Satou Sabally sigue escalando. Lo ha hecho siempre. Su vida es una continua pelea por superar dificultades y llegar lo más lejos posible. Nacida en Nueva York, su familia se mudó a Gambia cuando ella tenía dos años y, posteriormente, a Berlín cuando cumplió 7. Allí, en Alemania, se mantuvo hasta los 19 años, cuando jugaba en el Eisvögal USC Freiburg. En aquel momento, siendo ya una de las mayores promesas del continente y viendo las posibilidades que había en Estados Unidos, decidió emigrar a Oregon.

Posiblemente, todo lo logrado por Sabrina Ionescu, gran estrella de la universidad por méritos propios, no habría sido posible sin sus dos grandes guardaespaldas: Ruthy Hebard y Satou Sabally. La neoyorquina de nacimiento siempre ha estado a la sombra de Ionescu, un papel que asumió con profesionalidad y desde el que ha ido trepando. Hace menos de un año, las previsiones la colocaban en quinta posición del Draft… pero ya es segunda según las predicciones.

Al ser preguntada por las razones que le han llevado a presentarse al Draft en su tercer año universitario, Satou lo dejó bien claro en la ESPN. Se presenta porque ya da el nivel, sí, pero también por ese continuo deseo de mejorar la vida de los suyos: «Mi familia no es rica ni de la clase media. Siento que finalmente puedo retribuir, facilitarles un poco la vida y pagar el alquiler de una casa mejor, porque todos estábamos aplastados… Quiero una mejor vida para mis hermanos pequeños (tiene 6 en total) en la que puedan permitirse más de un par de deportivas cada temporada». Además, añadió, también enviará dinero a su familia de Gambia.

Alemania tiene entre manos uno de los proyectos más excitantes de los últimos años, uno que puede elevar su baloncesto a un nivel superior. Sabally ha tenido actuaciones extraordinarias con la selección en categorías de formación (20 puntos-11 rebotes de media en el Europeo Sub 16), ha debutado con la absoluta, sus números son muy buenos en la NCAA e incluso llegó a anotar 25 puntos frente a Estados Unidos, en una histórica victoria de Oregon en la preparación para los JJOO 2020.

Sin embargo, más allá de cifras, lo que de verdad la convierte en un gran proyecto de presente y futuro son sus condiciones atléticas y sensaciones sobre la pista. Sabally supera el 1.92 de estatura, se siente muy cómoda jugando por el exterior y muestra una gran velocidad y movilidad a pesar de su tamaño. Además, tiene una buena muñeca desde la larga distancia y su abanico de acciones es bastante amplio, como podemos ver en la imagen. Un todoterreno que muy pronto veremos al máximo nivel profesional… y al que Alemania se agarra para soñar en un futuro.