Desde que en 1983 se creara la Asociación de Clubes de Baloncesto, 39 localidades españolas, y además Andorra la Vella, han estado en algún momento en la principal competición del baloncesto nacional. En prácticamente la mitad de los casos, 16 más la capital del Principado, sus equipos las siguen representando en la actual Liga Endesa. Sin embargo, existen otras 23 plazas que en su día alcanzaron la elite de la canasta española y que sin embargo ahora la ven desde una distancia más o menos grande. Algunas, cierto es, lo hacen con la intención de volver en el medio plazo, o incluso de forma inminente, como podría suceder con San Sebastián y Valladolid de forma inminente. Sin embargo, también hay lugares en los que la ACB se recuerda hoy poco menos que como el sueño de una noche de verano. Una fábrica de sueños, emociones y fomento de la economía local que seguramente nunca más volverá. En la mayoría de estos casos, aunque no en todos, incluso el club que un día que codeó entre gigantes ya no existe, y es un heredero quien mantiene su legado.

En este artículo repasamos en qué categoría se encuentra el principal equipo representativo de esas ciudades que alguna vez jugaron en ACB. Incluso los más jóvenes del lugar se sorprenderán por varias de las poblaciones que se nombrarán a continuación y que en su momento miraron a la cara a lo más granado de baloncesto español.

Históricos a las puertas del regreso

Apenas existen tres clubes que hayan estado en ACB y que hoy se mantengan con su mismo CIF, siendo por tanto la misma entidad, y realmente cerca de volver al máximo nivel. Es el caso de Gipuzkoa Basket, Breogán de Lugo, y Club Ourense Baloncesto, tres lugares sin duda de renombre en nuestro baloncesto. 37 temporadas en la elite suman entre todas. No hace tanto, en 2012, los donostiarras jugaban una Copa del Rey en Barcelona y esa misma temporada también se colaban en el ‘playoff’. Todo con Sito Alonso sentado en su banquillo. Sin embargo, en los últimos años se han convertido en un equipo ‘ascensor’ y con un problema de afición cuando han jugado en Illumbe en ACB que cambia casi radicalmente cuando lo han hecho en el Gasca en Oro. El Delteco bien podría volver a la Liga Endesa pronto, ya será por la vía de la fase de ascenso o si, como parece más probable, la FEB da por terminada la temporada, lo que supondría el ascenso inmediato de los vascos. Lugo, por su parte, es puro baloncesto. Una ciudad conocida principalmente por sus murallas y por el ‘Breo’, santo y seña del lugar donde aún se recuerdan las gestas de los años cuando Manel Sánchez o Claude Riley lideraban a los celestes. Mientras, en Ourense siempre quedará para la historia aquel primer quinteto integrado por jugadores de raza negra en el baloncesto nacional: Andre Turner, Chandler Thompson, Jackie Espinosa, Brad Wright y Howard Wood.

Actualmente, los tres equipos están en la LEB Oro. Guipuzcoanos y lucenses, descendidos desde ACB la temporada pasada, esperan con ansiedad la fecha del 25 mayo para conocer si el presente curso se da por terminado o si finalmente hay fase de ascenso. Su visión de la situación es distinta, porque en caso de que no se vuelva a jugar, los vascos ascenderían automáticamente, mientras que los gallegos, tras una temporada irregular, seguirían un año más un escalón por debajo. Por ello, son estos los más interesados en que se vuelva a jugar, con el reto de recuperar de nuevo la ACB perdida tras solo un año en la misma, después de tardar doce en recuperarla. Por su parte, en Ourense, el popular ‘COB’ no jugará más hasta el próximo curso. Después de alcanzar la ‘Final Four’ de ascenso en el anterior, los de Gonzalo García de Vitoria marchaban décimos en la LEB Oro antes del parón por el coronavirus, lo que les deja sin opciones de disputar la fase de ascenso, en el hipotético caso de que esta finalmente se lleve a cabo. La gran oportunidad para la ciudad termal llegó hace un lustro, con un ascenso deportivo que no se pudo rubricar en los despachos durante dos años seguidos, pues la ACB accedió a guardar plaza a los gallegos doce meses más. Eran años complicados en los que, además de Ourense, Burgos (¡tres veces!), Melilla o Palencia se quedaron con la miel en los labios. Justo los previos a la resolución en 2017 de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que abolió el canon de acceso a la Liga Endesa y generó un escenario mucho más adaptado a los tiempos que corren. Sin embargo, las promesas desde distintas entidades e instituciones en 2015, fueron agua de borrajas en 2016 y a Ourense se le pasó el que ha sido, hasta el momento, su gran tren para volver a una elite que no pisa desde 2001.

