Maya Moore, con apenas 31 años, ya tiene un hueco asegurado en la historia del baloncesto gracias a su palmarés o rendimiento sobre la pista. Dos aspectos a la altura de las elegidas de este deporte. Sin embargo, su legado fuera de las canchas posiblemente ya haya superado todo lo que ha hecho dentro de ellas. Una buena definición de la grandeza que rodea su figura.

La jugadora estadounidense dejó a un lado su trayectoria deportiva en 2019 porque, según ella, no podía seguir viviendo mientras veía ciertas cosas a su alrededor y quería pasar más tiempo con su familia, ligada a la fe y a otras cuestiones de la vida. Instante desde el que también se centró, más si cabe, en el caso de Jonathan Irons. Pero, ¿quién es dicho hombre? Irons es un afroamericano que ha pasado los últimos 22 años de su vida en la cárcel. En 1998, cuando tenía 16 años, fue acusado de un robo y asalto a mano armada. A pesar de ser un adolescente en aquella época y la falta de evidencias contra él, pues no había ADN, imágenes o sus huellas en la escena de los hechos, le cayó un castigo de 50 años de cárcel. Toda una vida.

Maya Moore, 2019: «Hay distintas formas de medir el éxito. El éxito que he tenido jugando al baloncesto me deja perpleja cada vez que lo pienso. Pero el modo principal según veo el éxito en la vida no está a menudo ligado de forma explícita al baloncesto.

Mi concentración no estará ligada al baloncesto profesional, sino a la gente de mi familia, así como en invertir mi tiempo en algunos sueños ministeriales que he tenido en mi corazón durante muchos años»

Irons fue enviado a una cárcel de máxima seguridad y cayó en el olvido su caso. La familia de Maya Moore le conoció a principios de siglo y, en 2007, se lo presentaron a la que, en un futuro cercano, se presentaría como una jugadora excepcional en Uconn. A la estadounidense le marcó su historia y, desde entonces, mantuvo el contacto con Irons. Comenzaron a forjar una relación más típica de hermanos que de dos desconocidos que habían mantenido una charla en prisión… pero casi secreta. Ya que hasta 2016 no realizó ninguna declaración pública sobre sus visitas a la cárcel o contacto con Irons.

Aquel 2016 lo cambió todo y supuso el inicio de lo que estamos viviendo durante estos días en el presente más inmediato. Tras varios años de declaraciones y protesta, en 2019 Moore decidió pausar su trayectoria tras ganar absolutamente todo. Y, en julio de 2020, un año después, gracias a su voz y ayuda, ha conseguido que salga libre de la cárcel tras ver revocada su sentencia debido a la evidente falta de pruebas. Así fue el adiós de la prisión de Irons con Maya Moore esperándole y arrodillándose tras años de esfuerzo.

Tras esta gran victoria, veremos qué le depara el futuro a Maya Moore. Ella siempre aseguró que esto no significaba una retirada, pero no se le espera para esta temporada en Estados Unidos ni para los Juegos Olímpicos del 2021. En cualquier caso, siga el camino que siga, se ha ganado el respeto de todos. Primero, en la cancha, y después, fuera de ella. Una jugadora irrepetible.

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