No es la primera y posiblemente tampoco será la última. Es uno de los personajes más polémicos del baloncesto europeo y ayer, en el cuarto partido de la serie entre el Panathinaikos y el CSKA, lo volvió a demostrar.

¿Qué hizo? Según reflejaron los árbitros en el acta y publica Eurohoops.net, el dueño del Panathinaikos, Dimitris Giannakopoulos, se metió en el vestuario de los árbitros en el descanso y les insultó.

Precistamente Giannakopoulos ya estaba siendo investigado por las declaraciones que hizo tras el partido del pasado lunes, en las que, tras haber ganado, dijo que «los árbitros tenían órdenes específicas«.

En otro comunicado, el propio Giannakopoulos se retracta de sus palabras y reconoce que no tenía intención de «calentar el ambiente».