Una historia impresionante.

Recordar la tragedia vivida en Haití en el año 2010 es complicado para aquellos que lo vivieron de cerca, en primera persona. Más de 200.000 personas perdieron la vida a causa del terremoto que asoló el territorio.

Para Skal Labissiere aquello fue un punto de inflexión. «Fue una experiencia terrible, pero una vez pasó resultó más sencillo para mí llegar a Estados Unidos», cuenta a Yahoo! Sports. Y en su caso no fue asunto sin importancia. Skal está considerado uno de los mejores proyectos de baloncesto de su generación, se ha comprometido con la Universidad de Kentucky para el próximo curso y suena muy fuerte como uno de los grandes candidatos a número uno del Draft de 2016, dadas sus cualidades.

Con 18 años, actualmente ya le dan 7 pies de altura (2.13 metros) y tiene un potencial físico sobresaliente. Pese a tener un perfil por desarrollar en muchos aspectos, sugiere poder llegar a ser un jugador de primer nivel. Un scout NBA llegó a compararle con LaMarcus Aldridge tras poder verle en directo, quedó impresionado. «No se ha visto nada así, todos hablan de él. Es muy coordinado, juega fluído y tiene mucho talento. De momento no es un gran tirador pero por las condiciones puedes saber que sí va a serlo, se mueve bien, tiene juego de pies. Posee todas las condiciones para ser un fantástico hombre grande», expresaba el scout.

A Labissiere no se le ha olvidado el día del terremoto, aunque le ayudase posteriormente en su carrera. «Sólo la gente que estuvo allí puede realmente entender cómo fue. Recuerdo estar en la cocina, lavándome las manos antes de comer algo, cuando comencé a lavármelas la casa empezó a temblar. Fui al salón rápidamente donde estaba mi madre, mi hermano pequeño también corrió hacia allí. La casa se derrumbó, estuvimos así durante tres horas», recuerda.

El joven comenzó a practicar baloncesto a los 11 años (antes jugaba al fútbol) y siempre quiso ir a Estados Unidos. Irónicamente, la desgracia de Haití le abrió las puertas de esa posibilidad, ya que recibió, a través de una obra de caridad, la oportunidad de jugar en el Evangelical Christian High School en Memphis. Después se comprometió con Kentucky, algo que le ilusionaba. «Siempre quise ir allí. Conozco el balance de John Calipari, te prepara física y mentalmente para el siguiente nivel y quiero formar parte de ese plan, competir contra jugadores que son muy buenos cada día», reseña Skal.

Haití sólo ha tenido tres jugadores capaces de tener minutos en la NBA, Samuel Dalembert, Olden Polynice y, aunque sólo por un partido, Yvon Joseph. Es más que posible que Skal Labissiere pueda llegar a ser el cuarto y, de entre todos ellos, el que mayor potencial esconda.

Estas son las condiciones del joven de Haití. Mírale en acción en este vídeo de Ball is Life: