Fue bonito, y mucho, mientras duró. No hay casos en la historia que representen un amor tan intenso por el baloncesto masculino como el de la ciudad de Salamanca a mitad de la década de los noventa. Apenas tres años de existencia tuvo el añorado ‘CBS’, tan peculiar por su llamativo color naranja como exitoso. Pero a cuál de ellos fue mejor: ascenso a la ACB, permanencia en el debut y clasificación para Europa. ¿Hemos dicho éxito? Tan incuestionable como lo fugaz de su existencia.

Hoy todo parece un abrir y cerrar de ojos repleto de añoranza, pero la intensidad con la que los charros vivieron ese periplo que va desde el verano de 1993 hasta la primavera de 1996 no tienen parangón. Salamanca nunca había estado cerca de algo parecido al profesionalismo en el deporte de la canasta, siendo el ADUS universitario su mejor representante histórico. Pero de pronto surgió un club creado casi de la nada por el constructor Mariano Rodríguez que compitió en la 1ª División -justo la inferior a la ACB- tras adquirir la plaza del Askatuak donostiarra. El mecenas se puso en manos de una pareja que había funcionado en el Guadalajara que acababa de ascender a la ACB (aunque finalmente no lo ratificara al no poder abonar el canon): Juan Manuel Hueli en los despachos y el joven Fernando Merchante -ayudante de Ángel Jareño en tierras alcarreñas-, para llevar las riendas desde el banquillo. El club estaba, literalmente, en pañales. “Lo hicimos casi desde cero. Participamos en la confección del escudo, con los dos toros un poco aprovechando la moda de los Chicago Bulls de la época, el diseño de la la equipación, que era muy llamativa y parecíamos butaneros…Todo”, recuerda con nostalgia Merchante a Kia en Zona.

Sin embargo, la materia prima iba a ser buena desde el primer momento. Hueli y Merchante destacaban por su prolijo conocimiento del mercado en una época con muchos menos recursos que la actual. “Hicimos un muy buen equipo con un presupuesto bueno pero no de los más altos”, asegura el técnico. “Había gente que ya había subido con Guadalajara, como Perry Carter o Guillermo Coll, y trajimos también a otros que sabíamos que, por su experiencia, iban a rendir en momentos claves, como Alfredo Fabón o Juanjo Urdiain. También vino Salva Guardia, que era muy joven pero ya tenía muy buen nivel”, continúa.

Con el paso de los meses, aquella plantilla demostró estar muy bien confeccionada. Y el atractivo estilo de juego impuesto por Merchante –y obviamente el cúmulo de victorias- caló en una grada cada vez más poblada. “El primer objetivo era crear afición y poder subir a lo mejor en dos o tres años. Pero era un equipo que entrenaba con mucho nivel porque era una gran plantilla y acabamos la temporada a un nivel excepcional y con el pabellón lleno a rebosar. Jugábamos a muchas posesiones pese a que todavía la posesión era de 30”. De pronto, se había generado una afición enorme”, atestigua el técnico conquense. En el ‘play off’ final por el ascenso, pese a desaprovechar una opción de oro en casa en el cuarto partido con 2-1 a favor, el CBS dio la campanada derrotando en el quinto en La Laguna a un Canarias donde brillaba Ray Smith. Cuentan las crónicas de la época que, al regreso a la capital charra, los aficionados esperaban al bus a 60 kilómetros de la ciudad castellana. Y que entonces empezó a acuñarse un cántico que sería habitual en el pabellón de Würzburg: ‘Sabonis, Villacampa… ¡caeréis en Salamanca!’. “A mí mismo me sorprendió ese ascenso. Era muy joven –apenas 33 años- y había estado muchos años en cantera, pero en Guadalajara y Salamanca todo salió muy bien y muy rápido”, explica Fernando Merchante.

Se entra así en la época de oro del deporte salmantino. La UD Salamanca se codea con los mejores en el fútbol español, y en las primeras divisiones nacionales también compiten el Sol Fuerza de fútbol sala y el club de atletismo local. Pero el ‘boom’ por el baloncesto había explotado a orillas del Tormes, con el CBS y el Halcón Viajes –actual Perfumerías Avenida- al más alto nivel nacional. Nunca más se ha repetido algo así en la ciudad. Motivo de orgullo pasado y de añoranza presente para los jóvenes de entonces. “Fue todo muy rápido y lamentablemente demasiado corto”, cuenta Alberto Miranda, actual técnico ayudante de Sito Alonso en el UCAM Murcia, quien se recuerda “yendo en los recreos del instituto a ver al equipo ACB entrenar y flipando con el físico de Perry Carter o viendo a Jeff Sanders meter series de 25 triples seguidos”. Efectivamente, “aquello se convirtió en un gran espectáculo para la ciudad y no puedo negar que fueron los mejores años de mi vida en el baloncesto, y eso que he vivido unos Juegos Olímpicos con la selección femenina”, confirma Merchante.

