Diez años de historia del Torneo Fundación Leucemia y Linfoma dan para mucho. Incluso para repetir en la cancha desde otro punto de vista… Adrián González Giráldez disputó el torneo solidario en 2012 en las filas del Real Madrid. En ese equipo coincidió con otro joven jugador, ocho meses menor, que acababa de llegar desde Eslovenia, Luka Doncic. Siete años después, Adrián ha vuelto a la cita organizada por la FLL y la FBM, esta vez como árbitro del Comité.

Adrián González empezó a jugar al minibasket en el Juventud Alcalá. Coincidiendo con el salto a canasta grande pasó al Real Madrid, donde permaneció tres temporadas. En la última de ellas, cuando era cadete de primer año, disputó la tercera edición del Torneo Fundación Leucemia y Linfoma en el polideportivo Magariños. El viernes volvió a la cita solidaria, ya en su décima edición. Lo hizo bajo su nombre de guerra en el Comité de Árbitros de la FBM, su segundo apellido, para dirigir junto a su compañero Tabales el partido entre el Fuenlabrada y el Joventut.

Aunque el escenario era otro, el pabellón del Canal, las sensaciones eran especiales: «Son muchos recuerdos buenos. Ha sido una sensación extraña vivir este torneo de formas tan diferentes, pero estoy muy contento por haber tenido la oportunidad de volver y de revivir la experiencia, esta vez como árbitro».

En siete años las vidas cambian. Tras su etapa en el Real Madrid, Adrián pasó por el Baloncesto Torrejón y el Baloncesto Alcalá antes de colgar las botas con 20 años. «Esta es mi quinta temporada arbitrando. Al principio compaginé jugar con arbitrar, pero, poco a poco, me empezó a llamar más la atención este mundo y fui dedicándole más tiempo hasta que ya era muy complicado compaginar las dos cosas con mis estudios universitarios [Criminología]. El paso más difícil fue tomar la decisión de cerrar mi etapa como jugador después de lo que ha significado para mí durante todos estos años. Pero he descubierto una nueva perspectiva del baloncesto y la verdad es que estoy muy ilusionado con esta nueva etapa», comenta. Una perspectiva diferente, pero con muchos aspectos en común: «No es tan distinto en realidad. Igual que los jugadores, nosotros tenemos que leer lo que pasa en cada tramo del partido, trabajar en equipo y arbitrar en consecuencia para que el partido salga lo mejor posible. En ese sentido es bastante parecido».

El Torneo Fundación Leucemia y Linfoma reúne desde hace una década a los mejores jugadores de su generación, jóvenes promesas del baloncesto. En 2012, Adrián era una de ellas, Luka Doncic también. ¿Alguien esperaba el recorrido del esloveno, en la actualidad una estrella de la NBA? «A esas edades ninguno sabíamos donde acabaría cada uno. Yo jamás imaginé, por ejemplo, que llegaría a ser árbitro. No obstante, Luka demostró desde el primer momento que tiene unas cualidades excepcionales para jugar a este deporte y lo sigue demostrando a día de hoy en la NBA», comenta Adrián.

Sus objetivos en el mundo del arbitraje son «los mismos que desde el momento en que empecé: aprender de la gente que tengo a mi alrededor y seguir disfrutando del baloncesto. Lo mismo que hacía antes como jugador, pero ahora como árbitro».

El Real Madrid que jugó el Torneo FLL de 2012, con Adrián González y Luka Doncic agachados a la derecha.