Liz Cambage no pudo cerrar su excelente Mundial como había soñado. Más bien, la final se convirtió en una pesadilla para la pívot. 

La estrella australiana terminó con 7 puntos, 14 rebotes y 5 tapones, unos números que serían muy buenos para la gran mayoría de jugadoras, pero que para ella suponen una mala noche teniendo en cuenta que tuvo una serie de lanzamiento de 2 canastas en 10 intentos frente a Estados Unidos y que las australianas terminaron con un -23 con ella en pista, el peor de todo el equipo.

A la grandeza del equipo rival y de la defensa estadounidense, se sumaron algunos abucheos de la afición local de Tenerife para una Cambage que nunca pareció cómoda.

El público de Tenerife presenció algunos gestos de la australiana en el partido de semifinales contra España, por los cuales Cambage se justificó unas horas después.

“Desde que era una niña, siempre me han pitado”, dijo Cambage. “Me ha empujado hacia arriba y me ha hecho más fuerte y dura. Juego así, soy muy pasional y ser así me hace mejor. Tengo muchísimo respeto por la afición española“.