A diferencia de otros clubes de la época, el dinero no fue demasiado problema para el salto a ACB. Mariano Rodríguez seguía encandilado con su proyecto y el canon no fue óbice para el sueño. Würzburg tuvo que ser ampliado para llegar a los 5.000 asientos exigidos por la ACB y también se hizo a marchas forzadas. De hecho, Fernando Merchante recuerda “empezar a entrenar mientras se acababan los asientos y seguían las obras”. Aquella era la ACB de los tres extranjeros, siendo Claude Riley, Todd Mitchell y el renovado Perry Carter los que se vestirían de naranja de inicio, junto a nacionales de postín como Fede Ramiro, Manolo Aller o Rafa Vecina. Y el equipo no arrancó nada mal, pero quizá se ahí empezó a demostrarse que Mariano Rodríguez no era alguien demasiado reflexivo a la hora de tomar decisiones.

Seis en la prórroga y un doloroso final

El CBS ganó tres de sus primeros seis partidos en la ACB, incluyendo un inolvidable triunfo en Würzburg ante el Real Madrid de Zeljko Obradovic y Arvydas Sabonis –que acabaría ganando esa temporada la Copa de Europa-, famoso porque los charros jugaron algunos segundos en la prórroga con seis jugadores, sin que los colegiados se percataran. Pero contrariamente a lo que pueda parecer, la victoria ante los merengues da inicio a una serie de movimientos poco concordantes que acaban con Fernando Merchante destituido poco después. Así lo explica el protagonista: “Tras ganar al Madrid, Mariano Rodríguez me ofreció renovar por cinco años. Yo le pedí calma porque pensaba que era muy pronto. Luego perdimos en Sevilla y en casa ante Huesca y esa fue mi sentencia. En la sexta jornada fuimos a Valladolid, imagínese lo que era para el baloncesto salmantino enfrentarse a todo un Fórum. Y logramos ganar defendiendo muy bien a Óscar Schmidt, lo que fue una locura para la ciudad por la rivalidad. Recuerdo que me sacaron a hombros unos aficionados en Pisuerga. Pero cuando llegué el lunes al entrenamiento me encontré allí con Ricardo Hevia sin saber que me había destituido”. De forma tan abrupta y sorprendente, con el equipo 13º -en una liga de 20 equipos-, acabó el idilio dorado de Merchante con la que aún así se convertiría en su ciudad de adopción. “Todavía nos llaman héroes y desde entonces me hice un salmantino más. La gente me recuerda el ascenso, el partido ante el Madrid, lo que supuso ganar en Valladolid…”, asegura.

En todo caso, la fiebre por la canasta seguía dando muy fuerte en la ciudad. Ricardo Hevia implantó otro estilo más perteneciente a la época, y, no sin alguna dificultad, el CBS logró salvar la categoría en su debut, ante una ciudad literalmente volcada. “El ambiente en Würzburg era increíble, estaba hasta arriba. La Peña Universitaria estaba todo el rato animando, había una charanga y se disfrutaba muchísimo. Nunca habíamos visto baloncesto de ese nivel y realmente alucinábamos”, explica Alberto Miranda. Aquello, recuerda, sirvió incluso para dar un salto a la cantera local: “El club absorbió la estructura de varios de los colegios más representativos y fue un impulso importante”.

Todo marchaba a pedir de boca. Por más que Mariano Rodríguez avisara de la falta de apoyo institucional, nadie podría imaginar que la tercera temporada, en la que de nuevo se rubricaría un notable éxito, sería la última del equipo. Pese a la ‘espantada’ en diciembre del base americano Jim Les, que había llegado como buque insignia, con Pedro Martínez al frente el CBS terminó noveno -19 triunfos, 19 derrotas- y se ganó una plaza para una Copa Korac, que nunca disputó, pues poco después Rodríguez, en un nuevo impulso, vendió la plaza ACB a Granada debido a su desencuentro con el ayuntamiento. Un mazazo descomunal para la pasión por la pelota –y la camiseta- naranja. Quizá lo más duro para los aficionados no fue el cierre del club, sino el no poder disfrutar cada canasta de aquella temporada, siendo conscientes de que no habría más. “Nos quedamos con mucha pena y un palmo de narices. Fue un relámpago: Igual que apareció se acabó”, lamenta Miranda.

Una nueva esperanza en Carbajosa

Un cuarto de siglo más tarde, el baloncesto femenino salmantino no ha bajado en absoluto su nivel, con el Perfumerías Avenidas acumulando títulos en su exitoso devenir. Sin embargo, en masculino las cosas distan mucho de ser parecidas. Nunca más hubo ACB. Peor aún, nunca estuvo ni cerca de haberla. Sorprendente en una ciudad universitaria y joven, con interés por este deporte. Recientemente, el CB Tormes disputó un año en LEB Plata con Fernando Merchante en la secretaría técnica. Pero cogido con pinzas. “Aprovechamos la oportunidad de hacerlo vinculados al Fuenlabrada, porque si no económicamente no llegábamos. Pero las cosas no salieron y se perdió la categoría”, explica el conquense. Esta temporada, el Tormes -fusionado con la Universidad de Salamanca-, ha sido séptimo en su grupo de Liga EBA. Una unión que, por otro lado, ha hecho perder también una plaza en 1ªNacional a la ciudad, la correspondiendo al equipo universitario.

Así las cosas, hay que irse a la vecina localidad de Carbajosa de la Sagrada para encontrar al gran proyecto del baloncesto salmantino actual. Una historia que es casi un cuento de hadas. Situada entre dos polígonos industriales, es uno de los ‘dormitorios’ salmantinos, prácticamente un barrio de la capital. Pero con una virtud: el precio del suelo la ha convertido en un núcleo poblacional muy joven y con buena capacidad económica. Fue allí donde doce amantes del baloncesto, entre ellos el propio Alberto Miranda, se juntaron en 2006 para crear un equipo que compitiera a nivel provincial. No fue sencillo: tuvieron incluso que jugar dos temporadas en Zamora al no existir liga federada en Salamanca. Y en 2008 comenzaron a gestionar las escuelas de baloncesto del municipio, con apenas 25 chavales por aquel entonces. Algo más de una década más tarde han logrado ascender a LEB Plata, tras un inmaculado balance de 20 victorias sin derrotas este curso en Liga EBA antes del parón.

El Carbajosa llegó a estar vinculado al Tormes en 1ª Nacional, pero posteriormente sus caminos se separaron. La suerte para los carbajosinos es que Laboratorios Aquimisa decidió apostar por su proyecto, lo que supuso un nuevo ascenso hasta la Liga EBA. Poco a poco, ante la irregularidad del Tormes, el centro neurálgico del baloncesto masculino charro se ha desplazado a la periferia. Javi Sánchez Cooper es uno de los creadores del club y el actual gerente: “Esta temporada fichamos para el banquillo a Jesús Gutiérrez y ha sido un nuevo salto de calidad: hemos trabajado prácticamente como si ya estuviéramos en LEB Plata, con dobles sesiones y una dinámica profesional. De hecho, queríamos organizar la fase de ascenso y rematar el trabajo en casa, pero con el coronavirus todo se ha fastidiado”, cuenta. En todo caso, la inmaculada temporada les ha hecho acreedores de otro ascenso más, el cuarto desde la creación de la entidad. Ahora toca afianzarse en Plata, pero el proyecto parece sólido. “Salimos seguro y estamos buscando financiación como locos, porque el nivel de la plantilla obviamente dependerá de los apoyos que tengamos”, expone Sánchez Cooper. Por lo pronto, el club cuenta ya, a mitad de junio, con más de un centenar de abonados para el debut en la tercera categoría nacional, lo que supondrá también un esfuerzo logístico para remodelar un pabellón al que se le pondrá parquet y que por supuesto ya se ha quedado pequeño. “Este curso estaba lleno desde la mitad del mismo, metíamos 800 espectadores regularmente y hemos llegado a tener 1000”, presume el gerente castellano.

Porque algo parece haber cambiado en los últimos meses en el baloncesto salmantino, que ha encontrado en Carbajosa de la Sagrada el lugar donde volver a ilusionarse. “Se ha conectado realmente con la gente, incluso de la capital, han sentido el equipo como suyo de verdad. También cuando ganas todo es más fácil y hemos llenado autobuses para ir a partidos en Ávila o Valladolid, pero creo que ha sido un punto de inflexión”, analiza Sánchez Cooper. En todo caso, el plato fuerte del basket local sigue siendo el Perfumerías Avenida, aunque desde Carbajosa creen que un proyecto masculino fuerte podría ser perfectamente compatible, al tratarse de aficiones con espectros sociales y perfiles bien diferenciados. Por eso a Salamanca le toca volver a ilusionarse con un nuevo pasito a medio plazo. “La LEB Oro de momento nos queda lejísimos, pero me encantaría alcanzarla en 3-4 años y creo que es un objetivo realista y perfectamente compatible con el proyecto de Avenida”. Así sueña Javi Sánchez Cooper, otro de tantos que no ha podido olvidar el recuerdo del inacabable pectoral de Perry Carter. Quién sabe si algún día podrá volver a emocionarse con un triunfo ante el Real Madrid. Aunque sea en la prórroga y con seis jugadores.