Reinventados para volver a soñar

En la LEB Oro se encuentran los equipos representativos de un buen número de ciudades que fueron durante muchos años muy relevantes en el panorama baloncestístico nacional, si bien por diferentes problemas el club que las defiende hoy es distinto al que lo hiciera en la ACB en su momento. Es el caso de Valladolid, Huesca, Lleida, Alicante, Granada y Cáceres. Suman, ahí es nada, 84 temporadas en ACB. Los pucelanos bien podrían recuperar el terreno perdido este mismo verano, después de que el Carramimbre, tras marchar primero antes del parón por el coronavirus, esté muy pendiente de la resolución que hará la Federación Española el 25 de mayo. De haber fase de ascenso, tendrán una doble oportunidad, con un  primer partido ante Delteco GBC en el que deberán defender un ‘basket average’ de cuatro puntos para ingresar en la elite. En caso de no lograrlo, tendrían una nueva opción en la ‘Final Four’ definitiva, con otra plaza de ascenso en juego. Sin embargo, las ardillas quizá tengan un camino más directo a la ACB, toda vez que si no regresa la competición, ascenderán de forma directa. Sería prácticamente la cuadratura del círculo para un club creado en 2015 como heredero del histórico Fórum y que siempre ha ido más rápido de lo que las expectativas indicaban. Ahora tiene al Polideportivo Pisuerga, donde en su día jugaron de morado Arvydas Sabonis, Oscar Schmidt, Juan Antonio Corbalán o el recordado Lalo García a las puertas de volver al máximo nivel.

A los que sí les interesa que se juegue el ‘playoff’ decisivo en la LEB Oro es a Cáceres y Alicante, que tendrían así opciones de lograr un a priori sorprendente ascenso. Ambos han sido, junto al Basquet Coruña –y el propio Carramimbre-, las grandes revelaciones de la segunda categoría española. Los primeros sufrieron lo indecible para permanecer el curso pasado, mientras que los levantinos lograron al fin ascender tras varios años estancados en Plata. Ahora, tras entregarse al buen hacer de dos bases veteranos -Pedro Llompart en Alicante y Ricardo Uriz en los extremeños-, han rendido a altísimo nivel esta temporada, siendo los dos equipos más en forma en el momento del parón. Los alicantinos sumaban nueve victorias seguidas por cuatro de los cacereños. Peor lo han pasado este año Granada, Lleida y Huesca. Curiosamente, los tres han acabado con el mismo balance -9 triunfos, 15 derrotas- y su temporada ya está finiquitada, al no tener opciones de jugar por el ascenso ocurra lo que ocurra el día 25. El caso más curioso es el de los oscenses, cuyo CIF original es hoy el que tiene el Fuenlabrada, al que le vendieron el 80% de acciones de su SAD en 1996, entrando los madrileños en ACB. Sin embargo, en el escudo de los aragoneses, pese a ser una sociedad nueva, aún se hace alusión al año 1977, la fecha donde todo empezó en tierras oscenses. Allá donde aquella mítica pareja americana que formaban Brian Jackson y Granger Hall dio tantas alegrías.

