Días de concentración. Llega la fecha, el torneo esperado. Un título con mayúsculas: La Euroliga. Fenerbahce, Olympiacos, CSKA y Real Madrid protagonistas en nuestra capital. Muchos y muchas os preguntaréis lo que supone para un jugador de estos equipos este torneo. Los adjetivos que mejor resumen estos días son intensidad, nervios, ganas, ilusión…

Sinceramente, cuando me encontraba en estas situaciones, lo único que quería es que sonase el pitido del salto inicial.

Son días en los que te abstraes del mundo, estas concentrada. Son días de hotel, viviendo con el equipo, encerradas. Os preguntareis que se hace tanto tiempo encerrada. Yo era de las que leía mucho y veía series. Sobre esto, luego os contaré una de mis manías. Pero continuando con la concentración, lo peor es que las rutinas se hacen más exageradas. La vida es más fácil porque te lo dan todo hecho para que solo pienses en el partido. A mi no me importaba nada estar en las concentraciones. Había gente que prefería estar en casa porque te quitaba presión pero a mi me daba igual. De hecho, en Rusia estaba sola en la habitación. Con España, siempre he compartido con Elisa Aguilar.

Las dos teníamos una manía con el mando. Yo suelo dormir con él, agarrado, encima del pecho. Ella tenía el mando pero cuando me lo daba decía «es hora de acostarse».  El mando dormía conmigo pero ella lo tenía casi siempre. No hablábamos mucho pero la tele siempre estaba encendida. Os vais a reír pero poníamos el Salvame, no había nada en la tele. Siempre encendida mientras leíamos o veíamos series.

Y hablando de series, os prometí contaros otra de mis manías en estas concentraciones. Me costaba mucho dormir la siesta, por lo que mis series se dividen en «series para dormir» y «series para ver». La que me ayudaba en la siesta era «Castle». En el otro tipo están series como «Los Soprano» que me la vi del tirón.

Pero, si había algo que no me gustaba de citas así era el entrenamiento antes del partido. Bueno, en citas así y en cualquier partido.  A muchos les gusta la sesión de tiro por la mañana, el scouting que haces, a mi no me gustaba para nada tirar el día de partido. Lo odiaba. Las sensaciones eran: «Amaya, has metido todas. Déjate alguna para esta tarde» o «Vaya sesión, como me salga así esta tarde».

Es que no me gustaba ni salir al pabellón a calentar. Salía, hacía el calentamiento, pero no me gustaba. Sensaciones. Como lo de jugar el partido a las ocho…¡que eterno se hacía el día! Lo mejor era jugar a las seis.

Y hasta esa hora pues me ponía música, casi siempre española. Aunque en el vestuario tenía un libro, siempre un libro.

En definitiva, que lo que queremos es jugar, quitarnos esos anillos del estómago. Bendito pitido inicial…

Foto: FEB