Si Valencia Basket ha revolucionado el mercado hasta ahora, Cristina Ouviña ha sido una de las principales protagonistas. Tras casi una década en el extranjero, la base zaragozana vuelve a la Liga Femenina Endesa para mostrar que, a día de hoy, es una jugadora consolidada en la élite europea. En un momento complicado a nivel deportivo, debido al aplazamiento de los Juegos Olímpicos, la cancelación de la Euroliga y la incertidumbre que rodea al mundo del baloncesto, la nueva jugadora taronja atiende a KIA en Zona.

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¿Cuánto te afectó profesionalmente el parón por el COVID-19?

Fue muy raro todo. Me dormía por la noche con una noticia y me levantaba con 25 noticias nuevas. Cada hora cambiaba. Me acuerdo que jugábamos cruces de Euroliga y de repente nos llegó un mensaje de que no fuéramos al entrenamiento de tiro, ya que uno del cuerpo técnico se puso malo y tenían que ver si era coronavirus. Luego, cancelaron el partido. Al día siguiente, Trump dijo que cerraba las fronteras y nuestras americanas se fueron. En España, lo mismo, iban a cerrar las fronteras. Pedí al club volver a casa y, las dos primeras semanas estuve entrenando porque, en su momento, yo no sé la gente, pero no pensaba que fuese a ser tan gordo, como si no me lo terminara de creer. Y luego fueron los JJOO. Cuando se canceló todo fue un bajonazo total y dejé de entrenar. Perdí la motivación.

Parece que se te resisten los Juegos Olímpicos.

Yo ya no sé qué pensar. Parece que la vida me está diciendo que no quiere que los juegue. Pero bueno, no se han cancelado. Toca aguantar un año más al máximo nivel.

Estaba complicado ganar la Euroliga esta temporada, pero sí es cierto que os habíais clasificado para la siguiente ronda y consolidado como uno de los mejores equipos.

Estábamos jugando a un ritmo… hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien. Tuvimos partidos de ganar de 40 puntos, que esto en Euroliga yo decía ‘¿pero qué está pasando?’. El grupo que teníamos estaba muy rodado, la mayoría habían estado juntas ya y yo me amoldé muy bien al club.

Y, de hecho, te has consolidado en la élite de la Euroliga. Para la prensa y entrenadores fuiste la segunda mejor jugadora defensiva de la temporada.

Es relativo. Yo me alegro de que me den premios, pero al final lo que importa es que me he sentido importante en el equipo, he visto que he sumado y con eso me es suficiente. Me reconforta bastante.

Sin embargo, a pesar de jugar Euroliga, decides marchar para Valencia y volver a España.

Mi decisión era personal. Había estado muchos años en el extranjero y soy muy de mami y de papi. Yo quería ya volver a España y cuando me salió la oferta de Valencia ni me lo pensé. Pero ya te digo, no sabía ni cómo era el proyecto deportivo. Sabía que iban en línea ascendente, viendo que habían pasado de Nacional a LF2, de LF2 a LF… pero era una decisión personal. Está a tres horas de mi casa y me encanta la ciudad. Aunque bueno, lo que sí es cierto es que han hecho un gran grupo deportivo y han puesto unas expectativas muy altas.

Entiendo por lo que me dices que, cuando tú firmas por Valencia Basket, no sabías qué jugadoras iban a estar.

Nada, nada. Cuando firmé solo sabía qué jugadoras tenían contrato. Del resto no tenía ni idea. Cada vez que veía uno de los fichajes que anunciaba Valencia Basket cada X días o cada semana me salía un ‘ostras’ o un ‘ostras, qué bien’. Tenemos jugadoras de mucho nivel pero que nunca han sido superestrellas. A veces una tiene el miedo de ver que haya una estrella y que el juego se centre en ella, pero creo que somos todas de un nivel parecido en general. Va a ser un grupo en el que todas vamos a tirar a una.

Da la sensación de que vuelves en uno de tus mejores momentos como profesional.

De cara al público he estado mejor, pero de verdad que no lo sé. No lo pienso mucho. He ido avanzando cada año en mi carrera. Es cierto que igual he llegado a ese momento de madurez que dice la gente que tengo, aunque yo sigo diciendo que me queda mucho trabajo por delante. Me veo muchas taras. Sin embargo, sí que es cierto que igual solo por la edad ya soy veterana (risas).

¿Hasta qué punto influye en tu decisión de volver el proyecto que te presenta Valencia Basket más allá del ámbito deportivo?

Sin duda, lo digo siempre, que traten igual al deportista masculino que al femenino dice mucho. Antes de firmar pregunté a amigas que tengo allí y me decían que no me iba a faltar de nada. Eso es muy importante. En estos años fuera, echas de menos cosas básicas del deporte de élite. En Valencia lo dan todo y eso suma mucho.

Has firmado por dos temporadas, además. No es tan habitual ver contratos de más de un año en España.

Quería un poco de estabilidad. Aunque es cierto que en mi carrera deportiva no estoy cambiando cada año de equipo. Estuve 4 años en Polonia, 1 en Rusia, 2 en Francia, 1 en Praga… Dos años en Valencia para hacerme a la ciudad, a la afición y al equipo me van a venir bien. Y de cara al futuro ya veremos.

