Pueyo Loco. La locura alrededor de Helena Pueyo ya tiene nombre en Estados Unidos. Uno de los mayores talentos gestados en los últimos años en España se está ganando el respeto de la NCAA brillando con luz propia. Para los que la conocen, no es extraño, ya que podría estar ofreciendo minutos de calidad en Liga Femenina. Sin embargo, para los que la acaban de descubrir al otro lado del charco, un nuevo mundo se ha abierto ante sus ojos. La exterior española ha ido en línea ascendente con su tiempo en pista y ha terminado promediando en su primer año 21 minutos, 6.7 puntos, 2.7 rebotes y 2 asistencias. Y en KIA en Zona hemos querido conocerla tras finalizar de manera prematura la temporada universitaria.

¿Cómo es la vida en Arizona?

Cuando llegué veía todo muy diferente a España. Me costó un poco adaptarme. Los entrenos, las horas… eran raros. Allí tienen unas reglas por las que antes de la competición, creo que los 30 días antes de comenzar, tienes que entrenar una serie de horas fijas. Al día podíamos hacer perfectamente 3 horas de pista y una de gimnasio. Al principio me quería morir (risas).

¿Ha sido complicado compatibilizarlo con los estudios?

En ese momento, la hora de gimnasio la hacíamos por la mañana, antes de las clases, a las 07:00 o así. Luego tenía clase de 08:00 a 11:00 o 12:00 y después teníamos tres horas de entrenamiento a partir de las 13:00, aunque dependía un poco del día.

Superada esa fase de adaptación, ahora te llaman Pueyo Loco… dime que no es por la compañía de restaurantes, por favor.

No, no. Desconozco la razón. A lo mejor… no lo sé (risas). Cuando metí un triple escuché ‘Pueyo Loco’ o algo así, y yo pensé ‘y esto?’, pero no lo sé.

¿Te has implicado mucho en la cultura del baloncesto universitario? 

No demasiado, solo en alguna charla que hemos tenido, principalmente sobre nuestra entrenadora, que fue la jugadora estrella y máxima anotadora de Arizona cuando jugaba. Y después sobre algún otro jugador como Richard Jefferson, que también pasó por aquí.

La entrenadora de Arizona University es Adia Barnes. La misma que, hace unos meses, afirmó rotundamente que «Helena va a ser una estrella en la NCAA». Barnes es una voz autorizada dentro del mundo universitario y, más si cabe, en el estado por el que transcurre el río Colorado. Nacida en 1977, la californiana completó el ciclo de 4 años en Arizona dejando varios récords por el camino, previo paso a más de una década como profesional en ligas del más alto nivel. Unas razones que, sumadas a su reciente experiencia en los banquillos y como analista en televisión, provocan que haya que tomar en serio sus palabras. Además, como anécdota, está casada con Salvo Coppa (ayudante en su staff), hijo de una de las mayores leyendas de los banquillos en Italia, el gran Santino Coppa.

Las palabras de Adia Barnes no llegaron en un momento de entusiasmo puntual y pasajero, sino que venían de una convicción mucho más profunda. Como nos cuenta Helena, la entrenadora ya le había comentado eso mismo a ella incluso antes de firmar con su equipo. Detalles que, sin duda, le ayudaron a elegir la Universidad de Arizona por delante de cualquier otra opción: «Ella, antes de que yo fuera, me decía que le gustaba mi juego, que me había seguido bastante y que allí podía ser una de las jugadoras TOP. Confiaba en mí y esa fue una de las razones de mi decisión».

No obstante, aquello era una evidencia: Helena siempre ha llamado la atención de todo aquel que se ha parado a ver un partido suyo. Aunque para obtener una mirada más analítica, hemos llamado a Javier Torralba (director del programa Siglo XXI) y Fabián Téllez (entrenador del MANN-FILTER), dos formadores de prestigio que comparten amistad, banquillos en verano y contexto ante esta charla, ya que ambos han coincidido con Helena en mayor o menor medida.

«Tiene un talento excepcional, pero destacaría varios aspectos de este. El primero, un físico muy potente, por encima de la media de las posiciones que ocupa. En Selección ha ido desde la posición de 1 hasta la de 4. Y, en segundo lugar, unas condiciones para resolver situaciones a nivel ofensivo brutales. Es capaz de meter, de ir para dentro, de aguantar los contactos, se encuentra muy a gusto con el step-back, es capaz de pasar… Tiene mucha facilidad», asegura Torralba. Una descripción -casi- idéntica a la realizada por Fabián, que agrega «la intuición defensiva» a los factores a tener en cuenta y «la continuidad en los esfuerzos» al apartado de aspectos a mejorar.

A pesar de todo, quedarse únicamente con la jugadora es pararse a medio camino. Si quieres entender su figura al completo debes profundizar en su carácter, porque como afirman ambos, Helena es «introvertida». Con el cuerpo técnico, por respeto seguramente, «da un pasito atrás», pero con las compañeras, según Fabián, «es extrovertida, se integra bien, es divertida y hace bromas». «Conocer a esa Helena es importante porque sino te da una sensación de pasotismo, de no estar implicada, de no dar el 100%… que no es verdad», a lo que el propio Javi Torralba añade, «ese es el paso más importante que le he visto en los últimos años, el mostrarse igual con compañeras y adultos».

Ese mismo salto de Helena fuera de las pistas, Javi Torralba lo vio en las canchas a inicios del 2019, momento en el que daba la sensación de irse a altas anotaciones con una gran facilidad cuando ella quería. De hecho, encadenó 9 partidos firmando 14 o más puntos, rozó los 30 en una ocasión y Siglo XXI ganó 6 encuentros en aquella racha. Una cifra que valía oro para un conjunto tan joven y que terminó la campaña con 13 victorias en su casillero.

¿Qué diferencias notas tú entre el juego de la NCAA y la LF2?

La principal es el físico. Aquí lo utilizan mucho más para todo. Y, además, se utilizan multitud de sistemas.

¿Multitud?

Antes de los partidos debemos estar muy concentradas porque a lo mejor tenemos 10 jugadas de fondo, lo mismo con las bandas, en estático según la situación… No sabría decirte un número, pero muchísimas.

Hablando de números, os han ido a ver más de 10.000 personas en algún partido.

Es una de las cosas que más me han impresionado. En España casi siempre nos iban a ver los padres, y pasar de jugar delante de ellos a hacerlo ante 10.000 personas… impresiona. Aunque he de decir que me ha gustado mucho.

Hemos podido charlar con otras jugadoras españolas que también se fueron y la mayoría coincide en que jugar en la NCAA fue más complicado de lo que parecía previamente. Alguna incluso se volvió antes de tiempo. ¿Qué te has encontrado tú?

Yo ya sabía que la NCAA me iba a costar. Arizona está en una buena conferencia, la PAC-12. Hay grandes equipos como Oregon o Stanford que tienen jugadoras TOP como Sabrina Ionescu. Los primeros partidos eran una toma de contacto, pero poco a poco, aunque cuesta bastante, te vas acostumbrando.

En España siempre se ha hablado mucho de ti en LF2, Selección, etc. Sin embargo, allí te conocían mucho menos. ¿Te tuviste que volver a ganar ese respeto cuando llegaste?

Sí, allí no te conocen. Te tienes que ganar el ser importante. Yo recuerdo una frase que me dijo mi entrenador: «Tú, al ser freshman, de primer año, si te equivocas no va a pasar nada. Si le pasa a una senior, sí». Yo siempre iba con esa mentalidad, intentando dar lo mejor de mí.

¿Y cómo valoras esta temporada?

Creo que ha sido un gran año, hemos tenido un equipo muy completo. Hemos acabado en una buena posición, hacía muchos años que no acababan así. A mí me han dado confianza, al final he tenido muchos minutos y me he sentido muy cómoda en mi rol, que ha sido de tiradora del equipo. Además, jugar con otras jugadoras como Aari McDonald lo hace más fácil.

¿Qué esperas de Arizona?

Poder seguir trabajando y mejorando con todos los entrenadores, que tienen mucha experiencia. Quiero estar en un buen ránking y poder llevar lo más alto posible a Arizona.

Sin embargo, hay alguna jugadora cercana a tu edad como Raquel Carrera que ya está dando que hablar en Liga Femenina. No sé si te has llegado a plantear el venirte a la Liga Endesa si se diera la ocasión.

Ahora mismo no lo sé. Este año me llegué a plantear el volver, a veces pensaba «no sé si seguir aquí», pero es bastante diferente y creo que tiene que pasar el tiempo para poder valorarlo mejor.

Cuando el talento fluye y va acompañado de trabajo, disfrutar al máximo de este es lo mínimo que podemos hacer. El vendaval de Pueyo Loco no ha hecho más que comenzar… y no nos queda otra que aprovechar el presente de una jugadora que, en palabras de su propia entrenadora, tiene las llaves del futuro en su poder. Porque Helena Pueyo será lo que su ambición y voluntad quieran. Y estas, por el momento, apuntan bien alto.