Un paso más abajo, en LEB Plata, se encuentran más clubes ‘nuevos’ defendiendo a plazas de notable recorrido en el baloncesto nacional. Son los representantes de Girona, Menorca, Torrelavega y Gijón. El gigante con pies de barro que resultó ser el Akasvayu dejó herido de muerte al baloncesto gerundense. Sin embargo, la apuesta de Marc Gasol, el Basquet Girona –fundado en 2014-, podría llegar tan pronto como en la próxima temporada a LEB Oro. Formado inicialmente como escuela, su aparición en Plata puede ser muy breve. En su segundo año, y con Albert Sábat al mando de las operaciones, es el actual segundo clasificado, lo que le dará una plaza automáticamente en Oro la próxima temporada si la competición no vuelve a disputarse. Y de pronto la ACB, donde el club original llegó a jugar 20 temporadas y que hace un par de años parecía lejana y no entraba en ningún plan, estará a un solo escalón gracias al empujón dado por el pívot de Toronto Raptors, cuya carrera se relanzara, y de qué manera, en sus dos temporadas en el Akasvayu.

Un peldaño por debajo deben situarse Menorca y Gijón, con cinco y cuatro temporadas respectivamente en la máxima división nacional, y que de momento buscan cuanto menos estabilizarse en Plata. Ambos tienen incluso un vecino en la categoría superior, con Palma y Oviedo respectivamente en Oro, lo que aumenta su competencia a la hora de intentar seguir avanzando. Eso sí, su pasado reciente ha sido distinto, pues los asturianos no tocaron durante una década las categorías LEB en las que intenta ahora afianzarse el Círculo Gijón, mientras que en Baleares el histórico Menorca Básquet echó el cierre en 2012, justo tras un ascenso deportivo a la ACB, dejando un enorme vacío en una pequeña isla muy de baloncesto de la que han salido nombres como Sergio Llull, Álex Suárez o Patricio Reynés. Un legado que intenta rescatar el actual Básquet Menorca, que con esta ha cumplido su segunda campaña en Plata.

Dos casos muy particulares son los de L’Hospitalet y Torrelavega. En la población catalana aún vive, y lo hace en la tercera categoría española, uno de los clubes de baloncesto más antiguos de España, fundado en 1929 y socio fundador de la ACB en 1983, si bien solo aguantó un curso en la cúspide. Mientras, en Cantabria, el CD Estela, originario de Santander, anunció su traslado a Torrelavega justo antes del parón de las ligas por el confinamiento. Así, y pese a ser originario de la capital, podría ser incluido en este texto como en cierto modo el heredero del Cantabria Lobos que entre 1997 y 2002 llevara por primera vez al pabellón Vicente Trueba la ACB, y donde nombres como Moncho Monsalve, Mike Iuzzolino o Mark Jackson son algunas de sus principales leyendas. Curiosamente, el Lobos acabó sus días en Santander, mientras que ahora la historia parece ir en sentido contrario.

Cualquier tiempo pasado fue mejor

A partir de ahí, quedan unas cuantas localidades para las que pensar hoy en Liga Endesa parece, sencillamente, una quimera. Cuanto menos, lo ven desde muy lejos. Quizá la más sorprendente sea León, donde el baloncesto fue un auténtico fenómeno social en la recta final del siglo XXI. A las órdenes de Gustavo Aranzana, y con tipos como Xavi Fernández, Mike Schlegel o Corny Thompson en la cancha, tuvo un notable impacto en la competición, llegando incluso a disputar fases finales de Copas del Rey y hasta la extinta Copa Korac. Tras su descenso sólo volvió un año, en la temporada 2007-08. Hoy, el baloncesto leonés padece los efectos de cierta división. Curiosamente, el proyecto con menos apoyo social, Agustinos Eras, llegó a competir dos años en LEB Plata, mientras que el que goza de mayor afición y estructura de cantera no ha podido aún dar el salto. Ahora, con los colegiales jugando en liga provincial, es el Basket León quien intenta reverdecer laureles desde la Liga EBA, si bien sigue de momento muy lejos de un hipotético ascenso. De hecho, en la misma provincia, el Ciudad de Ponferrada le ha ‘comido la tostada’ a los capitalinos y es el principal representante a día de hoy, debutando este ejercicio en Plata.

