La aventura de LaMelo Ball en Australia sigue su curso. Después de debutar oficialmente en octubre y a pesar de su inconsistencia en algunos aspectos del juego (sobre todo en el lanzamiento), el pequeño de los Ball está empezando a mostrar todo su potencial.

Durante los dos primeros meses de competición Lamelo y los Illawarra Hawks han tenido dos problemas: sus porcentajes de tiro y las derrotas del equipo. Ball ha acumulado un 37% en tiros de campo con un 28% en triples y los Hawks solo habían sumado 2 victorias en lo que iba de temporada. Algo que ha cambiado en dos últimos encuentros.

Primero, Los Illawarra Hawks vencieron en la prórroga a los Cairns Taipans por 114 a 106. Un partido en el que LaMelo Ball fue determinante por el triple que mandaba el encuentro a la prórroga…

Y por el triple-doble que consiguió. 32 puntos (tope de la temporada), 11 rebotes y 13 asistencias. Pero la cosa no se queda ahí. Porque en el siguiente encuentro, LaMelo volvió a lograr otro triple doble, en esa ocasión con 25 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias. El segundo consecutivo.

En el mes de noviembre, LaMelo ha subido sus medias hasta los 22.7 puntos con 8 asistencias y 8.5 rebotes lo que se ha visto reflejado en el balance del equipo con 2 victorias y 2 derrotas. Sus porcentajes también progresan en la buena dirección (42% en tiros de campo y 37% en triples).

Todo ello, además, coincidiendo con la grave lesión de su compañero en la dirección Aaron Brooks (casi 20 puntos por partido) que no jugará más esta temporada y que podría terminar de entregar el timón del equipo al joven de 18 años.

LaMelo se convierte en el jugador más joven de la historia en conseguir un triple-doble en la Liga Australiana y aspira a lo máximo en el próximo Draft de la NBA.