Cuesta creer que Pascal Siakam solo lleve jugando al baloncesto organizado desde los 17. A una edad a la que la mayoría de los jugadores que están llamados a ser estrellas del baloncesto en el futuro ya están más que controlados por los ojeadores, Siakam tan solo estaba empezando.

Nacido en Douala, Camerún, Pascal Siakam era el pequeño de cuatro hermanos. Su padre, Tchamo, era el alcalde de un pueblo llamado Makénéné, y fue quien decidió que la vida del joven Pascal estaría dedicada a fe católica. Así que le metieron en el seminario St. Andrew’s a los 11 años, mientras sus hermanos mayores conseguían becas en diferentes universidades de la NCAA. Su intención de ser cura le duró hasta los 15 años, cuando cambió de idea. Ahí se rebeló, y empezó a hacer todo lo posible para que le echaran del seminario.

Su oportunidad en el baloncesto le llegó jugando en un campus de verano de su compatriota Luc Mbah a Moute, cuyos padres vivían muy cerca de la familia de Pascal. Dos años después le invitaron al Basketball Without Borders, donde sorprendió a los ojeadores gracias a su tamaño, su competitividad y su potencial.

Con Luc Mbah a Moute como mentor, Siakam se trasladó a Estados Unidos a los 16 años. Después de participar en numerosos campus para empezar a trabajar en sus habilidades, terminó en una escuela preparatoria de Lewisville, Texas. Fue allí donde finalmente recibió el interés de la Universidad de New Mexico State.

Pascal Siakam llegó a la New Mexico State University en 2013. Se pasó una temporada en blanco debido a una lesión, pero en la campaña siguiente llegó a ser titular en el equipo. En la 2015-16 promedió 20.2 puntos, 22.6 rebotes y 2.2 tapones en 34 partidos, fue nombrado mejor jugador de su conferencia, y decidió presentarse al Draft.

Recientemente Siakam nos dejaba una interesante reflexión: ¿Están encasillados los jugadores africanos? ¿Se les pone a jugar dentro por su tamaño o poder atlético, considerándoles que solo pueden hacer determinadas cosas de pívots? ¿Se les emplea únicamente como jugadores que dan mucha intensidad y se infravaloran sus condiciones técnicas? Pascal Siakam reflexionaba sobre ello y dejaba unas palabras muy interesantes, con su propio ejemplo tratando de romper esos mitos de que los africanos tienen un perfil muy concreto de jugador.

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«Para mí el gran asunto era llegar como un jugador africano, siempre hemos solido tener jugadores grandes, que juegan en el poste, corren y ponen bloqueos, de vez en cuando hacen mates… ¿sabes a lo que me refiero? Era nuestro rol y era cómo parecíamos. Pero en mi caso, siempre he sentido que puedo dar más, siempre ha sido mi mentalidad. Quiero romper ese encasillamiento, sé que soy más que un jugador que aporta energía.

Siempre he tenido las condiciones y ahora estoy reforzándolo, trabajando en ello cada día e intentando mejor. Veo a todo tipo de jugadores [para aprender], a Curry, a Durant, Draymond, Giannis… a todos. Se trata de intentar mejorar. En mi caso yo empecé tarde a jugar pero puedo recuperar»

Las declaraciones las realizó en el programa ‘Inside The Green Room’, en el que colabora su ex compañero de equipo Danny Green. La historia de Pascal Siakam es contada en profundidad en este episodio de El Reverso y en este artículo de Jackie MacMullan en ESPN.