Si algo nos ha demostrado el deporte a lo largo de su historia es que hay imposibles que no lo son. Narrativas de ficción llevadas a las canchas y terrenos de juego, historias vitales que dotan a las competiciones de lo más importante, un componente humano que las acerca a la realidad. Y, sin duda, la de Nataša Kovačević fue una de ellas.

La jugadora serbia, nacida en 1994, fue internacional en todas las categorías inferiores y, en sus primeros años de carrera, los cambios de equipo fueron constantes. Apareció siendo todavía adolescente en el Partizán, se marchó al Voždovac, paso previo al Estrella Roja a comienzos de 2013… hasta llegar al UNI Győr en el verano de ese mismo año.

Sin embargo, la tragedia se adueñó de la temporada del Uni Györ. En septiembre de 2013, el autobús del equipo sufrió un duro accidente. Tanto Peter Tapodi, director deportivo, como Fuzy Akos, entrenador, fallecieron aquel día. En cuanto a las jugadoras, varias sufrieron heridas de diversa consideración, mientras que Nataša Kovačević perdió una pierna. La peor de las pesadillas hecha realidad… pero seguía con vida.

Natasa, a sus 19 años, habló sobre lo sucedido tras el accidente: «Para mis padres es mucho más duro que para mí. Ya sé que no podré jugar al baloncesto, peo hay otras cosas a las que puedo dedicarme, afortunadamente tengo un montón de amigos a mi alrededor»

Sin embargo, aquella mentalidad pronto cambió. Su mente hizo click y la esperanza se apoderó de su vida. Había una mínima posibilidad de poder jugar con una prótesis e iba a pelear hasta el final por ella: “Mi objetivo no es caminar, es volver a jugar al baloncesto. Quiero que la gente se dé cuenta de que en la vida se puede hacer frente a todo lo que sucede. A menudo no se sabe lo fuerte que es uno hasta que la situación te hace serlo”.

Un año y un mes más tarde, el sueño comenzó a parecer muy real: Kovacevic pisó una cancha de baloncesto de nuevo. El camino no se detuvo desde aquel día, meses más tarde ya estaba entrenando con su nuevo equipo, el Estrella Roja, y dos años después del accidente estaba jugando como una más tras firmar su contrato. Lo había conseguido… y era la primera. Nunca nadie antes había jugado en las condiciones que ella lo estaba haciendo.

Años más tarde, Euroleague repasa su historia, una que no terminó con su regreso a las pistas. Desde aquel día, los retos de Natasa Kovacevic no cesaron. Tras demostrar que todo era posible, se retiró satisfecha y comenzó a trabajar en los despachos. Un lugar desde el que aún sigue intentando mejorar la vida de numerosas deportistas y concienciando a los más pequeños.

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