El nuevo formato de la Euroliga ha dado como resultado una liga regular casi tan extensa como la de cualquier liga domestica. Un espacio de tiempo suficiente para ver a equipos evolucionar durante la temporada y levantarse de cualquiera mala racha que pueda acontecerles en busca de sus objetivos.

El Zalgiris de Jasikevicius puede ser una buena prueba de esto. Así estaba la clasificación al término de la jornada 15 de la Euroliga, apenas 7 días antes de echar el cierre al 2019.

Los lituanos habían perdido piezas clave durante el verano y no habían terminado de acoplar los nuevos esquemas de forma adecuada. Acumulaban una losa de 9 derrotas consecutivas tras arrancar con un esperanzador 3-3 en el que tumbaron a Real Madrid o Fenerbahçe. La lógica parecía imponerse y perder a Grigonis, su máximo anotador en esos momentos con 11.5 puntos, tampoco les iba a ayudar. ¿El «sustituto»? Un KC Rivers que había pasado sin hacer mucho ruido por un Coosur Betis en la lucha por la permanencia. ¿Temporada europea terminada en enero?

La respuesta ha sido rotunda por parte de los lituanos: No. Desde que rompieron su racha de derrotas frente al Bayern de Munich su balance es de 9-3 y por primera vez en la temporada han alcanzado puesto de playoff. Solo Efes (1º), Madrid (2º) y Panathinaikos (6º) les han podido vencer en este tiempo y todos ellos lejos del Zalgiris Arena.

Entonces, ¿qué ha cambiado en el Zalgiris Kaunas? 6 datos para entender su resurrección.

Sin base no hay Zalgiris

Kevin Pangos, Leo Westermann, Vasilije Micic, Nate Wolters… si algo nos han dejado ver los Zalgiris de Jasikevicius en los últimos años es que la figura del base es clave en el equipo. Y pocos años le ha costado tanto a Saras dar con la tecla. Álex Pérez salió del equipo en la jornada 8 y Lekavicius, a pesar de mejorar sus números del Panathinaikos durante las primeras 15 jornadas (10 puntos, 2.4 asistencias y 7.8 de valoración), no terminaba de convencer. Walkup tuvo que ajustarse para ejercer como base y aunque sus números en asistencias crecían (5.3 asistencias de media), también lo hacían los de pérdidas (2.6).

Fue precisamente Lekavicius el que terminó dando un paso adelante. Su mejora en la anotación le llevó a promediar durante los últimos 12 partidos más de 13 puntos en solo 20 minutos de juego y Zalgiris también ha mejorado en su forma de distribuir el balón. De 15.2 asistencias en 2019 han pasado a 19.1 en 2020, lo que les colocaría en el TOP 4 de la competición en ese apartado.

La defensa no era un problema

Difícil que un equipo con 12 derrotas en 15 partidos no tuviese problemas defensivos… pero el Zalgiris ha transformado su balance de 3-12 en 9-3 encajando más puntos que durante su racha negativa. De 77.4 puntos encajados de media ha subido hasta los 79.2 y han llegado las victorias. ¿Por qué? Porque el problema estaba en el ataque. Cuando conviertes tus 74.4 puntos anotados en casi 89 los resultados tienen que terminar llegando.

Zalgiris no había superado los 90 puntos en ningún partido de sus quince primeras jornadas y lo ha hecho 7 veces desde entonces (en 12 partidos). Esta mejora también le ha permitido acumular un increíble +71 en el average, sorprendente en un equipo con balance negativo. Es el sexto mejor equipo en el +/- de la competición.

Ajustar el ataque

¿Cómo ha conseguido el Zalgiris Kaunas anotar en las últimas 12 jornadas casi 15 puntos por partido más que en las 15 anteriores? Sobre todo con dos puntos principales: el tiro exterior y el rebote ofensivo.

Los lituanos no han aumentado su ritmo de juego ni elevado su cantidad de lanzamientos (ejecutan medio tiro más por partido) pero sí han cambiado su reparto de tiro. Ahora lanzan 3 triples más por encuentro y sobre todo lo hacen con un mayor acierto. De un 31.1% en triples han pasado a un 41.2%. De ser el peor equipo triplista de la Euroliga con diferencia han saltado al 9º puesto pero si tomamos el 41% estarían solo por detrás del Anadolu Efes (42.4%). Mayor acierto en el tiro y una gran efectividad en los tableros contrarios que le coloca como el mejor equipo en el ratio de rebotes ofensivos posibles con un 34% (uno de cada tres tiros fallados por Zalgiris termina en posesión extra para los de Jasikevicius). Y buena parte de culpa de la mejora triplista la tiene…

Un factor X llamado KC Rivers

Sus 10.1 puntos con el Coosur Betis no invitaban a pensar en Rivers como un elemento diferencial para el Zalgiris Kaunas. Aterrizó como recambio de Álex Pérez pero la lesión de Grigonis obligó al norteamericano a asumir mayor responsabilidad desde el comienzo. Sus 5 primeros partidos, todos con derrota de los lituanos, se saldaron con 5.4 puntos por partido y un 3 de 25 en triples (12%). Pero su dinámica cambió junto a la del equipo y sus promedios se han catapultado hasta los 10.5 puntos con un 33 de 65 en triples (50.7%). Todavía tiene días en los que no encuentra aro pero lo compensa con actuaciones como los 5 triples vs Khimki, los 5 vs Alba de Berlín, los 6 ante Efes…

La versión que hubiesen esperado en Sevilla y que han encontrado con Erick Green.

No perder la competitividad

Tarea difícil en un equipo que lleva 9 derrotas consecutivas. Sin embargo, en toda esa racha de resultados el Zalgiris no perdió la cara a ninguno de todos esos encuentros. Todos se resolvieron por 10 o menos puntos y tuvieron opciones de haberse resuelto a favor de los lituanos. Cayeron por 1 ante Panathinaikos, por 2 ante Estrella Roja, por 3 en la prórroga ante CSKA, por 4 ante Valencia… una larga lista de encuentros que hubiesen terminado con la moral y las opciones de muchos equipos.

La táctica del conejo… llevada al extremo

Pocos equipos están tan habituados a comenzar con un balance negativo en la primera vuelta para luego darle la vuelta a su situación. Es lo que ha hecho el Zalgiris los últimos años salvo en la 17/18 en la que tenían un 5-5 en la jornada 10 y terminaron colándose en la Final Four. 6-12 en la 16/17, 8-14 en la 18/19, 3-12 este año… y en todas estas temporadas terminaron mejorando notablemente su balance e incluso entrando en playoffs.