Ve el aro como una piscina, transmite una magia especial. Pero su dominio aparecía ya en detalles cuando apenas era un niño.

Cuando Stephen Curry no tenía siquiera quince años, cursaba octavo grado y jugaba en Toronto, vivió su primera experiencia especial sometiendo a los rivales. En aquel caso, relatado por Sports Illustrated, incluso su padre sufrió por la forma en la que su hijo se imponía ante el resto.

¿Qué pasó?

El equipo de Stephen, llamado ‘5-0’, pudo ver algo excepcional. «Tiraba desde cualquier sitio, no podía fallar», comentaba el hoy jugador de Golden State. Aquel partido metió 63 puntos… pero su padre, Dell Curry, que estaba viendo el encuentro, se perdió los 20 últimos. Se marchó antes del final.

La razón fue curiosa. La explica el propio ex jugador. «La gente acudía para ver qué estaba pasando, había un gran revuelo, parecía que nunca iba a parar de anotar. Tuve que irme de allí, me sentía mal por el otro equipo, no podía ver lo que le estaba haciendo a los otros chicos«, comenta.

Cómo sería su tiranía que incluso ruborizó a su propio padre viendo el partido. Tremendo.