Acababa de terminar su tercer año universitario y mucha gente ya la colocaba en el baloncesto profesional. Nada ilógico, pues Sabrina Ionescu había demostrado que estaba lista para dar el gran salto. No había ganado la NCAA, pero había elevado el programa de Oregon a límites insospechados y su rendimiento había sido excepcional. Sin embargo, ella no estaba satisfecha. Sentía que aún le quedaba un trabajo por completar y decidió volver. Un cuarto año para asaltar la NCAA.

Desgraciadamente, este sueño quedará por siempre incompleto. La cancelación de la NCAA por causas de fuerza mayor, un movimiento totalmente lógico y comprensible, ha acelerado ese salto que retrasó en su día. Un contratiempo que, sin embargo, no ha evitado la lluvia de reconocimientos a Sabrina Ionescu.

La jugadora estadounidense ha recibido el «AP Player of the Year», premio entregado por la agencia de noticias Associated Press. De esta manera, Sabrina Ionescu se ha convertido en la sucesora de Megan Gustafson y se ha llevado uno de los reconocimientos más prestigiosos en la NCAA.

La lista de ganadoras en el pasado está repleta de grandes estrellas del baloncesto, pero solo una había conseguido ganarlo de manera unánime en la votación hasta 2020… Breanna Stewart. La mejor jugadora universitaria de todos los tiempos. Una auténtica leyenda en activo a la que, desde este 2020, se le suma Sabrina Ionescu.

Además, en el mismo día, Sabrina Ionescu ha sido incluida en el quinteto ideal de la Asociación de Escritores de Baloncesto de EEUU y nominada entre las finalistas para el «AAU James E. Sullivan Award», premio que se entrega al mejor atleta amateur del país. Lo que completa un triplete de premios/nominaciones de incalculable valor… en tan solo un día. Una despedida a su altura.

Ya suma 25. La historia de la reina del triple-doble: de huir de la guerra a dominar la NCAA