Anna Cruz, Laia Palau, Marta Xargay, Queralt, tú… Estáis volviendo unas cuantas jugadoras desde el extranjero. ¿A qué crees que se debe?

La Liga Femenina ha mejorado mucho, pero hay que dar el paso de volver para que sea mejor competición. No estoy diciendo que antes no fuera buena, pero si gente de selecciones empieza a volver, estarán dando un salto de nivel más a la liga. En mi caso no vuelvo porque esté mejorando, sino porque llevaba mucho tiempo fuera y desgasta mucho. Suena a tópico, pero como en España en ningún lado. A todos los niveles: gastronómico, cultural, clima, la sociedad es más abierta… No me arrepiento y he aprendido mucho de cada país en el que he estado, pero España es España.

Está apostando fuerte Valencia por tener un bloque nacional amplio y potente.

Ya no es que esté apostando por lo nacional, sino que está apostando por lo nacional joven. Está apostando para que en el día de mañana esas jugadoras quizá sean las que tiren del carro de la Selección Española. Al final, Laia no es invencible aunque lo parezca, Alba y Nicholls ya tienen la treintena… Llegará un punto en el que sean Queralt, Leticia o Raquel. Ya son presente pero, como todos, todavía tienen que madurar para estar al nivel máximo de sus carreras. Y Valencia ha apostado por eso… y por mí (risas). Nada, yo ya estoy en la treintena.

Os vais a juntar Queralt Casas, Laura Gil y tú, tres habituales en los últimos veranos de la selección, en momentos espléndidos de vuestras trayectorias.

Más que mis compañeras, son mis amigas. Con Queralt y Pina coincidí en el vestuario del MANN-FILTER Zaragoza. Volver a juntarme con las tres es la leche. Con Queralt y Gil somos muy intensas a nivel de juego y eso lo vamos a disfrutar mucho.

Además, jugaste contra Celeste Trahan-Davis en Euroliga. 

Me acuerdo de jugar contra ella los dos últimos años. Me recuerda mucho a Laura Gil, de no parar, de no dar un balón por perdido. Son dos jugadoras que van a dar un plus de intensidad por el que va a haber muchos equipos que van a decir «qué pesadas, que paren ya». Es un fichaje de mucha calidad y en principio será una de las más importantes a nivel de nombre.

Como decías, también da un poco esa sensación con Queralt y contigo porque no paráis.

Se va a notar que el rol que tenemos en la selección no es el mismo que el del club. Con España jugamos 10-12 minutos en los que podemos salir al máximo, pero igual en Valencia debemos tener otro rol. Sin embargo, sí, es nuestra seña de identidad. Somos intensas y lo vamos a ser. No sé si 10-12 minutos, pero en general no va a cambiar.

Sobre Raquel Carrera recuerdo que llegaste a alabar sus movimientos en la pintura por Twitter en un partido contra Valencia Basket. No sé si aquello fue casualidad…

Cuando lo puse en Twitter, yo no la conocía. Llevo muchos años en el extranjero, ella es muy joven y la desconocía totalmente. Decían que era muy joven, pero yo no tenía ni idea y me sorprendió cuando vi su edad. Me gustaron sus fundamentos. Me recordó a una jugadora, también joven, con la que compartí equipo en Bourges: Alexia Chartereau. Creo que voy a conectar muy bien con ella porque se mueve bien sin balón y tiene tacto al finalizar. Cuando la vi, dije ‘qué guay’, y a los meses, pues mira, volvía a Valencia. Tengo ganas de jugar con todas, pero creo que con algunas voy a conectar más y Raquel es una de ellas.

Has mencionado al MANN-FILTER anteriormente. Y vaya si han pasado cosas mientras estabas fuera. Desapareció el MANN-FILTER antiguo, salió en Stadium Casablanca, llegaron a quedar terceras… y ahora el baloncesto de élite en Zaragoza pasa a las manos de Casademont. ¿Cómo lo has vivido desde la distancia?

Ha pasado de todo. Tenemos que agradecérselo en el alma a MANN-FILTER, eso sí. Pasaron una crisis como todos y siempre estuvieron al pie del cañón, dando el máximo que podían dar. Gracias a eso hemos tenido baloncesto al máximo nivel en Zaragoza. Luego también hemos tenido mucha gente que se ha implicado una barbaridad. En Liga Femenina 2 con Paula Palomares o Marta García o en la última época con Irene, Zoe o Vega. Y bueno, ahora tenemos la suerte de que haya llegado Casademont y podamos tener 2 equipos. Es una suerte para Aragón, que tiene mucha cultura de baloncesto. Zaragoza merece tener baloncesto, en mayúsculas.

También regresa Carlos Iglesias, entrenador con el que coincidiste en tu etapa zaragozana.

A mí Carlos me encanta. Es la persona ideal para crear un equipo de Zaragoza y se lo merece. De eso no tengo la menor duda. Yo creo que él tenía ya ganas de coger un proyecto así, por lo que comenzará con muchas ganas. Y luego también JC, que a día de hoy es uno de los mejores para estar como segundo entrenador. Partiendo de esa base, porque ya veremos las jugadoras, tienen mucho ganado.