Xavi Pascual cogió el mando del Zenit hace mes y medio en sustitución de Joan Plaza. Una apuesta por regresar a los banquillos que se ha visto truncada por la situación del coronavirus y que le ha hecho vivir un regreso a España bastante convulso.

Tras la suspensión de la VTB, Pascual tuvo muy poco tiempo para abandonar Rusia por las nuevas medidas que iba a aplicar el gobierno. El propio técnico ha explicado todo lo ocurrido en Mundo Deportivo:

«Hasta el pasado jueves entrenamos con regularidad. Hasta ese momento la vida en San Petersburgo había sido relativamente normal. Pero esa noche cancelaron la VTB y el club nos dio permiso a los que éramos de fuera para volver a nuestros países. Y ese mismo viernes Putin anuncia que a partir del lunes se cerrarían los aeropuertos. De repente nos encontramos con que teníamos un día para irnos» 

«Solo había una posibilidad: viajar la noche del sábado a domingo de San Petersburgo a Moscú y de allí, a Madrid. Había grandes controles para garantizar seguridad: controles de temperatura, vigilancia de que lleváramos mascarillas y guantes, que nos habían proporcionado nuestros doctores… Todos los trabajadores iban con guantes y mascarillas, absolutamente todos. Los aeropuertos estaban completamente desiertos. Luego hicimos Moscú-Madrid en un avión en el que habría 10 o 15 personas, con todo el mundo separado»

«Llegamos sobre las dos de la tarde y no había ningún vuelo a Barcelona hasta el día siguiente. ¿Qué íbamos a hacer en Madrid? Estar tantas horas allí esperando, tal como está la cosa… La decisión fue coger coches de alquiler. Me atrevería a decir que en 600 kilómetros no vi más de veinte coches. En ese viaje me pararon en dos controles de policía. El segundo fue en los túneles de Garraf, donde tuve que explicar a los Mossos d’Esquadra que era un expatriado que estaba volviendo a casa; me reconocieron pero tuve que presentar toda mi documentación: mi pasaporte, mi visado de trabajo y los billetes de avión» 

«Fue increíble conducir desde Madrid por la autopista sin ningún coche, pasar Zaragoza entera sin cruzarme un coche, parar para tomar un café y no poder entrar a los restaurantes de autopista: te lo dan por una ventanilla…»

«Al final la duración total del viaje fueron 20 horas. El lunes fui al aeropuerto a devolver el coche de alquiler y volvieron a pararme. Y ahora estoy confinado en casa, como todo el mundo»