Sirva la canción de Silvio Rodríguez ‘Sueño de una Noche de verano’ y su primer verso: “yo soñé con aviones” para plantear el contexto de un escenario que siempre ha pasado por la cabeza de la gente que ha intentado tender puentes entre ACB y NBA. ¿Cuál sería el resultado de juntar en un equipo de la liga profesional estadounidense a una docena de jugadores de la Liga Endesa? Cuando España ganó el Mundial de Saitama en 2006 se debatió sobre cuál sería el papel de los doce de Pepu Hernández. Posteriormente se ha vuelto a especular sobre el papel que jugaría en la NBA la Selección Española finalista en los JJOO 2008 y 2012. Tanto darle vueltas a ese imposible puede condicionarte los sueños mientras buscas la postura para caer en los brazos de Morfeo. Enseguida se dispuso a subir al avión una docena de elegidos con la misión de formar parte de la plantilla de una franquicia de la NBA en expansión.

Ya inmerso en el sueño descubro que Los Angeles Clippers caen en una situación de bloqueo por la negativa de sus integrantes a jugar para el propietario Sterling. Se van, abandonan. Sterling no quiere vender, batalla legalmente y la NBA decide desactivar esa franquicia, sustituyéndola por otra de mismo nombre y localización, creada de la nada. Adam Silver, el comisionado de la NBA, toma una decisión sin precedentes antes de repetir la experiencia de que la propia liga sea la propietaria de un equipo. Como premio a España por ganar el Mundial 2014, ofrece la posibilidad de que se forme una selección con doce jugadores de la Liga Endesa para formar parte de la nueva franquicia. Como un Yul Brynner cualquiera en Los Siete Magníficos o un Lee Marvin sin canas en Doce del Patíbulo mi misión sería reclutar a los integrantes de ese equipo. Aprovecharía la frase que pronuncia el Mayor Reisman cuando se presenta ante la docena de convictos que previamente había escogido para infiltrarse entre las filas alemanas y la convertiría en el lema del equipo: “Dependen los unos de los otros. Procuren no olvidarlo”

Después de charlas, consultas y análisis técnicos aquí están los 12 elegidos para infiltrarse en la NBA: Bases: Sergio Rodríguez, Marcelinho Huertas y Tomas Satoransky; aleros: Juan Carlos Navarro, Sergio Llull, Alex Abrines, Andrés Nocioni y Rudy Fernández, y pívots: Tibor Pleiss, Justin Doelmann, Nikola Mirotic y Ante Tomic. Una lista a la que llegué después de resolver algunas dudas: la más obvia, más allá de los nombres, la presencia de algo más de intimidación, fuerza y rebote dentro de la pintura. ¿Fran Vázquez? Hubiese cumplido con casi todos los requisitos, pero las dudas deportivas las resolví con una certeza biográfica: su negativa en su día a recalar en la NBA después de ser seleccionado por Orlando Magic en la undécima posición del draft de 2005. Al fin y al cabo qué más da Disney World (Orlando) que Disneyland (Los Angeles). No quería que el por el detector de metales del aeropuerto se colara ninguna duda. En el cara a cara final entre Abrines-Panko y Satoransky-Corbacho, opté por pura estrategia deportiva. Si se trata de una franquicia en expansión la juventud es un valor que debe ser puesto en consideración. La presencia de Navarro o Nocioni entre los 12 podría sonar un poco contradictorio frente a esta apuesta por los imberbes, pero el plus de haber jugado ya en aquella liga les otorgaba una ventaja competitiva frente a otros candidatos. Para llegar a todas estas conclusiones fueron sabios los consejos del que sería el futuro Vicepresidente de Operaciones Baloncestísticas del equipo, José Luis Mateo director general del Río Natura Monbús. Un buen scout, negociador, arquitecto de plantillas y por qué no decirlo, amigo. Que se note que somos españoles. Cuando el avión aterriza en el aeropuerto internacional de Los Ángeles Mateo es una de las primeras personas que nos recibe, al lado de Igor, el que sería el entrenador de este curiosísimo experimento. Tenía claro que siguiendo este argumento pionero del proyecto, un entrenador europeo era lo que mejor encajaba en esta franquicia. Alguien que conociera el baloncesto de las dos orillas y que supiera conjugar ambas corrientes en un mismo equipo. ¿Un español?, ya había sido difícil elegir a 12 jugadores, como para escoger a un solo técnico, y ninguno de ellos estaba tan familiarizado como el baloncesto NBA como para ponerle al frente del cuerpo técnico. Así que me lavé las manos y pensé en Kokoskov, el actual asistente de los Cleveland Cavaliers, que a sus 42 años ya ha tocado casi todos los palos en esto del baloncesto: asistente universitario, seleccionador de Georgia y entrenador ayudante en la NBA con muy buena reputación en todos las franquicias por las que ha pasado. Con fama de gurú del juego ofensivo, que se note la querencia del creador y dueño del sueño. Kokoskov ha trabajado con Larry Brown, Terry Porter y Alvin Gentry, siendo decisivo en el desarrollo de Goran Dragic en el tiempo en el que coincidieron en Phoenix.

Después de que los jugadores que disputaron el Mundial de España disfrutasen de un breve descanso, el 1 de octubre era el día señalado para iniciar el training camp. En tres semanas había que crear una dinámica, mecanismos, lugares comunes y sinergias entre doce baloncestistas que iban a formar parte del mayor experimento de sincretismo deportivo jamás probado. A partir de aquí comienzan los interrogantes que a casi todos nos han venido a la cabeza cuando hemos dibujado un escenario similar: ritmo competitivo, desgaste físico de viajes, 82 partidos, número de victorias, posibilidad de llegar al playoff… Estábamos entrando todos los miembros del staff deportivo y gerencial al restaurante The Bazaar by José Andrés, en Beverly Hills, para hacer grupo y patria, cuando justo, en ese momento, empezó a actuar mi despertador de luminancia creciente y audio de rompido suave de olas.

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