Fabricio Oberto es un hombre con muchas inquietudes. Desde que se retirase definitivamente tras su última temporada en la Asociación Deportiva Atenas en 2013, le hemos vuelto a ver en diferentes capacidades. Principalmente en la radio y televisión argentina, donde comenta partidos y tiene o ha tenido programas como Bestias Mediterráneas o Lado Oberto, un programa de entrevistas. Pero también como músico y cantante con su grupo New Indians, en charlas TED, como actor en anuncios, incluso como CEO de un equipo de eSports.

Fabricio Oberto y Tim Duncan fueron compañeros durante unos cuantos años, y han seguido manteniendo su amistad después de sus carreras. Una de sus grandes aficiones es viajar, y le encanta hacerlo en moto. Y esto ha dejado ya una gran anécdota: el día en el que Fabricio Oberto y Tim Duncan se quedaron tirados con sus motos en el desierto del Sáhara. Así lo contaban en Clarin.

La interesante reflexión de Fabricio Oberto sobre cómo ha evolucionado la posición de pívot

Lo apasiona viajar. Recorrer culturas. Tiene en mente surcar en moto la mítica ruta 66 estadounidense, pero por ahora debe “conformarse” con haber sido motoquero junto a un compañero de lujo como en la cancha: Tim Duncan​. “Lo conocí en Caguas en un torneo con la Selección (Panamericano Sub 22) y el tiempo nos hizo jugar juntos y ganar un anillo. Increíble. Tanto le hablaba de mi idea de salir a recorrer el país en moto que un día me dijo: ‘Cuando me retire y pueda, vamos a hacer un viaje en moto’”, rememora Oberto.

Scott, hermano de Tim, fue el responsable de organizarlo y en febrero de 2017 todos estaban de motoqueros en la Patagonia chilena y argentina, porque de Ancud pasaron a San Martín de los Andes y al Lago Meliquina. “Tan genial fue que después nos fuimos a Marruecos, donde compartimos momentos sentados en una reposera en el medio del Sahara. Esas relaciones son increíbles. Viajar es algo que disfruto”, enfatiza.

Claro que el desierto también encontró a Oberto varado con su moto. “Estábamos en el medio del Sahara, a Tim se le rompió la máquina y a mí se me trabó 500 o 600 metros más adelante. Como el equipo que venía atrás de la caravana chequeando que pasáramos por todos los lugares se quedó con Tim, yo estuve una hora solo en la arena hasta que me vinieron a buscar –narra-. Veníamos de algunas caídas, porque de repente pasás de andar más fuerte sobre la arena dura a una arena que se afloja, te hunde y te lanza hacia adelante. Fue toda una aventura”. Una más.