Cuando el verano de 2019 llegó, pocos movimientos parecían claros en la Liga Femenina Endesa. Las revoluciones en la mayor parte de las plantillas eran vox populi, pero el baile de nombres también. Un juego de azar en el que Raquel Carrera siempre aparecía entre las elegidas. Tres meses más tarde y con el 2020 recién estrenado, ya se puede afirmar: Raquel Carrera ha llegado para quedarse.

MVP en la fase de ascenso a Liga Femenina y un crecimiento exponencial en el Celta Zorka de la mano de Cristina Cantero. Al término de la pasada temporada, Raquel Carrera no pasaba desapercibida para nadie. Todavía no podía votar pero su juego destilaba madurez. Virtud que, a pesar de su edad, le otorgaba el crédito suficiente ante los ojos de los directores deportivos de la Liga Femenina para dar el salto de categoría. Valencia Basket no fue una excepción y Araski aprovechó la oportunidad.

Desde su debut en la máxima categoría, la orensana ha ido mejorando sus números jornada tras jornada hasta firmar 16 de valoración ante Embutidos Pajariel Bembibre, gracias a sus 10 puntos y 13 rebotes. Una actuación que la sitúa en los 8,4 de valoración por partido en 19:33 minutos de media. Además, su selección de tiro está siendo positiva, promediando un 47,8% en TC. Números a la altura de las expectativas generadas.

Sin embargo, la mejor noticia es que su impacto va más allá de las cifras. La sensación de solidez aumenta en cada encuentro y su inteligencia en la cancha maravilla a cualquiera. La jugadora formada en la cantera del Celta está demostrando que tiene movimientos y lecturas impropias de una joven de su edad.

Este inicio extraordinario está apoyado en el contexto existente en Vitoria. Araski ha creado un ecosistema en el que abunda el terreno fértil para Raquel Carrera. Rol secundario sin más presión de la necesaria, equipo conformado por experimentadas jugadoras nacionales, un ambiente envidiable y la recientemente nombrada mejor entrenadora del año, Madelén Urieta, dirigiendo desde el banquillo.

Pero la historia no acaba aquí. El destino ha decidido que la importancia de Raquel siga aumentando tras el adiós de la interior Aishah Sutherland, posiblemente la única pieza que no había cuajado en el proyecto de Mendizorroza. En el último partido la gallega se fue hasta los 27 minutos, prueba de que en el norte no se miran ciertas fechas de nacimiento, por lo que habrá que estar atento a lo que suceda en Araski durante la segunda vuelta de la Liga Femenina Endesa.