Aquí estamos otra vez, en el inicio de otra temporada. No es ni mucho menos una cualquiera, por cierto. Vienen por delante los meses más inciertos que varias generaciones aficionadas al baloncesto hayan vivido y, ojalá, vivirán nunca más, aunque nadie se atreva a asegurarlo firmemente. El curso en el que, no sabemos muy bien cómo, se intentará llevar hacia adelante una Euroliga repleta de horas de vuelo internacional, en el que si un virus infecta a tres jugadores en un vestuario ACB se aplazarán partidos –preparémonos para esa posibilidad y asumamos que es bastante factible- y en el que se pondrá en juego la fiabilidad del sistema sanitario y deportivo español y europeo. La burbuja ACB en Valencia fue excelente, un ejemplo que ha sido modelo a seguir hasta por la NBA. Pero ahora llega el más difícil todavía, planteando una temporada a diez meses vista con, aún, demasiada incertidumbre. El ejercicio que, en la piel de toro, comienza con la Supercopa Endesa en Tenerife. Un torneo distinto, sin público desde luego, hasta sin concurso de triples, pero el que ahora mismo es la esperanza a la que nos asimos para empezar este complejo sendero con buen pie y ganar en confianza. Para convencernos de que todo puede salir bien y con la menor anormalidad posible, por difícil que parezca y raro que suene.

SEMIFINALES

Sábado 12 de septiembre de 2020

  • 18:30 (17:30 hora insular): TD Systems Baskonia – Barça
  • 21:30 (20:30 hora insular): Iberostar Tenerife – Real Madrid

FINAL

Domingo 13 de septiembre de 2020

  • 18:30 (17:30 hora insular): Ganadores de las semifinales

El primer partido oficial del nuevo curso será el mismo que el último del anterior, lo cual suena francamente bien tras el sorpresón en la última final liguera. TD Systems Baskonia y Barça han tenido dos veranos bastante diferentes. En los de Zurbano la estabilidad llegó en el banquillo y la renovación –cuatro caras nuevas y sobre todo varias bajas de enorme calado-, sobre el parqué. Sin el faro de los últimos años, a Dusko Ivanovic le toca ajustar a marchas forzadas piezas que deberán ser de peso en la rotación. Nada será igual sin Toko Shengelia, y es precisamente en el juego interior donde pueden llegar las mayores dudas. Jekiri aportará la solidez en la pintura que ya enseñó en el Villeurbanne, pero sin alharacas. Dista mucho del estatus de estrella del georgiano. Así que a rey muerto, rey puesto, pues da la sensación de que por las manos de Rokas Giedraitis pasan buena parte de las opciones baskonistas. El lituano, con bagaje de Euroliga y magisterio de Aíto García Reneses en la mochila, parece preparado para asumir galones, por mucho que la sombra de Shengelia se vaya a prolongar un largo tiempo. Es el nuevo ‘go-to-guy’, si se permite el argot americano. Junto a él, le toca a Luca Vildoza demostrar que el MVP de la burbuja no fue casualidad. Tras la montaña rusa de la pasada, esta es la temporada para que el argentino demuestre estar listo para casi todo.

No solo la salida hasta Moscú del excapitán es relevante. Shavon Shields, ‘Pato’ Garino y Jayson Granger –pese a las lesiones- eran buena parte del armazón vitoriano reciente. Y cambiar de cuajo el corazón de un equipo no es sencillo. Por el momento Khadeen Carrington deja más dudas que otra cosa, mientras que a Alec Peters le ha llegado la hora de demostrar que, además de tener una muñeca de elite, puede hacer más cosas que ser un secundario como resultó en CSKA y Efes. Baskonia necesitará más de él, pues debe ser prácticamente el tercer líder en la cancha, cosa que ni en Rusia ni Turquía fue. Se trata, por tanto, de una renovación profunda, que toca los cimientos del equipo. Habrá que ver si ha llegado a tiempo Ivanovic para aspirar a competir este primer título, especialmente en la pista trasera. El de Bijelo Polje ya ha avisado: “no se puede ganar un título sin defender”. Las opciones del Baskonia pasan porque el nivel de los suyos sea tan excelente e intenso como lo fue en Valencia.

La primera piedra en el camino de los alaveses será un Barça que, pese a su año en blanco previo, repite vitola de favorito a todo. En su caso, la gran renovación llega en el banquillo. Sarunas Jasikevicius supone por sí mismo un soplo de aire fresco y ambición en el Palau. Leyenda y ferviente seguidor azulgrana, parte a priori con un crédito prácticamente ilimitado y el objetivo de conseguir un paso adelante de una plantilla poderosísima a la que le ha faltado solvencia en las citas claves. Su libro de jugadas en el Zalgiris y el carácter competitivo logrado en su país han enamorado a media Europa, y si consigue hacer lo mismo en Barcelona será muy difícil que no haya títulos en clave culé este curso. El ‘Efecto Saras’ es, sin duda, uno de los grandes atractivos de la temporada entrante.

Son más numerosas las bajas que las llegadas. La marcha de Tomic supone el final de una era, más aún si es junto a la de Pau Ribas. Eso sí, el único fichaje –aunque los catalanes siguen trabajando en la futura incorporación de un pívot- debería tener a priori un enorme impacto en el juego azulgrana: Nick Calathes no puede ser secundario en ningún equipo europeo. Es alfa y omega. Como diría el añorado Manel Comas, un auténtico “Capitán General con mando en plaza”. Uno de esos tipos capaces de controlar absolutamente todo lo que pasa en la cancha. Pero para ello, necesita que todo empiece desde él. Dando esto casi por hecho, resulta interesante ver el rol de un Heurtel que, a priori, debe tocar mucha menos bola de lo habitual, así como si queda espacio para el crecimiento de Bolmaro con esa pareja de compañeros en su posición. Se prevé un Barça con mejor movimiento de balón, en el que Davies y Higgins mejoren en prestaciones de forma regular y en el que Mirotic busque revancha tras su agridulce estreno en la Ciudad Condal, repleto de reconocimiento individual –pese a recaer en dudas conocidas en momentos claves del curso- pero más que amargo en lo colectivo. Seguramente el de Podgorica esté feliz con la llegada de Calathes. Parece muy difícil pensar que esa conexión no funcionará bien.

La otra semifinal la jugará el anfitrión contra un Real Madrid ante el que nadie puede evitar pensar en la anómala situación que genera el ‘caso Campazzo’. Todo en esta pandemia es extraño, pero pocas cosas rayan al nivel de esta. No hay muchos precedentes en que se asuma de antemano que un jugador tan relevante pueda dejar el equipo en unos meses, si bien el nuevo retraso en la apertura del mercado de agentes libres NBA, que no hace sino generar más incertidumbre, podría jugar a favor de los blancos. El argentino afronta una prueba complejísima para demostrar un profesionalismo que no tardará en ponerse en duda ante cualquier bajón de rendimiento. Se le mirará con lupa. Habrá que ver también si Laso empieza a preparar el futuro sin él o todo dependerá de un futuro fichaje, aunque el cordobés no tiene desde luego reemplazo fácil a día de hoy.

Quizá una de las opciones para el ‘1’ blanco sea apostar puntualmente por Abalde mientras Alocén cursa un máster a toda velocidad. Sea como fuere, el gallego pinta a tener un impacto muy notable en el juego madrileño desde ya mismo. Otro factor importante será el físico, tras la indiscutible sensación de que en la burbuja valenciana el nivel de la plantilla distó mucho de ser el óptimo. Las sensaciones de Llull –MVP de la Supercopa en 2014 y 2018- en la pretemporada han sido buenas, y aunque deberá refrendarlas a partir de ahora, esa es una gran noticia también para los de Laso. Incluso Thompkins, tan poco amigo de los inicios de curso, parece a mejor nivel que en años previos. Es precisamente en la pintura donde está otro de los grandes puntos de interés: Garuba. Tras renunciar al fichaje de Zizic, al de Azuqueca –que está mostrando un rango de tiro mayor, animándose desde el triple- le tocará ser el recambio de Tavares desde el banco. Se entiende que no podrá alcanzar el tiránico dominio del caboverdiano bajo los aros, pero su crecimiento sigue teniendo muy buena pinta y le puede dar grandes variables a Laso con su atleticismo y movilidad. Tras el irregular rendimiento de Mickey el curso pasado tiene la gran oportunidad de hacerse con un sitio de bastantes minutos en la rotación.

Quien llega tocado en lo anímico a ‘su’ Supercopa es Iberostar. La nueva desgraciada lesión de Todorovic en la rodilla es sin duda un golpe que recuerda al de Gielo hace dos cursos, precisamente ante el Madrid. Después de su profunda remodelación de hace un año, los aurinegros han mantenido entrenador y armazón -bendita pareja Marcelinho-Shermadini, de la que todo parte-, y se han esmerado en tapar dos evidentes puntos de mejora: el ‘4’, donde el equipo hizo aguas tras no cuajar el fichaje de Pablo Aguilar y decepcionar Atkins y, sobre todo, Aaron White, y el relevo de Huertas desde el banco. En la primera, el regreso de Doornekamp y la interesante apuesta por Cavanaugh parecen garantía indiscutible de mejora, mientras que la llegada de Fitipaldo desde Burgos aportará buen ritmo y amenaza perimetral en el base cuando descanse ‘Marce’.

Será interesante ver si los de Vidorreta afrontan el torneo como una gran opción para aumentar un palmarés muy lujoso para un ‘modesto’ -¡Con dos Copas Intercontinentales y una Champions League!’- o si, especialmente tras el mazazo de Todorovic, se lo toman más como una preparación precisamente para recuperar el cetro europeo en Atenas dentro de unos días. Imprescindible para sus opciones será que Huertas y Shermadini lleguen en un buen tono físico –del mental no hay duda posible-, pero si es así, no se puede descartar nada por parte del Canarias en una competición en formato ‘Final 4’.

Vuelve el baloncesto. Aunque sea esta versión sin pasión en las gradas, disfrutemos del espectáculo. A la guerra contra el virus aún le quedan muchas batallas y algunas, seguro, se perderán. Por eso hay que besar el retorno oficial del baloncesto. Besémoslo mucho. Como si fuera la última vez.