Estados Unidos se ha convertido en estos últimos años en un país idóneo para que los prometedores jugadores españoles continúen creciendo allí al mismo tiempo que estudian. Dispuestos a seguir disfrutando de los que más les gusta y continuando con su formación académica, muchos son los que están dispuestos en dar un cambio. Uno de ellos ha sido Ander Pérez, que ha vivido su primera experiencia fuera de España.

Nacido en Bilbao y formado en las categorías inferiores del Unamuno, Ander Pérez ha sido un jugador que a través de su altura (actualmente está en 2.14 metros) nunca ha pasado desapercibido. Es, junto al ilicitano Sergio Mendiola, el jugador más alto de su generación en España y eso le ha llevado incluso a ir a concentraciones de la selección española de baloncesto. Se quedó a las puertas de ir al Europeo sub-16 y tras ser cortado por el combinado nacional a un día de comenzar el torneo continental ya tuvo propuestas para cruzar el Atlántico y continuar creciendo académica y deportivamente en Estados Unidos.

La historia de Ander Pérez con el baloncesto viene de lejos y nada tuvo que ver el ser un jugador con una altura privilegiada para el mundo de la canasta. Quería seguir los pasos de su padre y desde bien pequeño comenzó a jugar junto a sus amigos en el Colegio Tivoli. Su padre fue jugador del Maristas de Bilbao y su primo, Antonio Ramos -que medía 2.18 metros-, llegó incluso a jugar en la NCAA tras formarse en la cantera del Baskonia.

Ander Pérez

Con su altura no tardó en ser un jugador desequilibrante y siendo infantil ya le llamó el Unamuno, equipo vizcaíno que cuida la formación y que sin lugar a dudas ha tenido mucho que ver en que Ander esté hoy cumpliendo un sueño en Oklahoma. “Tuve la fortuna de tropezarme con Aitor Uriz y Gorka González, dos grandes entrenadores, en el Unamuno”, destaca desde la ciudad de Oklahoma el interior nacional. 

Unai Mendikote (CAI Zaragoza), Jon Peña (Canarias Basketball Academy), Imanol Artiñano (que también está jugando en la NCAA) o ahora con Javier Langarica. El Unamuno viene haciendo las cosas bien y cada vez se habla más de prometedores jugadores del baloncesto nacional que han pasado por sus categorías inferiores. “Es un club pequeño, con pocos recursos pero que trabaja muy bien el apartado técnico con sus jugadores. Allí mejoré mucho en mis últimos años el tema de la coordinación y también a moverme en el poste bajo. Soy lo que soy en el mundo del baloncesto gracias a todo lo aprendido en el club vizcaíno”, explica Pérez.

Y pensando en un futuro de vida más cómodo no lo dudó: cambiaba Bilbao por Oklahoma. “Vine para empezar la carrera de Comunicación y Relaciones Públicas, aprender otra idioma y poder seguir mejorando como jugador de baloncesto”, asegura un contento Ander Pérez, que antes de cruzar el Atlántico estuvo a prueba con el FIATC Mutua Joventut y disputó un torneo amistoso celebrado en Semana Santa con el CAI Zaragoza.

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Ander no se arrepiente de la decisión tomada y este año ha podido seguir evolucionando baloncentísticamente hablando a pesar de haber sido ‘redshirt’. ¿Qué significa esto? Nos lo explica el propio jugador:

“Es algo habitual aquí en el mundo NCAA para los jugadores que vamos a jugar nuestro primer año. Hacemos la misma vida que el resto del equipo pero sin poder competir. Yo decidí serlo para aprovechar mi primer año en Estados Unidos y he conseguido pasar de 97 kilos a 107. La próxima temporada ya jugaré en la segunda división de NCAA con mejor físico que cuando llegué y todavía tendré cuatro años de elegibilidad NCAA”.

Un pívot español de 19 años y que alcanza los 2.14 metros parecen motivo suficiente como para estar pendiente la próxima temporada de la NCAA II. En Unamuno le conocen muy bien y su mejora física desde su llegada a Oklahoma le puede convertir en un jugador muy interesante para un futuro muy cercano.

“Ahora que he ganado más kilos seré más determinante en el poste bajo, ya que a pesar de ser un privilegiado por mi altura me faltaba ser más duro. Mi gran problema siempre había sido el peso. Reboteo bien y cada vez me muevo mejor en la zona, además no soy un jugador lento. Puedo y me gusta correr”, admite el propio Ander, que está ansioso por comenzar a competir el siguiente curso.

Baloncestísticamente hablando el único objetivo del ‘gigante’ bilbaíno es el de seguir disfrutando de esta oportunidad y aprovechar cada instante con la ambición de superarse diariamente. Aunque por otro lado el jugador nos confiesa su gran sueño, más de fondo y que no conviene olvidar: “Jugar en el Bilbao Basket.

¿Lo conseguirá en el futuro?