En el momento de la verdad, jugar en casa se convierte en un arma de doble filo. Si eres vulnerable a la presión, estar frente a tu afición puede duplicar tus problemas. Pero si sabes cómo gestionar los momentos complicados, contar con el público a favor te puede llevar en volandas. Lamentablemente para España, Israel supo formar parte del segundo grupo para llevarse el oro en la Final del Europeo FIBA sub-20, mientras que España tuvo que conformarse con la plata.

Los de Joaquín Prado llegaron invictos al partido decisivo del torneo y tras ofrecer una gran sensación en la semifinal ante Alemania, pero delante tenían a Israel, los anfitriones, que solo habían perdido en el partido inaugural, y que llegaban con Deni Avdija on fire. Israel también defendía el oro que había logrado hace un año en Alemania, una cita en la que fueron los verdugos de los españoles en cuartos de final.

Jugadores de presente y de futuro: estos han sido los más destacados en el Europeo FIBA sub-20 2019

Los locales comenzaron como un rayo, empujados por su afición, y se colocaron con una ventaja inicial de 10-2. Los españoles aguantaron el golpe inicial, recuperaron el aire y comenzaron a armar mejor el ataque, lo cual les ayudó también a estar mejor colocados en defensa al permitir menos transiciones a los israelíes. Un triple de Adams Sola daba a España su primera ventaja (18-20), y el marcador tras el primer cuarto era de 24-24.

El equipo de Joaquín Prado llevó la voz cantante durante el segundo cuarto gracias a un esfuerzo colectivo, con Parrado liderando la carga junto a Josep Puerto y Miguel González, pero en esta ocasión pasó lo contrario al primer cuarto. Israel fue despertando poco a poco y se metió de nuevo en el marcador, con 42-42 al descanso.

Los nervios comenzaron a pasar una gran factura en la segunda mitad. Las pérdidas de balón y las decisiones discutibles en general comenzaron a apilarse para ambos bandos, y también aumentó la tensión con un par de piques entre los jugadores. En este río revuelto pescaron mejor los locales, logrando siete puntos de diferencia para entrar al último cuarto (66-59).

Y se rompió el partido. En un abrir y cerrar de ojos, Israel amplió su ventaja a los 11 puntos. Respondió Miguel González con un triple para dar algo de esperanza a España, pero fue solo un espejismo. Avdija estaba en todas partes, y se unía a él Yam Madar, un quebradero de cabeza constante en ataque y en defensa. España trataba de aguantar, pero no podía. Empujados por su afición, los israelíes se convirtieron en un rodillo. Si volvías a parpadear, se iban de 16. El banquillo se contenía, pero a 5 minutos del final la afición ya celebraba el triunfo. La celebración tuvo que cortarse porque, a pesar de estar a punto del K.O. España aún tenía un último aliento que gastó para acercarse hasta el 92 – 84 final.

Israel se llevó el oro por segundo año consecutivo. Mientras, y aunque fuese de plata, España se colgó hoy su 15ª medalla en los Europeos Sub-20 masculinos, auténticos dominadores del torneo, después de volver a disputar la final por primera vez desde 2016, cuando la racha de 10 medallas consecutivas terminó en Helsinki. El siguiente conjunto en la clasificación histórica es Francia, que se quedó con siete tras perder hoy el partido por el bronce contra Alemania.