Pablo Hernández Montenegro. 22 años y un 2.01 que hasta hace poco jugaba en la Universidad Baptista de Missouri.

La carrera de Pablo es la de esos chicos y chicas que deciden cruzar el charco y disfrutar de sus estudios junto al deporte, en este caso el del baloncesto. Formado en las categorías inferiores del Baloncesto Fedesa, Pablo ha terminado su carrera en la Universidad de Missouri Baptist, donde compaginaba sus estudios en Physical Education and Education K-12 con el equipo de baloncesto, con el que disputaba la NAIA, una liga universitaria similar a la NCAA.

Era un jugador relevante dentro y fuera de la pista. Tanto es así que ha recibido varios premios por ello. La Honorable Mention All-American y ha ganado, en dos ocasiones, el trofeo Emil S. Liston Award de su conferencia, un galardón que apremia a un jugador o jugadora que ha destacado en las facetas académicas, deportivas y actitudinales, según cuentan en este artículo.

Terminado ese recorrido, le tocaba ahora enfrentarse a esa realidad que es el mercado laboral, ese de salir fuera de los estudios y trabajar. Quería ser profesional del baloncesto y ese salto lo va a dar… pero de una manera, digamos, diferente. Su destino la próxima temporada será el Thor AK Akureyri de la Dominos League, la primera división de Islandia. Y lo está haciendo realmente bien

En 11 partidos está promediando por encima de los 31 minutos y con unos promedios de 14.1 puntos y 7.2 rebotes. En total una valoración media de 17.5 y con un partido de 31 puntos y 36 de valoración. Sobresaliente.

«Estamos teniendo algunos problemas y hemos trabajado muy duro en lo que llevamos de 2020. Necesitábamos esta victoria, especialmente en casa y es muy importante para nosotros» decía después de lograr la victoria por 92-89 y firmar su tercer doble-doble de la temporada.

¿Por qué Islandia?

En una entrevista en El Correo Gallego, el jugador asegura que «Loco de momento no me ha llamado nadie. Más que loco puedo ser atrevido o aventurero. ¿Loco…? Habrá quien lo piense, supongo. Llevo cuatro años fuera y no me importaba irme a otro más. Le dije a mi agente que mirase el mercado español y el europeo. Salió esto y allá voy. De todas las opciones fue la más atractiva para mí», afirma Pablo Hernández.

Sobre ofertas y el clima: «No fue la primera que recibí pero la cogí. El país me atrajo, sé que será un invierno complicado con mucho frío, mucha nieve, poca luz y no fue fácil, pero es una liga que creo que está creciendo, respetada en Europa y solo voy un año. Lo quiero usar un poco como trampolín».

¿Motivo de la decisión y de no empezar en España? «Creo que siempre tendré la oportunidad de jugar en España y si tengo otras opciones me gusta ir a por ellas. Es un país al que digo, ‘si no voy ahora, ya no voy’. Así que me embarco a la aventura, me gusta viajar y ver sitios diferentes y tengo esta opción con una buena oferta deportiva. Estoy contento, incluso más ilusionado que si fuera a algún sitio en España porque es un país nuevo».

Consejos y ayuda: «Españoles hay alguno jugando al fútbol y después contacté con un par de americanos que estuvieron el año pasado. También hablé con Tryggvi Hlinason, el exjugador del Obra porque fue su club aquí. Le pregunté por la ciudad y por el club… me comentó un poco lo que ya sabía pues él tuvo a otro entrenador. Pero a este lo conocía (Larus Jonson) y me habló bien de él y de Akureyri, me dijo que era pequeña y poco más».

Un camino diferente, quizás no el más fácil pero si el de la aventura, ese que tantos días toman muchos españoles.