Shane Larkin y Vasilije Micic destrozarón al Fenerbahçe en la primera semifinal de la Final Four 2019, llevando al Anadolu Efes a la final (73-92) tras un duelo que la pareja de exteriores dominó de inicio a fin. Se conjuntaron para 55 puntos y 70 de valoración (la misma que todo su rival al completo).

Las claves del duelo:

El hielo y el fuego

Efes tuvo a sus dos principales generadores brillando. Tan distintos, tan determinantes. Vasilije Micic como puro hielo (25 puntos y 27 de valoración), desequilibrando desde la buena lectura de situaciones, atacando el mismatch ante los interiores rivales y sabiendo usar su gama técnica para finalizar. Siete puntos consecutivos suyos, a inicios del segundo cuarto, lanzaron un 0-10 de parcial que sirvió como señal de aviso (22-29, min.13). En el último parcial, asestó el golpe definitivo. Micic tiene siempre el plan de partido en la cabeza y ejecuta con maestría, tanta como naturalidad, todo tipo de situaciones. El Fenerbahçe no encontró antídoto a su talento.

Tampoco para Shane Larkin, fuego sobre la cancha. En racha, absolutamente imparable. Y ha llegado en Vitoria efervescente. Desde el bote una centella que dividía la zona para finalizar o generar canastas a sus compañeros. Desde el tiro exterior, una máquina de abrir la defensa rival y llevarla hasta cubrir mucho más espacio del recomendable para no padecer atrás. Larkin se fue hasta los 30 puntos, con 7 asistencias y 7 rebotes, para 43 de valoración, récord histórico en una Final Four.

Fue dueño y señor del tercer cuarto (11 puntos), el que resquebrajó el encuentro. Y remató en el final (19 puntos en total en la segunda parte). Resultó devastador para un cuadro de Obradovic falto de la agresividad defensiva, sobre todo en las ayudas, que le ha llevado a la cima. Ninguna alternativa defensiva detuvo a los dos hombres que devoraron al Fenerbahçe.

Según reseñaba el periodista Javi Gancedo, de Euroliga, hacía 15 años que no se veía a dos compañeros de equipos anotar al menos 25 puntos cada uno en un encuentro de Final Four, desde que lo lograsen Galis y Volkov.

Efes impone el tipo de partido

Al Fenerbahçe le costó muchísimo dominar el ritmo de partido. Incluso el tipo de partido que se jugaba. Efes marcó inicialmente su pizarra rápida, de mucho triple (de nuevo más intentos de tres que de dos) y centrada en el abuso de poder de sus dos generadores en el perímetro. Fenerbahçe abrazó esa idea de inicio, la del intercambio de golpes, pero no tardó en estar incómodo con ella. Efes colapsó muy bien la zona e invitó al triple, sabiendo que si cerraba su aro podía comenzar a mandar. Lo hizo.

Tampoco el rebote ayudaba al Fenerbahçe (21 vs 41). Efes lo buscó más y mejor en ataque, para generar segundos tiros y castigar a su rival. Para cuando Obradovic trató de cambiar el guion, especialmente tras el descanso (40-45), buscando que su equipo se apoyase más en poste bajo y alimentase algo más la circulación ofensiva, ya era tarde. El plan de Ataman había cuajado demasiado, su equipo rotaba mejor atrás y en ataque iba volando sobre los hombros de Micic y Larkin.

La estrella que no llegó

Sin Datome (lesionado), con Sloukas sufriendo (y con problemas de faltas, acabó en 1 de valoración) y Muhammad desconectado (-1 de valoración), Obradovic no tuvo esa carta para equilibrar la balanza. Su equipo tuvo orden (solo cinco pérdidas) y buscó activar a Kalinic y Vesely, dos jugadores que podían ser un factor físico en el duelo. Pero el perímetro falló.

Si Efes tuvo a sus dos piezas clave siendo resolutivas desde el bote, Obradovic no las encontró. Cuando el intercambio de golpes era inevitable, Fenerbahçe quedaba corto porque sus bases fueron apabullados por los rivales. Solo Erick Green, con impacto inicial y final (pero desaparecido entre medias), opuso algo de resistencia. Insuficiente para detener los 55 puntos del combo rival.

Micic y Larkin anotaron 35 puntos en la segunda parte del encuentro. Todo el Fenerbahçe, solo 33. El huracán del cuadro de Ataman jugará la final, tras llegar como tapado a Vitoria.