En el baloncesto hasta que no suena la bocina final puede pasar de todo. Y en Alemania, en la visita del Herbalife Gran Canaria al MHP Riesen, ocurrió un milagro.

Faltan siete segundos para que acabase el encuentro y los del archipiélago canario perdían por cuatro puntos (81-77). Aíto García-Reneses solicitó tiempo muerto y fabricó una jugada para Sasu Salin, que falló. Por suerte, Alen Omic capturó el rebote y recibió falta personal. El balcánico iría a la línea. La jugada parecía clara. Omic consiguió anotar el primero y el segundo, obviamente, lo tiró a fallar. Y lo falló, con la fortuna de que Brad Newley capturaba el rebote. Albert Oliver intentó enviar el partido a la prórroga pero falló y Newley, que recibió tras un nuevo rebote ofensivo que le cayó a Salin, no perdonó.

Un final de auténtica locura. Aquí lo tienes…


Y en la prórroga, tras conseguir lo más difícil, no se pudo conseguir la victoria. Los germanos estuvieron más acertados y castigaron cada error del Herbalife Gran Canaria para llevarse la victoria por 92 a 89. Paulí tuvo el triple para mandar otra vez el partido a la prórroga pero esta vez no entró. 

El encuentro fue especialmente destacado para Kevin Pangos, base del equipo canario, que ha firmado en Alemania su mejor actuación desde que llegó a España este pasado verano. El director de juego se fue hasta los 38 de valoración gracias a sus 31 puntos (5 de 8 en triples), 3 rebotes, 6 asistencias y 7 faltas recibidas.

Impresionante pero sin el premio del triunfo.