Marziali y Giovannetti, los dos árbitros que ejercen como médicos en Italia

La crisis del COVID-19 está siendo especialmente complicada en Italia con más de 100.000 casos diagnosticados y 11.000 fallecidos. Una lucha dura, larga y en la que cualquier ayuda es bienvenida, como la de Silvia Marziali y Guido Giovannetti, dos árbitros FIBA. Ambos se han sumado a la lucha contra esta pandemia ya que son doctores.

“Yo estoy trabajando en el hospital de Bari y aunque estaba en el departamento de cardiología he pasado a tratar a pacientes de Covid19”, explica Marziali, autora de una tesis en cardiología, que también cumple trabajo en el hospital de su Fermo natal, en el servicio de emergencias en Roma y también en Civitavecchia.

Está concienciada y decidida a hacer lo que haga falta para ganar a esta pandemia, explica esta hija de médico. “Cuando te conviertes en médico haces una promesa de ayudar a los demás y quieres honrarla cada día y especialmente en una emergencia como esta”, subraya Marziali, que hizo historia en su país como la primera árbitro internacional en octubre de 2017 dirigiendo un partido de EuroCup en Girona justo unos días después de graduarse en medicina.

“Cuando empezó el Coronavirus yo quería ayudar, quería hacer lo que hiciera falta y no me importaba ir a la zona norte donde estaba toda la catástrofe. Este trabajo siempre es duro con los turnos pero ahora además tienes el miedo de contagiar a tu familia”, subraya al tiempo que comparte una frase de vida: Soy quien soy gracias a lo que hago en el baloncesto y en medicina. Son mis dos pasiones y no puedo tener una sin otra. El baloncesto me permite tener una mente abierta, es un reto y me ayuda a crecer como persona. Gracias a FIBA he descubierto Europa, he podido visitar países y me ha ayudado a ser mejor persona. No sería quien soy sin el baloncesto”.

“La situación es muy complicada, cambia cada día y el Gobierno pide más y más ayuda de los doctores”, cuenta Giovannetti, árbitro FIBA desde 2017, que al final de cada turno ha de ser desinfectado con el equipo utilizado. “Está claro que siempre tienes miedo a la exposición al virus, pero al igual que cuando arbitro, intento mantenerme centrado, serenos y en calma. No queda otra”, explica.

Giovannetti se formó en Perugia siguiendo los pasos de sus padres, aunque no me obligaron a ser doctor, fue decisión mía. Fue mi sueño de pequeño. Siempre he querido ser importante para mis pacientes y me preocupo por ellos. Por otro lado mi gran pasión es el baloncesto, me ayuda tener un gran equilibrio en mi vida y creo que todo el mundo debería de tener una gran pasión fuera de su trabajo”.

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