Que Steve Nash era muy bueno jugando al baloncesto es algo evidente después de haber ganado dos MVPs y haber sido nombrado All Star en numerosas ocasiones. Pero el talento de Nash iba más allá del baloncesto, como ya hemos visto en más de una ocasión jugando al fútbol, por ejemplo (ahora es accionista del Mallorca). Algo que muy pocos saben, aunque no es muy difícil de imaginar, es que Nash también era un excelente jugador de ajedrez. 

El ajedrez fue una de las pasiones de Steve Nash cuando empezaba a entrar en la adolescencia. Le encantaba jugarlo y ganó incluso algunos campeonatos. Cuando sus padres se mudaron a Vancouver Island se apuntó a jugar al fútbol, hockey, lacrosse y ajedrez, y empleaba casi más tiempo en la última disciplina que en el resto.

Pero en cuarto grado decidió dejarlo de golpe… después de hacer llorar a un oponente. 

“Cuando Stephen llegó a casa no estaba preocupado por haber ganado o perdido, estaba triste porque había ganado a un chico y este se había puesto a llorar”, contaba su padre. Creo que no volvió a jugar después de haber hecho llorar a aquel niño. Es muy sensible. Es muy poco usual encontrar a alguien que es tan competitivo y sensible al mismo tiempo como él”. 

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Steve Nash decidió dejar de jugar al ajedrez, aunque en cierta manera podemos decir que lo que hizo más adelante en su vida fue otra forma de mover a los peones, los alfiles o la reina. Cuando pegó el estirón definitivo, Nash dejó el resto de deportes y se dedicó al baloncesto. Pero aquel que le vio jugar sabe que en su cabeza era un ajedrecista metido a jugador de baloncesto. Aunque decidiese dejar su pasión de niño por haber hecho llorar a un oponente.