Este que escribe no recuerda muchos casos en el baloncesto español de fenómenos similares al que está protagonizando ‘Tyson’ Pérez. El ala pívot de 23 años, debutante esta temporada en Liga Endesa con el Morabanc Andorra, ha ido ascendiendo paso a paso todos los peldaños que llevan a elite de la canasta nacional. Nacido en República Dominicana, llegó junto a su madre y su hermana a la localidad coruñesa de Sada en 2005, cuando apenas era un chaval de 9 años. Jugó al fútbol y al tenis. Incluso renegó del baloncesto, que no le enamoró en su primera probatura. No sería hasta los 15 años cuando volvería definitivamente a las canchas. Básicamente, hace ocho años Pérez apenas había tocado un balón de baloncesto. Pero ahí comienza una de las mejores historias de nuestro baloncesto en la última década.

A ‘Tyson’ le convenció la pelota naranja. Y de qué manera. No tardaría en demostrar que era la gran perla escondida en un Santo Domingo de Betanzos que se frotaba las manos con su progresión. Con 18 años debutó en EBA, y ya en su segundo curso firmó 15’2 puntos y 10’9 rebotes. Tenía entonces 20 años y ahí iba a llegar el momento que le cambiaría la vida, cuando el veterano Pepe Laso se plantó en Betanzos para ofrecerle  trabajar con él. El vitoriano, consciente del potencial físico de su futuro discípulo, tenía en mente un plan de trabajo de mejora técnica y física a tres años vista que, eso sí, se llevaría a cabo en Madrid. Y los resultados han sido difícilmente mejorables.

El primer año en Madrid transcurre, junto a multitud de sesiones individuales con Laso, en el Eurocolegio Casvi de la Liga EBA. Allí ‘Tyson’ firma 19’1 tantos y 10’9 rechaces, y deja al equipo a un paso de la LEB Plata tras una colosal fase de ascenso, con 25 puntos y 14 capturas de media en el zurrón. Quemada la etapa en EBA, el ascenso del Canoe a LEB Plata es idóneo para el nuevo paso. Y la realidad es que la tercera categoría nacional se le vuelve a quedar pequeña al terremoto dominicano, que lidera a los madrileños a un ascenso inolvidable ganando tres eliminatorias con el factor cancha en contra, en las que Pérez se va hasta los 18’5 puntos y 12’9 rebotes.

Su nombre empieza a sonar tanto que incluso Sergio Scariolo se lo lleva a Guadalajara en el verano de 2018 para concentrarse con una improvisada selección u22 que entrena en la ciudad alcarreña. Pese a que empiezan a llover ofertas, incluyendo alguna de ACB y del extranjero, impera el plan previsto y el ala-pívot renueva en Canoe para seguir trabajando con Laso en el último año de la estrategia prevista. El resultado son 16 puntos y 10’6 rechaces de media un su estreno en LEB Oro llevando a la permanencia a los madrileños. Eso sí, en la recta final del curso se pierde varios partidos debido a una notable fatiga. Pérez llevaba prácticamente tres años sin descanso, y su cuerpo empieza a notarlo. Pese a ello, vuelve justo a tiempo para certificar la salvación canoísta como el jugador más valorado de la temporada en Oro (20’5 de valoración promedio).

De cara a esta temporada tocaba dejar definitivamente atrás el baloncesto federativo y al fin dar el gran salto. Tras comerse la EBA, la LEB Plata y la LEB Oro, era el turno de la Liga Endesa. Y Morabanc Andorra fue quien más apostó por él. Un contrato de tres temporadas, ahí es nada, que el tiempo además ha demostrado que no era agua de borrajas. Ibón Navarro iba en serio con él, y aunque probablemente el propio ‘Tyson’ esperara una entrada más paulatina en la competición, la realidad es que su impacto ha sido casi inmediato. Tras tener 15 minutos ante el Barça y 20 en la cancha del Herbalife Gran Canaria, este fin de semana, en la jornada 5, ha hecho su primer gran partido.  Ante el San Pablo Burgos, en 18 minutos, se fue hasta los 14 puntos, 8 rebotes (5 ofensivos), 2 asistencias, 2 tapones y 24 de valoración.

Pérez es un huracán ofensivo. A día de hoy un ‘4’, quién sabe si en el futuro un ‘3’, si termina de consolidar su tiro exterior, en el que cada año ha ido dando un paso más. Un jugador completísimo, gran finalizador a campo abierto que ataca el aro con portentosa agresividad y que rebotea como los mejores. Además, juega con muchísima hambre y no se intimida por la mayor presencia física de rivales. Así se pudo ver cuando se emparejó este sábado con Earl Clark, mucho más voluminoso que él y para el que el de Santo Domingo, por su movilidad y su intensidad, fue por momentos un serio dolor de cabeza.

Pero si por algo destaca ‘Tyson’ es por su capacidad para cambiar partidos cuando entra en ebullición. Si se inspira y su confianza se dispara, es para echarse a temblar. Durante la segunda parte ante los burgaleses, en apenas diez minutos sobre el parqué aportó 12 puntos, 7 rebotes, 2 asistencias y un tapón para irse a 21 de valoración.  Los andorranos vencieron por 11 puntos en esos minutos, cuando el partido quedó definitivamente roto tras el segundo triple de Pérez. Encestó dos canastas de dos y otros tantos triples. Su único tiro fallado en esos momentos de locura fue un palmeo en el que su voracidad le hizo volver a rebotear y sacar la falta para anotar sus dos tiros libres del duelo. Pero todo esto no es nuevo. Esa enorme producción en poco tiempo se ha repetido muchas veces en sus no pocas exhibiciones en Pez Volador para el Canoe, certificando triunfos o liderando a los suyos a remontadas imposibles.

Mientras, Pepe Laso sonríe en el algún lugar. Como diría el otro, al maestro de los banquillo españoles le encanta que los planes salgan bien. Su ojo curtido en mil batallas vio en el hoy jugador del Morabanc lo que casi nadie podría vislumbrar en alguien que, con casi veinte años, apenas era conocido fuera de Galicia. Poco más de tres años después, el ojo se lo ha echado hasta la NBA. Apunten ese nombre: ‘Tyson’ Pérez. El nuevo portento del baloncesto español ha llegado para quedarse.