Una de las mayores promesas del baloncesto estadounidense en uno de sus mejores momentos deportivos. Azzi Fudd, a comienzos del 2019, era prácticamente imparable. La jugadora nacida en 2002 en Virginia era considerada la mejor de la clase 2021 y venía de ganar el Mundial U17, ser nombrada jugadora Gatorade del año en Estados Unidos (la primera sophomore en conseguirlo) y de alzar el título de la DCSAA tras liderar a St. John’s a un 35-1. Sin embargo, en ese instante en el que parecía intocable, se dio la peor de las noticias.

En un evento con la Selección 3×3 de los Estados Unidos en Colorado, Fudd sufrió una lesión similar a la que había pasado su madre años atrás. En un mal gesto, las rodillas de la joven cedieron por completo. Días después, tras las pruebas, la peor noticia se confirmaba: tenía rotos el ligamento cruzado anterior y el ligamento colateral medial. Un parte médico que suponía una larga y dura recuperación en un momento en el que todo el país tenía los ojos puestos sobre ella.

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4-13-19 – A year ago today, I tore both my ACL and MCL. I had just had one of the best basketball years of my life, winning a gold medal, a league and state title, and being name national Gatorade player of the year, to then turn around tear my ACL. Devestated wasn’t even the word. My mom had torn both of her ACLs so she knew the long process I was about to encounter. Even though I wasn’t playing I still traveled with my AAU team. Every tournament was hard to watch. Social media was hard to go on. I had to delete my Instagram because I couldn’t stand watching one more highlight or basketball clip. I had to take a step back from social media and put my life in perspective. I became more grateful than I had ever been for the things around me; my family, friends, my home, the food on the table, and the clothes on my back. I became 110% engrossed into my rehab. I learned that there would be great days, okay days, and days where I felt awful both mentally and physically. The days that I felt awful were when it was most important for me to push through and work harder – no one ever said coming back would be easy. I learned how to read the game from a different perspective and be a better teammate. After 7 months of continuous rehab and work I played my first game. It was so nice to finally be back on the court with my teammates and friends. I did not come back alone. There were so many people who played a role in my return, and I thank all of you from the bottom of my heart. I know I still have a long road ahead of me, so much more to improve on. I wake up everyday thankful for the opportunity to play the game I love.

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De esta manera, de la noche a la mañana, una joven con decenas de focos sobre su figura por méritos propios pasó a estar en un absoluto segundo plano. Fudd focalizó toda su vida en dos objetivos. El primero, regresar a las canchas de baloncesto. El segundo, volver a jugar a su nivel. A los 7 meses cumplió el primero y, poco más de un año más tarde, podemos afirmar que está en camino de hacer lo propio con el segundo. La temporada 2020-2021 no podría antojarse más excitante.

Perfil: ¿Cómo juega Azzi Fudd?

Azzi Fudd nació en el 2002 y ha sido catalogada en numerosas ocasiones como la mejor jugadora de su generación. Mide alrededor de 1.80, puede jugar como 1 o 2 y es una de las jugadoras más divertidas que uno se puede encontrar sobre la cancha, es decir, una jugona por la que merece la pena pagar una entrada.

La estadounidense posee uno de los mejores tiros de media distancia de la nación y tiene una muñeca privilegiada, también desde más allá de la línea de 3. Nadie se frena y ejecuta el tiro como ella, una secuencia casi hipnótica por la sencillez que acompaña a la ejecución y la facilidad con la que se genera sus propios tiros. No es casualidad que ganara el concurso de triples del campus de Stephen Curry (uno de sus referentes), una actividad programada para chicos y en la que Fudd era una de las dos únicas chicas presentes por invitación. Allí no solo destacó en el concurso, sino que también dejó destellos en los partidos 5×5.

A pesar de ser considerada una jugadora diferencial levantándose tras bote, no han sido pocas las ocasiones en las que ha mostrado su soberbia eficacia a través del catch & shoot. Un ejemplo claro fue el Mundial U17 del 2018. Allí, al ser la pequeña del grupo y contar con grandes distribuidoras como Paige Bueckers (una de sus mejores amigas), en diversos encuentros Fudd se limitó a castigar sin botes ni movimientos de más. Simplemente, recibir y tirar. Esta fue la vía por la que firmó un 9/16 en tiros de 3 en la fase de grupos del torneo, yéndose hasta el 57% de acierto.

La exterior ha demostrado saber manejar los tiempos de los encuentros, distribuir el balón cuando es lo que se necesita y una inteligencia superior para entender el juego en ambos lados de la cancha. En el ya comentado Mundial U17, conforme fueron avanzando las rondas, su juego fue evolucionando. Su volumen de tiro fue en descenso en favor de su número de asistencias, contando con su aportación en el rebote como línea constante durante el torneo. En la campaña 18-19 con St. John’s, año en el que se llevó el prestigioso reconocimiento de Gatorade, Fudd firmó 26.3 puntos por encuentro, 6.2 rebotes y 2.5 asistencias.

Sin embargo, el caso de Fudd va incluso más allá de sus movimientos y, por supuesto, de sus números. En la joven jugadora de Fairfax se puede observar una extrema competitividad y, a su vez, una inmensa calma cuando más quema la posesión. Ya son bastantes las ocasiones en las que ha solventado encuentros en los últimos minutos sin importarle lo más mínimo la presión existente. Unas sensaciones que se suman a la fluidez que transmite cuando tiene el balón en sus manos. No solo se crea sus propios tiros, sino que fluye con la pelota en la cancha, jugando con el ritmo del bote o su habilidad con el balón. Una mezcla de eficiencia y estética que hacen de Fudd una jugadora del gusto de prácticamente cualquier aficionado.

El futuro

Fudd regresó a las canchas 9 meses después de su lesión y, desde entonces, jugó algunos encuentros hasta el parón por el coronavirus. Por supuesto, no tardó en dar señas de que una lesión no iba a ser su final, sino un obstáculo más que superar. De hecho, alcanzó los 2000 puntos en febrero, en una noche en la que anotó 43 puntos con 9 triples incluidos.

Dentro de no demasiado tiempo, Azzi deberá elegir su destino en la NCAA. Una decisión que, sin duda, tendrá un gran impacto y podrá variar el rumbo de la competición. Amiga íntima de Paige Bueckers, Fudd es un eslabón más de la lista de grandes talentos que se están gestando en Estados Unidos (Bueckers, Fudd, van Lith…). Un talento generacional que deberá seguir trabajando para convertirse en lo que todos los análisis y perfiles afirman que va a ser: una estrella internacional. Una predicción sencilla de hacer pero con muchos vértices imposibles de controlar, como ya ha demostrado la propia Fudd. Mientras tanto, ella seguirá dominando todos lo que estén en sus manos.