La transición de un jugador de baloncesto al puesto de entrenador es algo que se lleva repitiendo e implementando desde hace años. Muchos son los que ya en sus últimos años de carrera empiezan a pensar en su siguiente paso en el deporte de la canasta aunque algunos tarden años en decidirse. O, como en el caso de Sarunas Jasikevicius, tengan que decidir en cuestión de semanas.

El técnico lituano ha contado en una entrevista a la web de la Euroliga cómo fue esa transición de dejar de ser jugador y las dudas que tenía para dar el paso y retirarse:

«A decir verdad, no quería ser entrenador, pero durante todo el verano, me ofrecieron ser entrenador asistente de Zalgiris. Tenía ofertas para seguir jugando, pero no eran muy interesantes, así que decidí dar el paso. Aún así, durante un par de semanas, incluso un mes, la idea era seguir jugando.

Fue una situación perfecta porque yo era el entrenador asistente, pero también tuve el papel de entrenador jefe durante la pretemporada, porque Krapikas (entrenador en ese momento) fue uno de los asistentes en la selección lituana. Eso me obligó a dirigir el equipo durante la pretemporada. Me ayudó mucho, para ser honesto. Luego el jefe regresó y volví a un papel secundario, aprendí mucho sobre cómo funcionan las cosas y me pregunté qué haría en esta situación, si tomaría las mismas decisiones o diferentes. Eso me ayudó mucho, yendo poco a poco durante un año y medio.

Al principio cambiar las cosas no es tan difícil. Cuando llega un nuevo entrenador quieres jugar más duro y es como un nuevo comienzo. Todo arrancó desde cero y no cambié muchas cosas porque no puedes hacerlo en un corto período de tiempo. El equipo pudo pelear mejor y, con el paso del tiempo, intentas cambiar más cosas y dejar tu huella en tu equipo poco a poco.

Que todos los jugadores supieran quién era yo me ayudó. Con la carrera que tuve mis jugadores me respetaron. Pero al mismo tiempo, si no enseñas cosas, haces que funcionen bien y si no ganas partidos, ese respeto que tienen por ti como entrenador se desvanecerá. Tuve esa experiencia con entrenadores que habían sido grandes jugadores. Hoy en día, todos me ven como un entrenador, no como el jugador que hizo tantas cosas buenas. Tenía que ganarme el respeto de mis jugadores todos los días y, por supuesto, tienen que ganarse mi respeto si quieren jugar muchos minutos y jugar un rol importante».