar, tenlo claro. Porque siempre se nos hace extraño no verte en ese banquillo del CAI, porque seguimos queriéndote en acción, disfrutando de tu pasión y haciendo disfrutar al resto con tu conocimiento.

Así lo quieren Joaquín y Pep, que ocupan ese sitio con responsabilidad pero sabiendo que algo falta. Así lo quieren tus jugadores, que tanto te respetan y a los que tanto enseñas. Así lo quiere tu afición, que mejor que ninguna sabe lo que representas en Zaragoza. Y así lo desea el baloncesto español, al unísono, porque a los grandes del banquillo siempre se les espera en el sitio donde promulgan su esplendor.

Se te echa de menos y se te espera. Se te sigue esperando. Ganando, perdiendo, aprendiendo a lo primero y a lo segundo. Porque al final en eso consiste todo esto. No tanto en la victoria o la derrota como en conseguir transmitir emociones con este deporte. En lograr llevar al baloncesto un paso más allá.

Por eso hace un par de semanas, el día de la presentación del CAI, en el que tu club te rindió un emotivo reconocimiento, en ese pabellón -tu pabellón- realmente había mucha más gente de la que allí podría caber físicamente.

Y por eso durante esos casi dos minutos de aplausos, transformados todos ellos en energía positiva, fuerza y deseo de que vuelvas allí pronto, se logró trascender el espacio y el tiempo con un mensaje global. Iniciado en Zaragoza y secundado, imparable, en el resto de sitios donde se ama el baloncesto.

Te apoyamos. Estamos contigo. Y te queremos de vuelta. Porque tu ejemplo no se olvida y tu lucha es la de todos.

Contamos los días para tu regreso. Porque aunque el inicio competitivo pueda hacer pensar que ya todo circula, recupera el orden y en esencia parece lo mismo, descuida. Todos sabemos que no lo es.

El baloncesto, el deporte de hecho, es lo que es no sólo por lo que ocurre dentro de su área de juego, por lo puramente deportivo. El baloncesto es mucho más, una comunidad que se identifica con valores, hábitos, energía e ilusión. Y en esa comunidad, formada por todos, personas como tú son vitales. Simplemente necesarias. Porque reproducir la ilusión, la pasión y el sentimiento es parte vertebral del deporte.

Lo sabes, pero nunca es mal momento para recordarlo. Todos juntos hacemos fuerza, cada uno desde un lugar, para despertarnos un día y conocer la buena nueva. Verte ahí, en tu banquillo. Sonriente. Profesional. Didáctico. Haciendo lo que tanto te apasiona.

Porque no nos hemos olvidado, José Luis. Ni nos vamos a olvidar.

Fuerza y ánimo, Coach.