Casos parecidos a León podrían ser los de Huelva y la localidad valenciana de Lliria. Eso sí, los andaluces, que tocaron la ACB solo un año (1997-98), sí ocupaban posiciones altas en su grupo de EBA antes del parón de la competición, con opciones serias a clasificarse para la fase de ascenso, hecho que no sucede en los valencianos, que vivieron la máxima categoría entre 1991 y 93. En todo caso, el mejor baloncesto en ambos lugares es hoy una evocación muy lejana.

También tiene muchas similitudes Salamanca. Una de las capitales del baloncesto femenino español, sede del poderoso Perfumerías Avenida, también fue ACB entre 1994 y 1996. Sin embargo, tras vender su plaza a Granada, el masculino desapareció de forma casi radical de los niveles altos. Recientemente es el CB Tormes su principal exponente, pero los charros no pudieron salvar la plaza en LEB Plata el curso pasado y ahora vuelven a ver la cima desde la lejanía de la Liga EBA, donde además les ha salido un duro rival provincial con el Aquimisa Carbajosa, que ha terminado líder de grupo e invicto y se encuentra por tanto a un paso del ascenso deportivo, a Plata.

Pero hay más. Esas localidades a las que las nuevas generaciones no recordarán entre las mejores del baloncesto patrio. Ya se han nombrado Lliria, Torrelavega y L’Hospitalet, pero la exuberancia física de Nate Davis o Anicet Lavodrama en La Malata forma parte de un recuerdo instantáneo para los más clásicos. Ni más ni menos que diez temporadas ACB disputó el OAR Ferrol. Hoy, el baloncesto masculino en la localidad portuaria languidece en 1ª Autonómica, con el Uni Ferrol femenino como su principal exponente. Algo parecido ocurre en la sierra de Madrid. En Collado-Villalba un día Walter Berry anotó 52 puntos en un partido vestido de rojiblanco. Seis temporadas hubo allí ACB, primero como BBV y luego como Atlético de Madrid. Hoy, el Villalba Gilmar de 1ª Nacional es lo más cercano que hay a ello. Y no hace falta salir de la Comunidad de Madrid para ubicar a otro antiguo equipo de la elite. El Caja Madrid defendió tres cursos a Alcalá de Henares en ACB. Hoy, con el nombre de Juventud Alcalá el club sigue existiendo, pero lo más que alcanza a tener es un equipo en la competición sub22 madrileña. Es el Baloncesto Alcalá, en EBA, es el mayor valedor de la universitaria tierra de origen de Miguel de Cervantes.

Finalmente, en Cataluña, y como equivalente a la 1ª Nacional en el resto de España, se juega la llamada Copa Cataluña. En ella participan dos representantes de la historia y el presente de la canasta española. Concretamente, en Santa Coloma de Gramanet y Granollers. El primero sigue siendo el resultado del traslado desde Badalona del histórico Círculo Católico, más conocido como Licor 43, que estuvo tres campañas en la cúspide española. También en Granollers aún vive la misma entidad que se codeara con los mejores del país entre 1983 y 1993. Por cierto, el un día llamado Cacaolat o Grupo IFA tiene serias opciones de regresar a la Liga EBA el próximo curso tras alcanzar el parón de la temporada en primera posición de su grupo, y así ver aunque sea un poco más cerca un nivel en el que llegó a acostumbrarse a vivir, aunque ahora parezca mentira. Las vueltas que da la vida. Y el baloncesto.